El Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC está conformado por 138 cabildos y 11 asociaciones de cabildos de 11 pueblos indígenas del Cauca.
Pueblo Nasa
Según la ley de origen y derecho mayor del pueblo Nasa, esta comunidad proviene de la relación entre dos espíritus mayores: la Estrella y la Laguna se enamoraron y al juntarse crearon al pueblo Nasa. Los nasas, el tercer pueblo indígena con mayor población del territorio colombiano, son originarios de la región llamada Tierradentro, ubicada entre las cordilleras central y occidental. Poseen lengua propia, el nasa yuwe (también conocida como páez) considerada la lengua étnica más importante de Colombia.
En la historia de los nasas resaltan importantes nombres e historias de cacicas y caciques, entre ellos, la Gaitana, conocida por su resistencia en el siglo XV frente a las tropas españolas conquistadoras al mando de Pedro de Añazco; el cacique Juan Tama de la Estrella, en el siglo XVII, con su defensa del territorio nasa por medio de los cinco títulos de los resguardos Coloniales; y más recientemente, Manuel Quintin Lame, famoso por su defensa de los derechos de los pueblos indígenas. Sobre ellos, el libro Historia política del pueblo Nasa, de Víctor Daniel Bonilla (2014), profundiza en la vida de estos personajes.
El pueblo Nasa ha tenido que resistir numerosas guerras a lo largo de su historia, desde las guerras de la conquista y la colonia, pasando por los conflictos generados tras la formación del Estado colombiano y su negativa a reconocer los resguardos indígenas, hasta llegar a los conflictos que actualmente se viven en torno a los cultivos de uso ilícito. La mayoría de estas guerras se han centrado en las luchas por el derecho a la madre tierra o uma kiwe, así como por su defensa a la autodeterminación de sus autoridades o el gobierno propio, que es básicamente definir autónomamente la forma como se tejen sus relaciones sociales, políticas y económicas. Este historial de guerras y conflictos ha llevado a que unos de los pilares de su identidad sea la de un pueblo en resistencia.
Según el censo DANE – 2018, el pueblo Nasa es una comunidad integrada por 243.176 habitantes, ubicados principalmente en el departamento del Cauca (215.453), en el suroccidente colombiano. No obstante, como resultado de los múltiples conflictos y las dificultades económicas y sociales, su población se ha desplazado a otras regiones del país. Por ello, en la actualidad los nasas se ubican también en los departamentos de Valle del Cauca, Huila, Tolima, Putumayo, Caquetá y Meta.
En el Cauca este pueblo está organizado en 62 resguardos que forman parte de seis zonas asociadas al CRIC: COTAINDOC, Cxhab Wala Kiwe (Territorio del gran pueblo), Sath Tama Kiwe (La tierra del cacique Tama), Uh Wala Vxiç (Gran territorio Pico de Águila), Nasa Ûus (Gente de Corazón) y Tierradentro. En la inmensidad geográfica que esto implica, el pueblo Nasa habita desde zonas paramosas, bosques andinos, valles y selva amazónica.
El pueblo Nasa ha construido su identidad cultural desde la relación con la tierra, las formas de trabajo familiares y comunitarias, sus tejidos en chumbes, ruanas, sombreros, collares y manillas que guardan las memorias de los ancestros, las melodías inspiradas en sonidos del territorio e interpretadas con instrumentos elaborados con materiales de la región, su diversa gastronomía que tiene como eje central el maíz, ya sea de clima frío o caliente, así como sus bebidas tradicionales como la chicha y el chirrincho que sirven para compartir entre las personas y armonizar con los espíritus mayores. La comunicación con los espíritus también se hace con la ayuda de plantas tradicionales como la coca, el alegre, el fresco, la yacuma, entre otras.
La economía de las distintas comunidades del pueblo Nasa está determinada por su relación con el territorio que habitan. Los nasas se dedican principalmente a la agricultura y la ganadería, y como habitan diversas regiones del territorio nacional su producción suele ser variada. Hay al interior de territorio otro tipo de emprendimientos económicos comunitarios representativos como Coca Sek y Kwesx Café, con reconocimiento a nivel nacional e internacional.
El pueblo Nasa tiene cuatro rituales mayores que están marcados por el andar del tiempo y los calendarios solares y lunares. Estos son el Saakheelu o ritual de las semillas, el Cxhaputze o ritual de la ofrenda a las ánimas, la apagada del fogón, y el Sek Buy o ritual de año nuevo andino.
A lo largo del tiempo esta comunidad ha logrado recuperar sus formas de gobierno propio, abandonando estructuras de gobierno occidental (Gobernador, fiscal, tesorero, secretario) En la actualidad los Nej´wesx, Sath´wesx, U´ka´wesx, entre otras, ejercen su autoridad en los ámbitos de la salud, la educación, la justicia, las comunicaciones y el territorio.
El idioma propio, el nasa yuwe, es para este pueblo el medio que salvaguarda la esencia de su identidad y cultura. Según la Organización Nacional Indígena de Colombia ONIC, el nasa yuwe aparece en varias clasificaciones como perteneciente a la familia chibcha, pero en investigaciones más recientes esta clasificación ha sido rechazada. Según el Censo DANE – 2018 el número de Kwe´sx yuwe hablantes es de 74.740 personas.
Pueblo Misak
La cosmovisión misak cuenta que este pueblo nace de los grandes derrumbes originados en dos lagunas llamadas Ñim Pi (laguna hembra) y Nu Pitrapu (laguna macho). Estas lagunas, acompañadas por los espíritus Kallim, Pishimisak, y el Arco Iris dieron luz y vida al pueblo Misak y a su idioma materno Namtrik.
Según el Plan Salvaguarda del Pueblo Misak (2013), éstos son originarios del Valle de Pubenza, ubicado entre las cordilleras central y occidental en el departamento del Cauca. En la historia de esta comunidad resaltan nombres de caciques como Piendamú, Calambás, José Ignacio Tumpe, Teresita de la Estrella y mamá Manuela Karamaya, reconocidos por mantener viva gran parte de su cultura, portar sus coloridos vestuarios, trabajar la tierra y hablar su idioma.
La comunidad Misak tiene un total de 21.713 personas en el territorio nacional según el censo DANE (2018), de los cuales 19.542 se ubican en el departamento del Cauca, principalmente en la zona Oriente, en el Municipio de Silvia. Cerca de 13.700 personas hablan el Namtrik, su lengua ancestral. Debido a diferentes fenómenos, como la escasez de tierra, los conflictos sociales y el conflicto armado, se han movilizado a otros departamentos como Valle del Cauca, Huila, Caquetá, Meta y Cundinamarca, habitando territorios principalmente de clima frío. Los misak hacen parte de la estructura político-administrativa del CRIC por medio de los territorios de La María en el municipio de Piendamó, San Antonio en el Municipio de Morales y San Fernando, Silvia.
Para el pueblo Misak, el eje central de su cultura es el Nak Chak (fogón), el lugar donde los taitas y mamas se reúnen con toda su familia para compartir los conocimientos adquiridos por medio de la práctica, la relación directa con la naturaleza y la tradición oral. Las enseñanzas y aprendizajes como producto de la interacción con el entorno parten de las habilidades que tienen para observar, descifrar, interpretar y vivenciar diferentes signos naturales que se encuentran dentro del territorio. Las interpretaciones son plasmadas a través de los tejidos de chumbes, mochilas, collares, el Tampal Kuari (sombrero típico del pueblo Misak), y vivenciadas desde el idioma Namtrik.
Pueblo Yanacona
Según la ley de origen del pueblo Yanacona y las investigaciones del antropólogo indígena Fredy Romeiro Campo Chicangana, en el principio del tiempo había tres espíritus: Yana (noche), Wayra (viento) e Inti (sol). En algún momento, Wayra, inquieto por Yana, decidió soplar muy fuerte sobre los cabellos de Inti haciendo que se levantara y fijara su cuerpo sobre la tierra, con lo que ella se iluminó y comenzó a calentarse. Con este calor surgieron desde el fondo de la Tierra los Tapukus que son hembra y macho.
Del amor entre Tapukus y K`uishis (arcoiris), y del aliento de Inti surgieron los primeros hombres que se alimentaban de vapor y a quienes gustaba la noche. Inti los denominó Yanaconas, que quiere decir gente que se sirve mutuamente en el tiempo de la oscuridad. Otros Tapukus se negaron a ser hombres y el Dios Inti los convirtió en pájaro. De allí provienen el kinde, el tukán y el gorrión de monte.
Investigaciones recientes afirman que el pueblo Yanacona proviene de las migraciones del sur del continente, ocurridas como resultado de la expansión del imperio incaico a principios del siglo XVI, asentándose en la región que hoy se conoce como el Macizo colombiano, en la cordillera central. Dadas las diferentes guerras e invasiones que han tenido que soportar, han perdido buena parte de sus tradiciones culturales, entre ellas el idioma, del cual conservan solo algunas palabras, que se han identificado como una variante del quechua.
El pueblo Yanacona cuenta con una población de 34.897 habitantes en el territorio nacional, concentrados principalmente en el departamento del Cauca (28.769). El resto están ubicados en los departamentos del Huila, Valle del Cauca y Putumayo. A nivel nacional, están organizados en el Cabildo Mayor Yanacona, organización que aglutina 31 territorios, de los cuales 18 están en el departamento del Cauca. La mayor concentración poblacional se mantiene en el sur del departamento del Cauca, sobre las altas montañas del macizo colombiano, también conocido como la estrella fluvial donde nacen cinco ríos de gran importancia para el país: Cauca, Magdalena, Patía, Putumayo y Caquetá; espacios sagrados que han sido resguardados y protegidos por esta comunidad.
Según el plan de vida del pueblo Yanacona (2001): “este pueblo no conserva su lengua ancestral, pero en la actualidad se encuentra en proceso de recuperación de su identidad y de todas las prácticas tradicionales”. Según se afirma, “la lengua yanacona, hoy extinta, pertenecía a la familia lingüística quechua, razón por la cual están tratando de implantar nuevamente el uso de una variedad del quechua en su comunidad”.
Los yanaconas han construido gran parte de sus tradiciones culturales desde su relación con el frío territorio que habitan. Su actividad principal es la agricultura y la ganadería, sembrando cultivos de papa, maíz, frijol, habas, coles, ollucos, fresa, mora, lulo; y animales como vacas, cerdos, gallinas y ovejas para producción de carne, leche y lana. Sus casas son principalmente de bahareque, con techos bajos y fogones dentro para conservar el calor.
Otra de sus características culturales más fuertes es la música tradicional. Los yanaconas se han inspirado en una diversidad de sonidos de la madre tierra y los materiales que ella ofrece para interpretarlos, para crear chirimías o agrupaciones de músicos que con tambores, flautas, maracas y charrascas han aportado a la consolidación de la identidad cultural de esta comunidad.
Políticamente este pueblo se organiza bajo la figura del cabildo. El cabildo está dirigido por una junta directiva que es elegida en asamblea por toda la comunidad. Estos representantes son los encargados de dar lineamiento frente a los modelos propios de educación, salud, justicia, ambiente, comunicaciones, entre otros.
Pueblo Totoroez
El pueblo indígena Totoroez está ubicado sobre la parte alta de la cordillera central, en el municipio de Totoró, departamento del Cauca, Colombia; sus territorios están en climas fríos y en páramos. Han conservado parte de su identidad cultural, principalmente desde el vínculo con la tierra por lo que su actividad principal y por lo que se les reconoce en la región es por la agricultura. Su idioma propio se denomina Namtrik. Este pueblo representa el 2.9% del total de la población indígena del Cauca.
La ley de origen del pueblo Totoroez, escrita en el Plan de Salvaguarda Étnica del Pueblo Indígena Totoroez o Tontuna (2018) cuenta que:
“Anteriormente la comunidad indígena era dominada por la religión católica, ya que en esas épocas la ciudad de Popayán iba a ser construida en el sitio que hoy conocemos como la Laguna de Calvache. Entonces los curas le decían a los indígenas que en Semana Santa no se podía trabajar y los engañaban diciéndoles que si lo hacían los palos sangrarían, que los animales hablarían si se les pegaba, y muchas otras restricciones que nuestros mayores cumplían al pie de la letra. Sin embargo, existían indígenas que no eran creyentes de esta nueva religión e hicieron caso omiso a las restricciones de los curas, y se fueron a trabajar una mañana en donde iba a ser la ciudad de Popayán.
En ese instante cantó el chiguaco y ellos dijeron que les iba a ir mal. Luego los indígenas al estar trabajando en Calvache, ésta empezó a llenarse de agua y todo lo que se estaba construyendo ahí se volteó y los indígenas se convirtieron en ranas. De pronto salió una serpiente y empezó a comerse todas las ranas (anteriormente humanos), pero hubo dos ranas que sobrevivieron y escaparon hasta llegar al cerro de Gallinazo donde se convirtieron en piedra, una mirando hacia occidente y la otra hacia oriente. Pero antes de este suceso las ranas procrearon y dieron origen a los indígenas Tontotuna.”
En el mismo documento se menciona que la delimitación de sus territorios se hizo en la época de la Colonia, en el año 1600 la Real Audiencia de Quito le entregó a los Mayores y Mayoras el título de resguardo. A pesar de ello, sus tierras fueron adjudicadas a la iglesia católica y terratenientes extranjeros, llevándolos a una nueva época de dominación. Fue solo en la década de 1970 cuando tuvieron lugar los primeros intentos de recuperación de estas tierras. De esas luchas y de los esfuerzos de organización indígena surgió el Consejo Regional Indígena del Cauca, cuyo primer presidente fue Manuel Tránsito Sánchez, indígena Totoró.
Finalmente, luego de un arduo trabajo por parte de los líderes de la comunidad, en la década de 1980 fue encontrado en el Archivo Central del Cauca el título colonial original, con el cual se realizó una nueva delimitación territorial. Con la tierra asegurada, la comunidad inició la recuperación y revitalización de sus tradiciones culturales, especialmente de su idioma materno, el namtrik, una lengua también hablada por los pueblos Misak, Kishú y Ambaló.
La comunidad totoró se organiza en un resguardo que está ubicado en el departamento del Cauca, sobre la cordillera central. Sus límites territoriales son, al norte con el resguardo pueblo Misak y el pueblo Ambaló, al sur con el pueblo Polindara, al occidente con el pueblo Nasa de Jebalá y Paniquitá, y al oriente con el pueblo Nasa de Guanacas y la comunidad Campesina del municipio de Totoró. Esta comunidad está ubicada en un territorio de clima frío, con alturas que van desde los 2.400 metros en las partes bajas y 3.800 metros en las partes más altas.
Según el último censo DANE 2018, el pueblo Totoró cuenta con una población total de 8.806 personas. De ellas, 1.433 son hablantes de una variante dialectal del namtrik. La pervivencia de su lengua ha sido un gran esfuerzo que la comunidad ha venido desarrollando de la mano de la espiritualidad y la academia para la investigación, sistematizando y enraizando el idioma en las nuevas generaciones.
El pueblo Totoroez está organizado en la figura del Cabildo, direccionado por un gobernador o gobernadora y su cuerpo de cabildantes; quienes según las orientaciones de la comunidad implementan políticas para el fortalecimiento de los sistemas propios de salud, educación, gobierno y comunicaciones. En este último se destaca su trabajo pionero en la creación de emisoras radiales indígenas, como Radio Libertad. El pueblo Totoroez está afiliado al CRIC de manera directa, ya que no hace parte de ninguna organización zonal.
En esta comunidad priman las formas de trabajo familiar y comunitario en labores principalmente de relacionamiento con la tierra. El mantenimiento de sus tradiciones y formas propias de cultivar ha llevado a esta región a ser considerada como despensa agrícola del Cauca, produciendo grandes cantidades de alimentos como papa, maíz, espinaca, coles, habas, brócoli, coliflor, ollucos, tomillo, orégano, lulo, tomate de árbol, granadilla, fresa, mora,albahaca, ruda, caléndula, manzanilla. De igual forma, también producen leche y sus derivados como quesos, yogurt y dulces. La mayor parte de esta producción se destina al consumo familiar y comunitario, y el resto a la comercialización en los mercados de la región. Las comidas tradicionales de la comunidad giran en torno a esos productos, fundamentalmente el maíz y la papa.
La comunidad totoró ha venido fortaleciendo sus manifestaciones culturales, como sus trajes típicos, las ruanas, los sombreros, rebozos y chumbes tejidos con materiales del territorio. Otro aspecto que se investiga y fortalece es la música y la danza, con el bambuco Totoró que se inspira en sonidos del territorio y se interpreta con flautas hechas de carrizo y tambores de árboles nativos. Esta música se danza contando historias tradicionales de la comunidad.
Las estructuras de las casas tradicionales están relacionadas con el clima frío, y los materiales que hay en el territorio. Se trata casi siempre de casas de bahareque con techos bajos y cocinas amplias con fogón dentro, en torno al cual se reúne la familia para cocinar, conversar, compartir y orientar a los más jóvenes.
Pueblo Kishu
El pueblo Kisgó está ubicado en la zona rural del Municipio de Silvia, Cauca, sobre la zona alta de la cordillera central, en tierras de clima frío; su actividad económica principal es la agricultura y la alfarería. Su idioma materno es una variante dialectal del Namtrik y junto a sus demás usos y costumbres, se encuentran en un proceso de rescate y revitalización. Este pueblo representa el 1.3% de la población total indígena del departamento del Cauca, según el censo DANE (2018)..
En la ley de origen del pueblo Kisgó (o Kishú) éstos se reconocen como hijos de una laguna ubicada en la parte alta de su territorio. En el cortometraje documental Kishú: Lengua en el olvido, se relata que:
“En esta Laguna había una casa donde vivía una familia, una señora que tenía una hija, esta hija pues era jovencita y en las noches se la pasaba hablando sola, y la mamá la escuchaba sabiendo que no había nadie más en la casa, entonces empezó a poner cuidado sobre quién era que llegaba. En ese tiempo las casas solamente eran hechas de palo, cuando la mamá se dio cuenta que, donde dormía la hija, al lado había un gato negro y a la otra la noche estaba una culebra.”
El documental cuenta que la hija quedó embarazada y cuando el niño nació, la hija recomendó que no lo alzaran de la hamaca, “así llorará sangre”. Un día ella salió a traer agua, cuando regresó preguntó por el niño, la mamá con tristeza afirmó haber cargado al niño por su llanto, en ese momento salieron del pie dos culebras, lagartijas, sapos y sólo quedó con el envuelto que tenía. En el momento empezó a botar agua y se fue formando la laguna de la cual nace este pueblo.
El territorio del pueblo Kisgó tiene un reconocimiento histórico que data del año 1700 siendo uno de los títulos coloniales concedidos en Quito al cacique Juan Tama de la Estrella, afirma Francy Pineda Ulluné, indígena de ese pueblo en su tesis de maestría: “La lengua Namtrik en Kisgó necesita de la comunidad para vivir”. Los kisgó, al igual que los otros pueblos indígenas desde esas épocas hasta la actualidad han librado duras luchas para conservar sus territorios y su identidad; la lucha de este pueblo ha sido contra el exterminio físico y cultural desde occidente, pero también con otros pueblos indígenas con los que limita su territorio.
Su idioma materno es el Namtrik, con unas claras variaciones dialectales con respecto a otros pueblos que hablan el mismo idioma, esto es importante ya que en la lengua materna se pueden encontrar gran parte de las tradiciones culturales que se han perdido; este, es hablado principalmente por los mayores y mayoras.
El resguardo de Kisgó está ubicado en el departamento del Cauca, en la parte fría de la cordillera central en el municipio de Silvia, tiene la particularidad de ser un resguardo que limita con otros pueblos indígenas, al norte con los nasa de Quichaya, al sur con el pueblo Ambaló, al oriente con la cabecera municipal, y al norte con el pueblo Misak. Esta confluencia de fronteras indígenas, lejos de servir de protección, ha generado a lo largo de la historia constantes tensiones por la necesidad de tierra que padecen todos los pueblos que habitan la región.
Los kisgó se organizan en la estructura del Cabildo Indígena del pueblo Kisgó, como autoridad tradicional, elegida por la Asamblea general, desde donde se direccionan los diferentes sistemas de gobierno, educación, salud y justicia propia. A su vez, el Cabildo Kisgó hace parte del Consejo Territorial de Autoridades Indígenas del Oriente Caucano COTAINDOC, organización zonal filial del CRIC.
El pueblo kisgó cuenta, según el último censo de 2018, con 3914 personas. Si bien su idioma materno es el namtrik, lengua hablada también por los pueblos guambiano, ambalueño y totoró, ésta conserva diferencias dialectales claramente marcadas. Esta especificidad de la lengua ancestral hace que solamente queden unos 322 hablantes de la lengua namtrik del pueblo Kisgó, lo que representa un enorme riesgo de extinción. Es necesario mencionar también que este pueblo fue censado por primera vez por el DANE en el año 2018.
Otro aspecto a destacar del pueblo Kisgó es su profunda relación con la tierra, lo que ha determinado que a lo largo de su historia la agricultura y la alfarería sean sus actividades económicas principales. Con respecto a la agricultura, esta región en general se caracteriza por ser despensa agropecuaria del departamento del Cauca, cultivando diversas variedades de semillas propias y modificadas de alimentos como el maíz, la cabuya, el frijol y el trigo, además de la producción de leche, carne y lana. Con respecto a la alfarería, se han dedicado a la producción de ladrillo y teja en su territorio. También el trueque ha sido una estrategia para dinamizar las economías al interior de la familia y comunidad
Pueblo Kokonuko
La tradición cuenta que el pueblo Kokonuko tiene su origen en dos grandes espíritus: el Nevado Kokonuko y el Volcán Sotará, quienes a través de bolas de fuego y lava fecundaron el territorio. En un momento, el Nevado y el Volcán hicieron erupción produciendo una gran avalancha en la que venía una enorme serpiente que se transformó en muchas formas de vida, entre ellas, los kokonukos.
Los kokonukos han habitado desde siempre la parte alta de la Cordillera Central de Colombia, en las inmediaciones del volcán que lleva su nombre, cuidando los páramos, frailejones, azufrales, termales, ríos y quebradas. Por su cercanía con la ciudad de Popayán, este pueblo sufrió de primera mano las guerras de conquista y la expansión colonial, lo que los llevó a perder gran parte de sus tradiciones culturales, una de las más importantes, su lengua materna.
En el “Plan Salvaguarda Étnico del Pueblo Kokonuko” (2013) se menciona que “su nombre, estructura y formas de funcionamiento fueron impuestas durante la conquista y la colonia, la imposición de las instituciones de la colonia y el violento proceso de “colonización” condujo a que las comunidades indígenas perdieran la casi totalidad de sus territorios, sus formas de vida, de organización, de producción, cultura y cosmovisión imponiéndoseles diferentes formas de esclavitud, castigos y dominación. Sin embargo, el proceso de lucha de las comunidades les ha permitido rescatar y apropiar elementos importantes para mantenerse como población indígena y trascender en su reconocimiento como pueblos”.
El pueblo Kokonuko –según el censo DANE (2018)– cuenta con 18.135 personas que habitan en tres municipios del centro del departamento del Cauca: en Puracé: resguardo de Paletará, Kokonuko y Puracé; en Popayán: resguardo de Poblazón, resguardo de Quintana, San José de Julimito y pueblo Kokonuko de Popayán; y en el Tambo: resguardo Alto del Rey y Cabildo de Guarapamba y Chapa.
El máximo organismo de decisión de la comunidad es la Asamblea. La autoridad tradicional de cada resguardo se representa en la figura del Cabildo y se agrupan en la Asociación de Cabildos Genaro Sánchez.
Los kokonukos se caracterizan por habitar en las zonas frías de las montañas, lo que hace que sus actividades agrícolas, pecuarias, culturales, educativas y sociales, estén marcadas por este factor; desde los productos que se siembran (maíz, cebolla, habas, coles, papa, etc). Esta condición de pueblo de zona fría es también notable en las estructuras cerradas de sus casas, con la ubicación del fogón en el centro, los animales que poseen y la ropa que tejen.
Pueblo Polindara
Según la ley de origen de los polindaras, los espíritus mayores Mamá Dominga y Papá Viento vivían en la parte alta del Valle de Pubenza sobre la cordillera central. Allí tuvieron cinco hijos: Lluvia, Rayo, Centella, Granizo y Páramo. De las relaciones y conflictos entre ellos se dio origen a los ríos, plantas, animales y personas que poblaron la tierra, entre ellos los polindara. Estos espíritus construyeron sus casas y caminos, marcando así los límites territoriales desde el páramo de Mama Dominga bajando por el río Palacé, hasta el cerro La Tetilla.
El pueblo Polindara estaba ubicado a la orilla del camino real, un sitio de paso obligatorio para quienes viajaban a Popayán. Esa ubicación, sumado a su cercanía con la ciudad hizo que tuvieran que enfrentar los embates de la conquista y la colonia, lo que determinó la pérdida de gran parte de sus tradiciones culturales y de su tierra.
Las recuperaciones de tierras de esta comunidad empezaron en los años 70 del siglo pasado, con el nacimiento de las primeras organizaciones indígenas en el departamento del Cauca. Con ello, comienza también una búsqueda y reconstrucción de sus raíces y la lucha por su reconocimiento como pueblo ancestral.
El pueblo Polindara está ubicado en los municipios de Totoró y Popayán, y posee una población de 2.432 habitantes, según el censo DANE 2018. La comunidad está organizada actualmente bajo la estructura del Cabildo Indígena del pueblo Polindara como autoridad tradicional, elegida por toda la comunidad en espacio de Asamblea, y a su vez hacen parte del Consejo Territorial de Autoridades Indígenas Del Oriente Caucano COTAINDOC, organización zonal filial del CRIC.
A pesar del intento de exterminio al pueblo Polindara, este logró conservar como elemento identitario su relación con la tierra, un territorio de clima mayoritariamente frío, cuyas tierras son muy fértiles por estar ubicadas en la rivera del río Palacé. Estos territorios son reconocidos en la actualidad por ser una gran despensa agrícola para el centro del departamento del Cauca, donde se cultiva papa, maíz, arveja, frijol, habas, habichuela, rábano; y también plantas para uso medicinal como alegría, tomillo, orégano, albahaca, caléndula; al igual que otros productos como trucha, leche y sus derivados. La comida tradicional de los polindaras está basada en esos productos elaborados en su territorio, principalmente la papa y el maíz.
La infraestructura de la casa tradicional Polindara está pensada para mantener el calor: el principal material de construcción de sus viviendas es el bahareque. Los techos de las casas son bajos, tienen el fogón y la cocina dentro de la vivienda con una chimenea para sacar el humo.
El cuerpo del Cabildo en coordinación con la comunidad Polindara, basados en la memoria de los mayores, en la medicina tradicional, en las experiencias de otros pueblos y en la academia, están trabajando arduamente en la reconstrucción de sus raíces culturales. El CRIC también ha acompañado el desarrollo de programas de educación, salud, justicia propia y el reconocimiento de las expresiones artísticas tradicionales como la música, la danza y el tejido.
Pueblo Eperãara Siapidãara
Los Eperãara Siapidãara o Sia, como se les conoce comúnmente, son un pueblo indígena que habita en la costa pacífica caucana, en Colombia, entre la selva, los ríos y las costas del océano Pacífico. Son comunidades que, por causas del aislamiento y protección que les ofrece la naturaleza, han conservado muchas de sus tradiciones, como la danza, la música, el tejido, el vestuario, y lo más importante, sus rituales y su lengua originaria llamada siapidee.
En la ley de origen del pueblo Eperãara Siapidãara se menciona que esta comunidad es descendiente de los creadores del mundo Tachi Akhore o padre sol y Tachi Nawê o madre Luna. El Tachi Akhore puede presentarse de manera física en un ser humano, como sucesión con Tio Kuinto Nachipida, quien fue la autoridad política y cultural del pueblo Eperãara Siapidãara y habitó el río Saija, cuna y origen de los eperãara siapidãara. En la década de 1960, este pueblo emigró desde el río Saija por la región geográfica del Chocó, que va por toda la costa del océano Pacífico, hasta el Ecuador.
Este pueblo hace parte de la familia de los Emberas Katios, Chamí y Dobida. Los territorios del pueblo Eperãara Siapidãara están ubicados a lo largo de la región biogeográfica del Chocho, en la costa pacífica de Panamá, Colombia y Ecuador. Este territorio se caracteriza por su clima caliente y por ser una de las regiones más húmedas del planeta. En el departamento del Cauca, las 21 comunidades Eperãara Siapidãara se encuentran agrupadas en las organizaciones ACIESCA Y OZBESCAC, filiales al CRIC.
Según el censo DANE (2018) este pueblo tiene un total de 7.047 integrantes en Colombia, de los cuales 4.465 viven en el departamento del Cauca. Un rasgo determinante de este pueblo es la conservación de gran parte de sus costumbres tradicionales. Una muestra de ello es que la mayoría de su población habla su idioma, el siapidee, una variante de la lengua embera.
En el Diagnóstico Zonal PEC del Pueblo Eperãarã Siapidaarã de la Costa Pacífica Caucana, sobre las estructuras de gobierno de la comunidad se menciona que:
“Hay una vigencia importante de la estructura de autoridad y organización propia del pueblo Eperãara siapidãara ejercida desde la Tachi Nawê, madres de la sabiduría, responsables de la unidad territorial y la comunidad, acompañada de los yerbateros, los pildeceros y los jaipanas que orientan, aconsejan y hacen remedios.”
Otra de las características culturales a destacar de este pueblo tiene que ver con el territorio que habitan y su estrecha relación con el agua. Acceder y transportarse en sus territorios es solo posible por vía fluvial, un medio de comunicación determinado por las crecientes de los ríos y las mareas. De tal manera que alrededor de las aguas los sía tejen sus relaciones sociales, culturales y económicas.
La actividad económica de este pueblo se sustenta en tres actividades: primero, la agricultura de productos aptos para la selva tropical húmeda tales como plátano, maíz, yuca, papachina, chontaduro, coco, guama y caña de azúcar. En segundo lugar, la caza y pesca de animales en las selvas y ríos.Y en tercer lugar los cultivos de uso ilícito y la minería ilegal.
Es necesario mencionar que la contaminación de los ríos, por minería, basuras y uso de agroquímicos, así como los cambios en la selva producidos por la deforestación, el cambio de ciclos y rutas de animales y demás, han afectado los ciclos de vida de estas comunidades que dependen totalmente de lo que el río y la selva les ofrece. Todo esto, sumado al conflicto armado que afecta directamente a los sía, pues los grupos narcotraficantes han usurpado sus aguas convirtiéndolas en vías para la extracción de drogas hacia todo el pacífico.
Las viviendas de los sía llamadas tambos son construidas en la rivera de los ríos y canales, elevadas aproximadamente dos metros sobre troncos de madera, para evitar ser afectadas por los cambios de la marea. Las casas son amplias y abiertas, y en ellas conviven grandes grupos familiares.
Pueblo Ampiule
El pueblo Ambaló está ubicado en la cordillera central colombiana, en el municipio de Silvia, Cauca. Su idioma es el Ampiu Wam, variante dialectal del Namtrik. Sus territorios están ubicados en clima frío, y se dedican sobre todo a la agricultura y la ganadería. Representan el 1% del total de la población indígena del Cauca.
Menciona Patricia Pechené, indígena ambalueña sobre la ley de origen de este pueblo:
“Cuentan los mayores que el pueblo de Ambalo se origina a partir de la unión del Trueno y la laguna Brava, espíritus mayores que al unirse fecundan y dan origen a un cacique; quien baja por el rió Agoyan, acompañado de la avalancha. Este niño fue recogido y criado hasta convertirse en hombre. Y así nace el pueblo de Ambalo.”
Al igual que muchos otros pueblos indígenas, los ambaló han tenido que resistir durante muchos años los embates de la conquista, la colonia y la república; luchando para conservar sus identidad y poder resistir como pueblos originarios. A pesar de estas dificultades, la comunidad ambaló ha conservado algunas de sus costumbres, como la organización comunitaria, las prácticas de siembra, los rituales, su idioma ancestral, su música y su danza, entre otras.
Desde la década de 1970, el pueblo Ambaló se vinculó a las recuperaciones de tierras que dieron origen al Consejo Regional Indígena del Cauca. En el año 1984, la comunidad reunida en asamblea nombró el cuerpo del Cabildo, encabezado por un Gobernador, y reconocido por las autoridades estatales. Esta estructura político-organizativa se mantiene hasta hoy; lo que ha permitido fortalecer su organización, y la recuperación no solo de sus territorios ancestrales, sino también de su cultura Ambalueña.
Un aspecto importante a destacar en el movimiento de las recuperaciones de tierras, es que estas se hicieron en conjunto, integrando a varios pueblos de la región. Esta sinergia entre comunidades y líderes de diversos orígenes desembocó en una mezcla de costumbres y tradiciones en los territorios liberados. Lo que muchas veces dificulta la demarcación de límites identitarios, culturales e idiomáticos; un aspecto que ha sido fuente de intensos debates entre las mismas comunidades.
El resguardo indígena de Ambaló está delimitado por los cerros Crestegallo, Puzna y Gallinazo, al norte con el pueblo indígena Kishú, el pueblo Misak y la cabecera municipal, al occidente con el pueblo Nasa de Jebalá, al sur con el pueblo Totoró y al oriente con la comunidad campesina de Totoró. Sus territorios están ubicados en clima frío, entre los 2300 y 3200 metros de altitud. Hacen parte de la organización Consejo Territorial de Autoridades Indígenas del Oriente Caucano COTAINDOC, filial del CRIC.
Según el censo DANE (2018) el pueblo Ambaló es una comunidad de 3278 personas, de las cuales 275 hablan su idioma materno, el Ampiu Wam, variante dialéctica del Namtrik; legua también hablada por los pueblos Misak, Kishú y Totoró.
El traje tradicional de la comunidad va acorde al territorio que habitan. Los hombres usan sombrero de paño o tejido con pindo, ruana de lana de ovejo y mochila o jigra; las mujeres usan anaco y rebozo de colores oscuros tejidos con lana de ovejo, usan jugas y chumbres.
Pueblo Inga
Pueblo Embera





