El 20 de julio fue día de minga por la liberación de la madre tierra

Mientras el país celebraba el día de la independencia, comunidades indígenas del norte del Cauca limpiaron potreros para sembrar comida. En la finca La Emperatriz, comuneros del resguardo de Huellas Caloto, la guardia indígena, familias enteras de estos territorios, en minga, se unieron con otros comuneros de Corinto, Vista Hermosa, La Emperatriz, para que, junto con las autoridades de los cabildos, de la ACIN y el CRIC, se siga en resistencia, recuperando espacios de vida para las próximas generaciones.

Los liberadores manifestaron que el día de la independencia fue la fecha para recordarle al gobierno nacional, los incumplimientos del estado en temas de tierras; de volver a insistir en los acuerdos que se dieron posterior a la masacre del Nilo, en 1991 donde el estado se comprometió a indemnizar a los pueblos del norte del Cauca y hasta ahora la respuesta ha sido negativa.

Con la minga del 20 de julio realizada en la finca la emperatriz, se hizo un llamado de rechazo a los proyectos de ley que afectan la vida digna de las comunidades; al proceder discriminatorio del gobierno en los asuntos sociales y de carácter indígena, pero sobre todo al tratamiento de guerra que se les da a los liberadores y a la protesta social en el país.

Vigilar, cuidar y preservar la Madre Tierra es el objetivo de la minga, que en el caso de la finca La Emperatriz, se llevan a cabo proyectos productivos de maíz, cilantro, frijol y plátano, así mismo se desarrolla la crianza de ganado.

Las mingas son rotativas y en próximas semanas se llevarán a cabo en otros territorios del norte del Cauca, desde donde se invita a continuar en el proceso de resistencia, a sumarse a esta iniciativa de liberación de la madre tierra, proceso que se desarrolla en lo plano, para dejar de talar los bosques en la montaña y así cuidar los bosques y el agua que son los que nos da la vida.

Por: Programa de comunicaciones CRIC

Jorge Caballero Fula (Q.E.P.D)[1]: Poca Estrategia, Poca Tactica

Jorge Caballero fue poco cercano a la aplicación de estrategia y táctica, aunque tampoco tuvo la posición política de oponerse a ellas en el campo popular; de hecho, trató de participar en procesos que se mueven dentro de esta concepción, como los partidos políticos propios de los indígenas, pero moviéndose de manera muy particular por fuera del tejemaneje de forzar previamente los acontecimientos para lograr un efecto determinado en favor de quien lo hace.

Tal vez para él la cosa era simple: dejar desplegar su ser para acercarse  y caminar con los otros seres con los que, desde el corazón, se sentía  hermanado con el mundo; pero para ello sabia, por experiencia de vida, con quienes sí y con quienes no tener este relacionamiento; más que estrategia y táctica tenía un principio: con los que sí, todo; con los que no, nada.

Pero a la vez temía, odiaba y denunciaba al máximo nivel resultante de aplicación de la estrategia y la táctica: el sistema mundo. Llegaba a pensar que este sistema es algo dirigido desde unos pocos poderosos que se apropian de nuestras vidas y que actúan a través de los Estados, las religiones, la educación y los medios de comunicación, que para ello nos transmiten mentiras, imágenes e Historia a su medida.