En el marco de la Cumbre Indígena y Movilización Social por la Vida y el Territorio, los pueblos indígenas del Cauca, Colombia y América Latina se conmemoró el 12 de octubre como el Día de la Resistencia de los Pueblos Indígenas. Esta fecha convocó a hacer memoria de las consecuencias de la colonización, el despojo territorial y el exterminio físico y cultural, así como a reconocer las luchas que, después de más de cinco siglos, continúan frente a las amenazas contra los derechos colectivos, la autonomía y la pervivencia de los pueblos originarios.
Desde el Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC, esta conmemoración se comprende como un ejercicio de memoria histórica y análisis político sobre las condiciones que enfrentan los pueblos. La colonización no terminó con la imposición de nuevas estructuras de poder, sus efectos persisten en las disputas por la tierra, el desconocimiento de las autoridades tradicionales y las presiones que afectan las formas propias de organización y autonomía de los pueblos.
En este proceso histórico, la Guardia Indígena constituye una estructura fundamental para la defensa territorial y el cuidado de la vida. Su historia está ligado a las luchas que dieron origen al CRIC en 1971, cuando los mayores y mayoras impulsaron la recuperación de las tierras y la consolidación de una organización orientada a defender los derechos de los pueblos indígenas. Desde entonces, este ejercicio ha fortalecido su capacidad de acción humanitaria, acompañamiento a las autoridades y protección de los territorios.
Actualmente, también comprende la formación política, el análisis de las condiciones nacionales como también a nivel territorial, y la preparación para responder a situaciones que amenazan la integridad de las comunidades. Esta dinámica organizativa resulta necesaria en un contexto atravesado por el conflicto armado, las disputas por el control territorial y los intereses económicos que afectan los territorios y las formas de vida de los pueblos.
A estas problemáticas se suman las preocupaciones del movimiento indígena frente a decisiones del estado colombiano relacionadas con la “regulación” de la guardia indígena y las restricciones a la protesta social. Desde la perspectiva del CRIC, estas disposiciones deben analizarse a la luz de los derechos constitucionales de los pueblos indígenas, el reconocimiento de sus autoridades y las garantías para ejercer el gobierno propio. La defensa de estos derechos exige fortalecer las capacidades de análisis, argumentación e interlocución política de las estructuras organizativas.
El movimiento indígena ha sostenido históricamente su disposición al diálogo con los gobiernos nacionales y los diferentes sectores sociales. Sin embargo, estos espacios requieren condiciones de respeto, reconocimiento de las autoridades y disposición para abordar las demandas territoriales y colectivas. El diálogo entre los pueblos indígenas y el Estado debe permitir discutir las diferencias y buscar respuestas a los problemas estructurales, sin desconocer la autonomía ni imponer decisiones sobre los procesos organizativos.
En este escenario, la consigna “Guardia, somos todos”, plantea una responsabilidad colectiva que trasciende a quienes integran directamente esta estructura. La defensa de la vida y el territorio compromete a las autoridades, las comunidades, los dinamizadores y las diferentes instancias del movimiento indígena.
Así las cosas, en sus 55 años de vida organizativa, el CRIC es un referente de lucha por la defensa de territorio, la identidad cultural, los derechos colectivos y el ejercicio del gobierno propio. Esta trayectoria constituye una base política y organizativa para analizar los desafíos actuales y fortalecer las acciones frente a las nuevas formas de despojo y desconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas.
Asimismo, la Cumbre Indígena y Movilización Social por la Vida, abre un espacio de encuentro y análisis entre pueblos indígenas y organizaciones sociales para discutir las problemáticas que afectan a los territorios y construir acuerdos frente a los desafíos comunes. Este relacionamiento exige reconocer las diferencias entre procesos organizativos y, al mismo tiempo, encontrar puntos de unidad en la defensa de la vida, la dignidad y los derechos colectivos.
Para el CRIC, recordar el 12 de octubre significa reconocer que la resistencia no es un hecho concluido, sino un proceso vigente que se expresa en la defensa territorial, las orientaciones de las autoridades y la organización de los pueblos. Después de más de cinco siglos de lucha y 55 años de construcción organizativa en el Cauca, la defensa de la autonomía, la tierra y el gobierno propio continúa siendo una tarea política frente a las condiciones que amenazan la pervivencia de los pueblos originarios.




















