El Consejo Regional Indígena del Cauca-CRIC, adelanta una serie de encuentros en los territorios para reconocer a los mayores y mayoras que, durante años, han acompañado las luchas y el caminar organizativo de los pueblos originarios. Estos espacios buscan valorar su trayectoria, escuchar sus experiencias y fortalecer la continuidad de un proceso que, durante más de 55 años, ha trabajado por la defensa territorial, la autonomía y los derechos de los pueblos.
Los encuentros se desarrollan en las diferentes zonas que hacen parte del CRIC, tomando como referencia la información y la caracterización realizada por las coordinaciones zonales de Guardia Indígena quienes reunieron a personas que han contribuido de manera sostenida el proceso organizativo. Las jornadas contemplan visitas a los territorios y espacios de diálogo con los mayores y mayoras, reconociendo su recorrido y el compromiso que mantienen con las comunidades y las estructuras propias de organización.
Esta iniciativa parte de reconocer que la trayectoria del CRIC no se explica únicamente desde sus estructuras políticas o sus momentos de movilización. También se construye con la experiencia de quienes han acompañado durante décadas las decisiones colectivas, los procesos de defensa territorial y las distintas tareas organizativas. Sus conocimientos y vivencias permiten comprender las dificultades que ha enfrentado el movimiento indígena, las transformaciones de los territorios y los esfuerzos que han sostenido las comunidades para defender sus derechos.
Durante las visitas realizadas, en un primer paso en los territorios de Cotaindoc y Nasa Üuss, los mayores y mayoras han expresado su disposición a continuar acompañando el proceso, una actitud que evidencia la vigencia de sus convicciones y su compromiso con las luchas organizativas. Aunque este ejercicio de reconocimiento tiene un alcance limitado frente a la cantidad de personas que han contribuido a la historia del movimiento indígena, representa un acercamiento a quienes han dedicado parte de su vida a este camino colectivo.
El reconocimiento de estas trayectorias también adquiere importancia ante los debates actuales sobre la memoria histórica y las formas en que se interpreta y transmite la historia del país. Para los pueblos indígenas, conservar la memoria implica mantener presentes las luchas por la tierra, las afectaciones sufridas por las comunidades, los procesos de resistencia y las decisiones que han marcado su trayectoria política y organizativa. No se trata solamente de recordar acontecimientos pasados, sino de comprender cómo estos se relacionan con las condiciones actuales de los territorios y con los desafíos que enfrentan las nuevas generaciones.
En este sentido, los mayores y mayoras cumplen un papel importante en la transmisión de experiencias y conocimientos que contribuyen a la formación política y organizativa. Su recorrido permite poner en contexto las reivindicaciones actuales, comprender el significado de las luchas emprendidas y reconocer los esfuerzos que han permitido consolidar espacios propios de organización y gobierno. Escuchar sus orientaciones y mantener el vínculo con sus experiencias es parte del trabajo necesario para dar continuidad a este proceso.
La defensa de la memoria también supone hacer frente a las interpretaciones que desconocen o minimizan las luchas de los pueblos y los sectores sociales. Desde la perspectiva organizativa, mantener viva la historia requiere fortalecer la conciencia colectiva, conservar los relatos de quienes han participado en estos procesos y garantizar que las nuevas generaciones conozcan los antecedentes de sus reivindicaciones. La memoria histórica constituye así una herramienta para comprender el presente y orientar las decisiones futuras.
Por ello, el llamado se dirige especialmente a las juventudes, a los niños y niñas, a las autoridades y a las comunidades, para que continúen vinculados a los procesos organizativos y conozcan la trayectoria de quienes han contribuido a su construcción. La continuidad de estas luchas requiere asumir las responsabilidades colectivas, mantener el compromiso con los territorios y evitar que las diferencias internas debiliten los objetivos comunes.
Este propósito también plantea la necesidad de fortalecer la unidad entre los pueblos indígenas y ampliar los espacios de articulación con los sectores campesinos, sociales, barriales y populares. Frente a las problemáticas que afectan a las comunidades, la coordinación entre distintos procesos permite compartir experiencias, construir acuerdos y desarrollar acciones conjuntas, respetando las particularidades y decisiones de cada organización.
Los encuentros de mayores y mayoras se inscriben, de esta manera, en un trabajo que relaciona el reconocimiento de las trayectorias individuales con la memoria colectiva y la continuidad del proceso organizativo. A más de 55 años de la conformación del CRIC, escuchar a quienes han acompañado este recorrido permite reconocer los aportes que han hecho a las luchas indígenas y la importancia de mantener sus experiencias vinculadas a la formación de las nuevas generaciones. La defensa de los territorios, la autonomía y los derechos colectivos requiere una organización capaz de aprender de su historia, fortalecer sus estructuras propias y sostener el trabajo conjunto de las comunidades.


















