Se reunieron custodios y guardianas de semillas de todo el país, indígenas, campesinos y afrodescendientes para reafirmar una verdad que la ciencia, el derecho y la espiritualidad reconocen desde distintos lenguajes: sin semillas libres, no hay Pueblos libres, el Encuentro Nacional de Custodios y Guardianes de Semillas Criollas y Nativas, convocado como parte del cumplimiento de la Sentencia T-247 de 2023, es un evento técnico o jurídico: es la defensa viva de la utonomía alimentaria y cultural de los Pueblos que han sostenido generación tras generación la diversidad genética.
Voces del Territorio
Ricardo Manzano, Indígena Kokonuko y miembro de la Red de Semillas Libres de Colombia recuerda que esta sentencia “es resultado de un proceso de lucha de muchas organizaciones… porque nuestras semillas criollas y nativas se están contaminando con transgénicos”.
Ricardo, comenta que el maíz no es una semilla es una planta sagrada un bien común que guarda la historia la salud y la identidad de los Pueblos, una preocupación la invasión de semillas modificadas genéticamente amenaza la biodiversidad, también la espiritualidad y la soberanía de comunidades enteras.
Desde la región Caribe, representantes afrodescendientes recordaron que la contaminación transgénica afecta también los cultivos tradicionales de ñame, arroz y frijol, erosionando economías familiares y prácticas culturales que sostienen la vida, los campesinos del altiplano y del Huila añadieron que la imposición de modelos agrícolas corporativos y el monopolio sobre las semillas subordina la agricultura a las lógicas del mercado global, debilitando la seguridad alimentaria y dañando el suelo.
Conflicto estructural entre dos racionalidades
- La lógica del capital biotecnológico que concibe la semilla como un recurso patentable y homogéneo.
- La lógica de los pueblos que entienden la semilla como un bien común, diverso y vivo, fundamento de su Autonomía política y cultural.
La sentencia T-247 del 2023, al reconocer la contaminación transgénica en territorios indígenas y ordenar medidas concertadas con las comunidades, nos da un precedente jurídico históricolegitima los saberes ancestrales como fuente de derecho y obliga al Estado a actuar con enfoque diferencial Étnico y Territorial, la articulación entre Indígenas, campesinos y afros representa además una nueva geopolítica de la semilla un frente común apuntala la diferencia étnica y reconfigura la ciudadanía rural frente al Estado y las corporaciones.
Reafirmamos
Que no haya transgénicos en los territorios no es un capricho es una condición de supervivencia, porque donde muere la semilla nativa, muere también una lengua, una memoria, una forma de cocinar y de memorizar la Tierra.
En palabras de una compañera afro del Pacífico
“Si el maíz se enferma, el pueblo se enferma, si la semilla se pierde, perdemos el futuro.”













