Espiritualidad: Los dones de Entender la naturaleza en los caminos de lucha y resistencia

María Tumbo Chocue, mayora indígena del Resguardo de Pueblo Nuevo, en el gran territorio Sath Tama Kiwe, Caldono, Cauca, sabía que algo trágico iba a pasar cuando su esposo, Rogelio Chate Peña, medico tradicional y consejero de su comunidad, le contó que las señas y los sentires que percibía solo indicaban que una desarmonía muy cercana iba a ocurrir.

Al lado del fogón, con voz entre cortada, la mayora María, contaba: “Días antes de su asesinato, llegaron a la finca de un vecino un montón de Gallinazos, en los árboles se veían colgados, y todo ese pastal estaba llenecito de esos animales, entonces empezó a llover con granizo y todo; uno de esos gallinazos, todo negro, se metió a nuestra casa, la nube, como nunca, también se metió a la pieza. Mi esposo al ver eso, dijo: a mí se me hace que algo va a pasar, me da la seña que alguien muy grande y cercano va a morir y eso va a generar mucho dolor”.

Días después de ese acontecimiento, el médico tradicional Rogelio Chate desapareció mientras se dirigía desde Caldono hacia Pueblo Nuevo. Su cuerpo sin vida fue hallado en el sector Quinamayó del municipio de Santander de Quilichao. Las investigaciones apuntan que las disidencias lo asesinaron.

Así como al sabedor ancestral Rogelio, en el Cauca desde el año dos mil veinte hasta el dos mil veinticinco, fueron asesinados quince médicos tradicionales, situación que ha generado preocupaciones, discusiones y reflexiones al interior del Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC, donde se preguntan sobre el por qué está ocurriendo este tipo de hechos que afectan no solo a las familias y comunidades sino a todo al proceso organizativo.

Los Médicos tradicionales, son lideres natos, indispensables en las comunidades, porque son capaces de entender la espiritualidad y proveer alternativas de sanación en diferentes aspectos de la salud y la enfermedad, además orientan a las Autoridades Indígenas en su ejercicio de Gobierno Propio, en momentos de toma de decisiones, de desarmonía, entre otras situaciones.

Ese acompañamiento espiritual permite a cada Pueblo, en términos técnicos, ahondar en temas políticos, territoriales, pero sobre todo en la salud física, psicológica, emocional de los comuneros en los Territorios, la familia y de los Pueblos, por eso, asesinar un sabedor ancestral es matar los conocimientos de origen milenario que han sido desarrollados a lo largo del tiempo, además, la perdida de estos médicos, ocasiona cambios sociales, culturales y ambientales.

Y es que hablar de médicos tradicionales, de sabedores ancestrales, de espiritualidad, implica sobre todo explorar los sentires de los Pueblos originarios, quienes, en sus modos, usos, costumbres y cosmogonías, pueden tener diferentes formas de entender la espiritualidad, de trabajarla, pero a pesar de esas diferencias entre el sentir de los Pueblos, todos confluyen en que la madre naturaleza es la que orienta sus caminos.

Jhoe Sauca, ex consejero mayor del CRIC, hace referencia, por ejemplo, a que, desde la invasión de los españoles, la influencia del colonialismo buscó de distintas formas exterminar la cultura y saberes de los pueblos originarios, unas veces a la fuerza, asesinando como ahora a médicos y lideres de las comunidades, y otras veces, a través de la iglesia y la educación. Sin embargo, “el sentir ancestral y la voz de la madre tierra, de la naturaleza, nos mantiene conectados con la espiritualidad, con nuestra cultura e identidad como Pueblos” aseguró.

En ese sentido, a pesar de la violencia y el exterminio físico y cultural, los pueblos indígenas que hacen parte del CRIC, han venido fortaleciendo las dinámicas espirituales desde la familia, desde el territorio y en general en cada uno de los procesos organizativos, procurando mantener siempre, esas prácticas culturales y saberes ancestrales, muy de la mano con las acciones político organizativas

Recuerda doña María Tumbo, que, durante su vida, antes de que las balas asesinas lo enviaran al otro espacio, Rogelio Chate Peña, trabajó junto con los sabedores de su Territorio para rescatar la ritualidad del Pueblo Nasa, y fue a través del SAAKHELU KIWE KAME ritual que marca las épocas del calendario agrícola, donde Rogelio aconsejaba ofrecer, brindar y hacer pagamentos a los espíritus guardianes, con comidas, bebidas y remedios, que solo así, según sus sentires, se evitaba que las malas energías dejaran enfermedades y desarmonías sobre la madre tierra.

Así como el mayor Rogelio en el Pueblo Nasa aportó en fortalecimiento de la ritualidad en su Territorio, desde hace algunas décadas los demás Pueblos Indígenas que hacen parte del CRIC, vienen escuchando a sus mayores, dinamizando el saber de sus guías Espirituales para fortalecer también estas prácticas culturales. En el año, de acuerdo a los calendarios propios de cada Pueblo, los rituales y ceremonias sagradas, son vivenciadas por las comunidades desde el pensamiento, sentimiento y la espiritualidad, ya que, según los mayores, siempre han permitido la relación armónica entre sus p}Pueblos con los espíritus guardianes creadores del universo.

En los Territorios Indígenas se sabe que la Espiritualidad; interpretar la naturaleza, sentir y explorar el mundo físico y el otro espacio, son tareas de los mayores sabedores, de los médicos tradicionales, quienes nacen con ese don y han trabajado para fortalecerlo. De igual manera, cuentan los mayores, esa experiencia vivida sobre lo cultural de cada Pueblo, no se puede olvidar, esos saberes tienen que perdurar, entonces hacer memoria se hace importante.

Por eso, en los Pueblos originarios las tulpas, el fogón, los espacios de Asamblea, de encuentro, son escenarios donde se resalta la labor de los sabedores ancestrales; su armonización, recomendaciones, las orientaciones, sus interpretaciones, se vuelven palabras y fluyen en la voz de los lideres y autoridades en cada momento de encuentro comunitario. Eso ha sido una constante durante más de 500 años de lucha.

Un don de la espiritualidad es la misma sanidad, comenta la mayora María Chate, quien afirma que, “unos sabedores trabajan las hierbas, otros son los que saben sobar, una muy importante en la comunidad son las parteras quienes al igual que otros médicos tradicionales saben leer los sueños, los tiempos de la naturaleza, de la luna, del sol, las plantas medicinales. Pero, hay quienes siempre buscan limpiar las desarmonías, ya sea por la presencia de grupos armados o por alguna situación que tenga que ver con la comunidad, esos mayores, como mi esposo Chate, siempre hacen falta en una comunidad”.

Al interior del proceso organizativo hay quienes afirman que, quizás la Espiritualidad, esa sabiduría que ejercen los sabedores ancestrales al interpretar el mundo cosmogónico, está haciendo llamados de atención desde lo más profundo de la madre naturaleza al CRIC, para que, por pura protección, ese trabajo de fortalecer la Espiritualidad de los Pueblos Indígenas, se mantenga en lo interno y su ejercicio no salga a luz.

Aunque hablar de Espiritualidad, de médicos tradicionales o sabedores ancestrales, cada vez es más difícil debido al riesgo en que están por motivos del conflicto armado y de otros intereses que por siglos han buscado la forma de exterminarlos, para los pueblos originarios palabrear sobre ellos, es necesario. No para develar sus secretos y describir sus interpretaciones al pie de la letra y que estos saberes sean usados con otros fines, sino para resaltar la importancia de sus orientaciones en los procesos organizativos de sus comunidades.

La Espiritualidad no tiene linderos, según los sabedores, se conecta entre laguna y laguna, entre montañas y ríos, entre piedras y símbolos sagrados de distintos Territorios para que, a través del sentir de los médicos tradicionales, de la ancestralidad, se genere la armonía y el equilibrio tan necesarios en los tiempos y en el espacio de cada Pueblo.

Pero para que esa conexión con el origen de cada Pueblo, con los espíritus del agua, del fuego, del sentido, del sueño, de las plantas, se dé, los mayores interpretando a la madre tierra, ofrecen siempre algunas recomendaciones, entendiendo que cualquier desequilibrio en este equilibrio sagrado puede traer consecuencias negativas para la armonía y el bienestar de la comunidad. Por tanto, la conexión espiritual con la naturaleza no solo es una creencia, sino un pilar fundamental en la cosmovisión indígena que guía sus prácticas diarias y ceremoniales.

Por tal razón, esos saberes de los mayores espirituales siguen ocupando un lugar importante en el proceso organizativo, porque a pesar de que el cuerpo físico de muchos mayores no esté, ya sea por razones como el de la violencia armada que se perpetuo en el país, asesinándolos, como al mayor Rogelio Chate, que se lo arrebataron a doña María y lo alejaron físicamente de su familia y su comunidad, en el territorio saben que sus historias y sentires vuelan a tiempos presentes para que las nuevas generaciones de niños y jóvenes indígenas puedan conocer sus memorias y así caminar de acuerdo a sus orientaciones.

La Espiritualidad, entonces, hace recordar, sentir el pasado en cada uno de los pasos que se dan en el presente, garantiza la salud, el equilibrio, la pervivencia de sus Pueblos, mantiene la memoria, la identidad y armonía con la tierra, pero, sobre todo, la cultura viva.

Por: Memoria y Patrimonio del Programa de Comunicaciones CRIC.

Comunicado del CRIC sobre supuesto plan de infiltración de las Farc-EP, contra nuestra organización

Nos aferramos al bastón para no perder la ideología.

Comunicado del CRIC sobre supuesto plan de infiltración de las Farc-EP, contra nuestra organización.

Proteger la Autonomía y fortalecer los componentes de nuestros planes de vida teniendo en cuenta la plataforma de lucha es la orientación de las (139) Autoridades Tradicionales del Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC – NACIONAL pertenecientes a 11 Pueblos: Polindara, Nasa, Misak, Epedara- Siapidara, Yanakuna, Totoroez, Embera, Kokonuko, Ambaló Kisgo e Inga, quienes, de manera conjunta, nos pronunciamos contra supuestas informaciones que pretenden seguir deslegitimando nuestro proceso organizativo y justificando el asesinato de lideres indígenas.

En lo corrido del año 2024 el programa Defensa de la Vida y los Derechos Humanos del Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC, registra más de 280 víctimas de las distintas afectaciones, una verdadera emergencia humanitaria en nuestros territorios que no parece importarle el discurso mediático nacional, el cual ataca sistemáticamente y busca dejar en la opinión pública supuestos vínculos de nuestra organización con los actores de la guerra.

Publicaciones como la realizada por Caracol Radio el pasado 22 de marzo donde se revela la existencia de un supuesto plan de las FARC en el año 2013 para infiltrar la Consejería mayor del CRIC, es otra, de las tantas afirmaciones donde se relaciona nuestro proceso organizativo con las ideologías de los actores armados no estatales, colocando en tela de juicio los principios de Unidad, Tierra, Cultura y sobre todo, Autonomía.

En ese sentido, los medios de comunicación y otros sectores que buscan infiltrarnos y estigmatizarnos tienen que saber, deberían saberlo, que acusarnos de cercanías con los actores del conflicto armado es completamente absurdo e irreal, y no porque nuestros liderazgos hayan tratado de agraciarse o colaborar con la guerrilla, como pérfidamente nos señalan desde diferentes sectores de la derecha colombiana ante expresiones de resistencia como las que se han dado en el norte del Cauca en distintos momentos durante 53 años de vida organizativa, sino porque la posición indígena de autonomía, se ha diferenciado completamente con los actores de la guerra; a esta posición se la puede señalar desde el Estado o desde la guerrilla de no estar respectivamente de su lado, pero no se nos puede acusar de estar con el conflicto armado o con algunos de sus bandos, y eso lo sabe claramente la opinión crítica del país.

Así las cosas, nos aferramos a los bastones y no a las armas, anunciando que continuamos caminando la palabra que escribieron nuestros mayores en la plataforma de lucha, insistiendo en diálogos humanitarios y luego, partiendo del respeto y del compromiso común con la paz, se pueda pasar a los diálogos políticos para la construcción de un nuevo país, incluyente desde la diversidad, de manera que no reproduzcamos en el siglo XXI las miradas unipolares de quienes se consideran dueños de la verdad, con derecho a la imposición sobre los que son clasificados como prescindibles, débiles y subordinados.

Cuenten con nosotros para la paz nunca para la guerra.