El 3 de enero de 2026 el presidente de los Estados Unidos Donald Trump, anunció públicamente que las fuerzas armadas de su país habían ejecutado una operación militar de gran envergadura en Venezuela, incluyendo bombardeos sobre instalaciones civiles, militares así mismo la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes fueron trasladados fuera del territorio venezolano y enfrentan “cargos” en tribunales estadounidenses el propio Trump afirmó que los objetivos de Estados Unidos son una “transición segura” y la supuesta imposición de paz y justicia para el pueblo venezolano y advirtió sobre posibles acciones adicionales si se encontrase resistencia interna.
Cabe destacar que estas declaraciones reflejan una narrativa unilateral, la justificación de una intervención armada en el territorio de una nación soberana bajo el argumento de la “seguridad interna” de Estados Unidos, este tipo de retórica que incluye -amenazas directas adicionales y la proclamación de liderazgo político sobre el país intervenido- constituye una violación del principio jurídico internacional de NO intervención consagrado en la Carta de las Naciones Unidas que protege la soberanía de los Estados y prohíbe el uso de la fuerza salvo en legítima defensa o con mandato explícito del Consejo de Seguridad. No existe evidencia pública de una autorización de la ONU que legitime estas acciones ni de una amenaza inminente capaz de justificar este tipo de intervención armada según los estándares del derecho internacional.
Defensa de la soberanía y reconocimiento internacional
Aunque nosotros, como representantes de los pueblos indígenas CRIC y movimientos de América Latina y el Abya Yala podamos expresar desacuerdo con diversas políticas internas del gobierno de Nicolás Maduro, es imprescindible mantener el respeto por la soberanía nacional de Venezuela. El reconocimiento de la soberanía de los Estados es un principio central del derecho internacional y ha sido reiterado por diversas instituciones de la comunidad internacional como condición para la convivencia pacífica entre naciones, hasta la fecha no existe validación por parte del sistema de Naciones Unidas que confiera a un Estado extranjero la potestad de intervenir militarmente y asumir el control de un gobierno elegido bajo marcos jurídicos nacionales.
Además, diversos gobiernos y organizaciones internacionales han expresado su preocupación por esta intervención militar sin autorización multilateral, denunciándola como una violación de la integridad territorial y la soberanía de Venezuela, estas reacciones incluyen llamados a una convocatoria urgente al Consejo de Seguridad de la ONU para abordar la situación bajo los principios del derecho internacional y la prevención de una escalada regional.
Sobre las “leyes de protección” alegadas por Estados Unidos
La narrativa expresada por el gobierno estadounidense que pretende justificar sus acciones como una defensa del pueblo venezolano o de sus propios marcos jurídicos internos, no puede prevalecer por encima del derecho internacional la imposición de leyes internas de un país sobre otro territorio soberano no encuentra fundamento jurídico legítimo en tratados internacionales ni en prácticas diplomáticas aceptadas. Esta pretensión de “legalizar” acciones mediante leyes de protección extranjeras es incompatible con los compromisos de respeto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, valores que son pilares básicos en la Carta de la ONU y en el derecho internacional consuetudinario.
Una intervención militar basada en normas internas de un Estado tercero, sin consentimiento del Estado afectado o mandato del órgano competente de la ONU, constituye una transgresión grave del sistema jurídico internacional, esta situación de amenaza la estabilidad de Venezuela, también los principios de paz regional y respeto mutuo entre las naciones de América Latina y el Caribe.
Rechazo categórico a la escalada violenta y llamado a la solidaridad entre los pueblos
Rechazamos de manera categórica cualquier amenaza directa que comprometa la soberanía de un pueblo hermano, la violencia armada como instrumento de política internacional solo profundiza crisis humanitarias, socava la paz regional y crea condiciones de sufrimiento para las poblaciones civiles. La autodeterminación de los pueblos debe respetarse incluso en contextos de diferencias políticas e ideológicas internas; la soberanía de un Estado no deja de existir por el desacuerdo con sus políticas o sistemas políticos; esta soberanía está protegida por normas internacionales que todos los Estados se han comprometido a respetar.
Como pueblos originarios que defendemos la autodeterminación y la integridad de nuestros territorios, hacemos un llamado a:
- Rechazar la utilización del poder militar como herramienta para la imposición de cambios políticos.
- Exigir la resolución pacífica de controversias internacionales a través de la diplomacia y los mecanismos multilaterales reconocidos por la comunidad internacional.
- Fortalecer la solidaridad entre los pueblos latinoamericanos en defensa de la soberanía, la paz y el respeto mutuo.
La actual escalada militar y las declaraciones de Donald Trump sobre Venezuela representan una grave amenaza al orden internacional basado en el respeto a la soberanía estatal, aunque podamos disentir del rumbo político interno de cualquier nación, la intervención armada y la imposición de marcos legales externos son incompatibles con el derecho internacional y con la convivencia pacífica entre los Estados. Ratificamos nuestra condena a estas acciones y expresamos nuestra solidaridad con los pueblos de América Latina en su lucha por mantener su autonomía, integridad territorial y autodeterminación frente a cualquier forma de agresión externa.
Consejo Regional Indígena del Cauca-CRIC
Fuentes principales:
- El País: “Última hora de las explosiones en Venezuela… Trump dice que Maduro ha sido capturado…”
- / International reactions to the 2026 United States strikes in Venezuela.
- Informes de agencias internacionales sobre la operación militar y declaraciones del presidente Trump.






