Tejemos para pervivir, defender la vida y el territorio – 17 Congreso CRIC

17 Congreso CRIC, Puracé, Cauca. 2025.

El Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) comenzó su caminar hace 54 años, con el firme propósito de reivindicar los derechos de nuestros pueblos indígenas. Sin embargo, es importante traer a la memoria los primeros pasos que dieron origen a este caminar colectivo.

En 1964 un grupo de compañeros del oriente, del norte y del centro del Cauca se reunió, motivado por las inconsistencias que presentaba la Ley 135 de la Reforma Agraria de 1961, porque si bien esta ley establecía que la tierra sería para el campesino y el trabajador, con el propósito de fortalecer la economía en la línea agropecuaria, dichas tierras debían comprarse al Instituto Colombiano de la Reforma Agraria INCORA, el ente encargado y quien desarrollaría dicha política. Tras analizar esta situación concluyeron que las tierras no debían comprarse, porque eran tierras que les pertenecían ancestralmente. Sin embargo, ya en estos territorios se habían instalado las haciendas, tierras de grandes extensiones dominadas por un solo dueño para el aprovechamiento agrícola y agropecuario, este ejercicio no era para el interés colectivo si no individual.

Para este tiempo quienes vivían en estos territorios los obligaban a pagar un terraje, un cobro injusto por vivir y trabajar en su propio territorio. El terraje era lo que se aportaba a la hacienda por vivir en ella, este aporte se hacía trabajando un día a la semana y ese trabajo no era remunerado; con el tiempo pasaron a ser dos días y así sucesivamente. Ante dicho panorama, los compañeros decidieron organizarse y luchar juntos para construir un camino de lucha para recuperar la tierra despojada y maltratada.

Proceso de recuperación de tierra en el Cauca.

Lo anterior los convocó a organizarse en los diferentes territorios, para ese entonces cinco: San Francisco, Tacueyó, Toribío, Silvia (San Fernando y La Marquesa Chimán, que se le conocían dentro del territorio de Guambía), después aparece Ambaló y con el tiempo Totoró y Kisgó, donde llevaron a cabo varias reuniones internas bajo reserva porque no podían reunirse públicamente, y establecieron que a través del censo indígena promovido por la Reforma Agraria recorrerían el Cauca para ir a cada comunidad y así proponer una política de recuperación de tierra, esto se dio gracias a que Trino Morales era el secretario indígena de la Asociación de Usuarios Campesinos ANUC y por ende podía hacer dicha solicitud.

Este proceso duró más o menos seis años y lo encabezaron Trino Morales, Julio Tunubalá, Javier Morales, Gustavo Mejía, Pedro León Rodríguez, entre otros. Realizado el censo indígena, se convocó a la gran Asamblea Indígena que sucedió el 24 de febrero de 1971 donde se hizo el lanzamiento oficial del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC). La principal tarea que se estableció fue la recuperación de la tierra, pero también la necesidad de recuperar la forma de gobierno, porque hasta ese momento gobernaban personas ajenas que no entendían ni conocían nuestra estructura de gobierno propio.

Cartilla N1 del CRIC – 1973

Momentos importantes en el caminar de la organización

Durante 54 años hemos caminado para construir un andar que nos permita alcanzar logros políticos para la pervivencia de nuestras comunidades y pueblos, es necesario hoy pasar por el pensamiento hitos que han marcado este andar como organización, el primero tiene que ver con la recuperación del territorio y la determinación de los siete puntos de la plataforma de lucha del CRIC constituidos en el Segundo Congreso celebrado en septiembre de 1971 en Tacueyó, un momento importante que nos llevó a direccionar nuestro rumbo.  Traemos a la memoria el Cuarto Congreso realizado en Kokonuko donde aparecen los últimos tres puntos que se consolidan en el Noveno Congreso realizado en Corinto y donde se presentan los 10 puntos de la plataforma de lucha que nos orienta y nos moviliza como CRIC.

Línea de tiempo lucha histórica del CRIC. 50 años, 2021.

El segundo hito se da en 1991 con el cambio de la Constitución Política de Colombia, como CRIC desarrollamos una estrategia importante de relacionamiento con otros sectores, campesinos, obreros, estudiantes, sindicalistas, negritudes, entre otros, que permitió sensibilizar al resto de la población que no era indígena que tenía unos derechos, una voz y unas proposiciones para el mejoramiento de la sociedad y de su propio bienestar. Se logra tener un auge importante generando una expansión política organizativa a nivel nacional y ya en 1981 gracias a todo el proceso llevado a cabo como organización vemos que nacen alrededor de cinco organizaciones, entre ellas la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC). Alrededor de 1990 con todo el proceso caminado, se logró hacer incidencia y se dejaron 16 artículos en la Constitución que hoy marcan la pauta, el principal de ellos el artículo 7 donde “El Estado reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la Nación colombiana”, esto permitió con el tiempo la consolidación de Sistemas Propios de Educación y Salud que respondían a nuestros usos y costumbres; por medio de la movilización hemos logrado apoyo institucional que no ha sido gratuito, han sido días y noches en las carreteras, compañeros caídos en estas luchas y sin número de motivos para seguir hasta el final.

Archivo histórico memoria de la constituyente.

De 1991 al 2000 se logró una participación importante reflejada en la ganancia obtenida en la Asamblea Nacional Constituyente. Es necesario indicar que en la Constitución Política se dejó un artículo Transitorio que manifiesta que el gobierno debe reconocer las Entidades Territoriales Indígenas (ETIS), para ello, debe llevarse a cabo la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial, que hasta el momento no se ha realizado. Mientras eso suceda deben llegar recursos del Fiscado Nacional a nuestros territorios indígenas porque hemos sido reconocidos, esto se materializa por medio de las transferencias. En ese sentido, se viene tejiendo el tercer hito enfocado en lo administrativo y se abre camino para pensarnos cómo ejecutar los recursos y hacer gobierno propio, este es el tema central en el Décimo Segundo y Décimo Tercer Congreso donde se manifiesta la necesidad de un Sistema de Economías Propias, ya en el Décimo QuintoCongreso llevado a cabo en Río Blanco se determinan unas líneas para el fortalecimiento de las economías propias en aras de caminar nuestra autonomía.

Afiche del 14 Congreso CRIC realizado en Kokonuko, 2013.

El cuarto hito importante tiene que ver con pilares esenciales que hemos ido construyendo como organización desde el sentir de nuestras comunidades, primero, la exigencia por el respeto de los derechos de nuestros pueblos, recordándonos por qué inició esta lucha y nos traslada al primer punto de nuestra plataforma de lucha (Recuperación de la tierra), porque si bien se han alcanzado importantes logros, hoy las mismas instituciones están desconociendo los territorios que ya han sido titulados por ellos mismos y que vulneran el derecho territorial ancestral originario debido a que están titulándose a terceros, por ende sabemos que debemos fortalecer y continuar en la lucha constante por el respeto y la garantía de la protección de nuestros territorios originarios. La segunda parte del ejercicio es la Jurisdicción Especial Indígena direccionado al control interno para alcanzar la armonía y el equilibrio para nuestras comunidades, de acuerdo a los usos y costumbres de cada pueblo. Pensarnos en esto nos permite seguir tejiendo para fortalecer nuestro proceso.

El tercero, la salud y la educación, la primera fundamentada en la producción y buena alimentación como nuestros mayores lo hacían tiempo atrás, partiendo de una salud preventiva donde la salud de occidente se articule con un solo sistema de cuidado y la garantía de la armonía y buen vivir de las comunidades indígenas. Seguido, la educación desde un conocimiento circular que recoja la integralidad de los diferentes conocimientos y capacidades que tenemos en nuestras comunidades para potencializarlas.

Por último, se logra a través de la lucha dada en el 2024 el mandato de Autoridad Territorial Económicamente (ATEA) que se materializa en el decreto con fuerza de ley 1094 que garantiza el ejercicio de la Autoridad Económica Ambiental, tenemos grandes retos porque empezamos a tocar estrategias económicas que tienen que ver con la CRC, las CAR, etc. Porque ya no será competencia de ello si no de nuestras autoridades quienes vigilarán y regularán todo este ejercicio.

Encuentro Regional de Guardia Indígena CRIC Nacional. Tierradentro, 2022.

¿Hacia dónde vamos?

Caminados 54 años de vida del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), el carácter que se le ha dado a este congreso es de valoración, evaluación y proyección. ¿Valorar qué? Hemos avanzado en ganancias importantes, tenemos unos territorios, unos ejercicios de gobierno, unos decretos, unos recursos económicos, una población, unas autoridades que en principio eran cinco, hoy son 138, todo esto es un logro dado a través de la lucha y la construcción colectiva, pero es necesario dialogar y reflexionar sobre todo lo recorrido, a eso nos hemos convocado aquí en Puracé.

Evaluamos durante estos cinco días nuestro ejercicio de gobierno propio, la protección del territorio, la consolidación de los diferentes sistemas y cómo estos responden a las dinámicas propias de las comunidades, entre otros aspectos, y ya con esto identificar las debilidades para proyectar y superarlas

Proyectar la vida de nuestra organización otros 50 años es potencializar lo que hoy tenemos para pervivir en el tiempo donde los niños, la mujer, el joven, el mayor, el caminante tenga las garantías de un buen vivir que son el resultado de una lucha por la reivindicación de nuestros derechos como pueblos y comunidades indígenas. Proyectarnos es unirnos como un solo proceso que se ha tejido durante un largo caminar, procesos que visibilicen la riqueza cultural, espiritual y vivencial de nuestras comunidades.

Minga indígena

Comunicaciones CRIC

Trino Morales en el corazón de los pueblos indígenas: una lucha continua

Traer al presente la historia de las comunidades indígenas y la reinvindicación de sus derechos, es traer a la memoria a un gran luchador que hoy reposa en la gran inmensidad de nuestra Madre Tierra y que echa sus raíces a quienes lo escucharon y siguieron su legado, que merece ser perpetuado para la continua lucha por el territorio, el respeto y la identidad de un sinnúmero de indígenas que caminan en busca de un buen vivir.

Trino Morales fue un hombre de rostro ancho, facciones rígidas, ojos rasgados y baja estatura, nació en 1930 en la vereda Guambía Nueva en el departamento del Cauca, en vida dedicó su lucha constante por los derechos de nuestros pueblos originarios, que lo llevó a la recuperación de tierras, cabildos y resguardos, no solo en el Cauca si no a lo largo y ancho del territorio colombiano. Morales fue esencial para la creación y constitución del Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC, además de la Organización Nacional Indígena de Colombia – ONIC en los años 60 y 70.

Misak y cuidador de la tierra, tuvo que partir a la edad de siete años a estudiar, dos años en Medellín y siete en Bogotá, donde pasó diferentes necesidades, incluyendo el matoneo por parte de sus compañeros en el internado donde se encontraba. Sin embargo, logró estudiar la primara y llegar hasta tercero de bachillerato. A sus 15 años toma la decisión de no continuar sus estudios, hace que lo expulsen con un compañero también guambiano. Con el deseo intacto de luchar por lo que creía, Morales compró dos libros: los Códigos de Procedimiento Penal y el Laboral, se los aprendió de memoria en su viaje de retorno a Guambía, donde llegó sin previo aviso. Esto fue suficiente para empezar su justa disputa ante la desprotección de los más necesitados.

“Levantar la cabeza y nunca más volver a inclinarla»

Con esta impronta, Morales empezó a resonar en la agenda local y nacional por medio de acciones que permitieron la recuperación de tierras, un reclamo que lo llevó a manifestar que no importaba cómo la entregaran, así les tocara comprarla, porque tenía la certeza de algo, les pertenecía. Así sucedió con la finca San Fernando de la familia Garridos. Luego, en los 60 recuperan la hacienda El Gran Chimán y de El Cobaló, en Coconuco, pertenecientes a familias poderosas del departamento del Cauca. Para él era importante recuperar la tierra porque es para sembrar y cosechar.

Políticamente Trino Morales planteó que los cabildos se convirtieran en una figura que les sirviera para los procesos que como organización se requerían y que no se convirtieran en un espacio que solo favoreciera a los blancos, por tanto, la necesidad latente de democratizarlos. Planteó la idea de constituir la guardia indígena, con el fin de tener una autoridad propia de acuerdo a los usos y costumbres de los pueblos. Su deseo imparable de desafiar las estructuras de dominación le permitió llevar a cabo un sinnúmero de acciones, unas con total éxito y otras convertidas en fracasos, que sirvieron de experiencia para continuar el camino de la palabra. Precisamente para Morales la Palabra debe ser lo más valioso para los pueblos, porque al recorrer en el tiempo se mantiene la identidad y como lo manifestaba él, no se nos puede olvidar y se debe llevar con orgullo y dignidad.

Fue un gran sabedor, por lo que no solo alcanzó constituir una de las más grandes organizaciones indígenas en el país, sino también apoyó en la creación del periódico Unidad Indígena que llevaba la consigna: unidad, tierra y cultura, convertidos hoy en principios y pilares fundamentales del CRIC.

Trino Morales después de caminar 94 años volvió a la Madre Tierra, vivió por más de 30 años en su finca en la Sierra Nevada de Santa Marta con su esposa Benerexa Márquez una lideresa también con quien tuvo cuatro hijos y cinco nietos. Nunca olvidó de dónde vino y lo orgulloso que estaba de ser indígena, además de haber caminado y luchado por los sectores sociales más necesitados.

Comunicaciones CRIC