Entre el caminar de niñas, niños y jóvenes, el compartir de la palabra, los cantos, la espiritualidad y el encuentro entre los once pueblos indígenas que integran el Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC, se desarrolla la Decimosegunda Minga Regional de Semillas de Identidad, Autoridad y Defensa Territorial, un escenario donde el Sistema Educativo Indígena Propio SEIP cobra vida desde el sentir y pensar colectivo fortaleciendo el camino del Gobierno Propio como pueblos.

Este encuentro hace parte de un proceso que durante doce versiones ha venido consolidándose como una de las apuestas más importantes del Programa de Educación Bilingüe Intercultural PEBI. Un caminar que, a su vez, recoge más de cuatro décadas de construcción política y pedagógica del CRIC alrededor del Sistema Educativo Indígena Propio SEIP, entendiendo que la formación de las nuevas generaciones constituye una condición indispensable para la pervivencia de los pueblos originarios.

En cada encuentro, la Minga Regional ha fortalecido las orientaciones de las comunidades en donde la defensa del territorio comienza enraizando la identidad. Por ello, el propósito de estos espacios no es únicamente reunir a niñas, niños y jóvenes, sino que a través de espacios pedagógicos y de intercambio de saberes reconozcan su espacio dentro de la organización, comprendan desde temprana edad, el compromiso de cuidar el territorio, la vida, la cultura y los procesos colectivos que durante más de cincuenta años han construido los pueblos indígenas del Cauca.

El proceso pedagógico impulsado desde el PEBI-CRIC, ha permitido que las semillas crezcan reconociéndose como parte de una historia de resistencia. Si bien, en los primeros años estos encuentros estuvieron orientados al fortalecimiento de los cabildos escolares, hoy las semillas de identidad trascienden esos escenarios para asumir como cuidadores de la cultura, los idiomas propios, la espiritualidad y el territorio. Portar el bastón, la ruana, el sombrero o las simbologías propias de cada pueblo no representa únicamente un elemento cultural; expresa la responsabilidad colectiva de cuidar la vida y garantizar la continuidad del proyecto político organizativo.

Ese camino se construye desde procesos que nacen en las mismas comunidades. La formación política, la investigación propia, los procesos pedagógicos comunitarios, las expresiones artísticas y culturales, los círculos de la palabra y las diferentes estrategias metodológicas impulsadas por el PEBI encuentran en esta minga un escenario para dialogar y materializarse. Cada actividad busca fortalecer el vínculo entre las semillas y su territorio, entendiendo que el conocimiento no puede desligarse de la espiritualidad, la memoria ni de las formas propias de habitar el mundo.

Durante los tres días del encuentro, el Territorio de Pancitará se transforma en un gran espacio de aprendizaje comunitario, las semillas aprenden construyendo, sembrando, pintando, escribiendo, dialogando y escuchando. El barro, los tejidos, el arte, la soberanía alimentaria, las economías propias y el cuidado del cuerpo como primer territorio hacen parte de un ejercicio pedagógico que entiende que el conocimiento no está separado de la vida comunitaria ni del compromiso con la defensa del territorio. Cada ejercicio desarrollado está orientado a reafirmar que la Educación Propia no ocurre únicamente dentro de un aula. Se construye caminando el territorio, escuchando la palabra de los mayores, dialogando y entendiendo a la madre tierra así mismo comprendiendo que el conocimiento también nace del trabajo comunitario, la espiritualidad y la interculturalidad entre los pueblos.

En medio del complejo contexto que atraviesan los territorios indígenas, marcado por la persistencia del conflicto armado, las amenazas contra la autonomía y las múltiples vulneraciones a los derechos colectivos, la formación de las semillas adquiere una dimensión profundamente política. Formar semillas de identidad, autoridad y defensa territorial significa garantizar que las nuevas generaciones comprendan el sentido de la autonomía, asuman responsabilidades dentro de sus comunidades y continúen fortaleciendo los procesos organizativos construidos durante más de cincuenta años de lucha organizativa del Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC.

Uno de los mayores avances que hoy evidencia este proceso es el fortalecimiento del enraizamiento de las semillas de vida hacia sus pueblos. Las semillas participan con convicción en los espacios comunitarios, reconocen el valor de su cultura, hablan desde su territorio y entienden que su voz también hace parte de las decisiones colectivas. Más allá de portar un bastón, una ruana o un sombrero, las semillas reconocen el significado político y espiritual de estos símbolos y se asumen como defensores de la vida, la cultura, el territorio y la pervivencia colectiva.

La Decimosegunda Minga Regional afianza el propósito de que la voz de las niñas, niños y jóvenes debe ocupar un lugar dentro de los escenarios de decisión comunitaria. Así como los congresos y las asambleas han sido fundamentales para el fortalecimiento organizativo, estos espacios buscan que las semillas participen, compartan sus pensamientos y sean escuchadas como parte activa de la construcción del Gobierno Propio.

Desde Pancitará también surge una reflexión dirigida a las familias, autoridades, dinamizadores y comunidades: escuchar a las semillas, reconocer sus capacidades y acompañar sus procesos de formación. En sus palabras, en sus expresiones artísticas, en sus preguntas y en su manera de comprender el territorio se encuentran las bases de quienes continuarán orientando los procesos políticos, comunitarios, organizativos y defendiendo la vida y los derechos colectivos de los pueblos originarios hasta que se apague el Sol. 

Desde el territorio Yanacona de Pancitará, la Decimosegunda Minga Regional de Semillas de Identidad, Autoridad y Defensa Territorial deja un mensaje claro: la pervivencia de los pueblos indígenas no depende únicamente de la defensa del territorio frente a las amenazas externas. También se construye enraizando la identidad, caminando el territorio, escuchando a los mayores, protegiendo a la madre tierra, fortaleciendo la educación propia, espacios orientadores que permitirán la pervivencia y continuidad de los principios y procesos organizativos del CRIC desde el corazón de las comunidades.



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