Juvencio retornó a la madre tierra.

Los cerros tutelares de Puracé, Pan de Azúcar y Sotará mostraron su furia en la tarde del 11 de noviembre y lo hicieron mediante la caída de páramo sobre el centro poblado de Paletará para llorar por el asesinato de Juvencio Cerquera Manquillo, un comunero de la guardia indígena y sabedor ancestral asesinado cuando acompañaba a la comunidad en el proceso de ampliación de su resguardo en terrenos de la multinacional Smurfit Kapa Cartón de Colombia en la mañana del 9 de noviembre.

Como en tiempos pasados el cuerpo sin vida de Juvencio fue cargado inicialmente por el grupo de guardias del que hacía parte para luego permitir que los restantes vecinos y amigos le hicieran el último homenaje partiendo desde su vivienda en la vereda el Marquez hasta el templo católico para el ritual del sepelio.

Esposa e hijos y familiares marcharon tras el féretro como lo dispusieron las autoridades y tras ellos hombres, mujeres y niños que conocieron a Juvencio, que compartieron las alegrías y tristezas, que aprendieron de la dura tarea de recuperar un pedazo de tierra así como del amor por la madre naturaleza con el conocimiento de las plantas y las señales que envía constantemente para la protección de sus habitantes. Algunos mostraban el dolor de la ausencia con lágrimas, otros lo hacían con comentarios señalando que esa tierra bañada con su sangre no quedará en manos de la multinacional, algunos solamente miraban silenciosamente el horizonte como clamando justicia para los responsables del hecho mientras que para otros era notoria la rabia que reflejaban en sus rostros y hasta la impotencia de no poder hacer nada para retornarlo a la vida terrenal. Así transcurrieron los minutos en el desfile que acompañaban centenares de motocicletas y vehículos que llegaron de todas partes del departamento porque cuando asesinan un indígena le duele a todos por eso desde otras regiones no fueron ajenos al dolor de los paletareños y llegaron para sumarse a la solidaridad con todo el pueblo Kokonuko que aporta un comunero más a la larga lista de personas que han entregado la vida en la lucha por la tierra.

En ese caminar por el asfalto de la vía hacia el Huila muchos que no eran de la región se peguntaban quien era esa persona a la que el Pueblo Kokonuko y las comunidades indígenas en general le rendían tributo de admiración y respeto. Su historia, comentaron, se remonta a los orígenes de la organización cuando junto con otros comuneros de la región tomaron parte activa en la recuperación de las tierras que hoy ya hacen parte del resguardo de Paletará, por su convicción organizativa entró a hacer parte de la Guardia Indígena y por lo tanto hacía parte de uno de los grupos que se han organizado en su territorio y acompañaba constantemente todos los procesos comunitarios con los saberes que le había otorgado la madre naturaleza y fue en ese acompañamiento que se encontró con la muerte. Era arriero de profesión y aunque las condiciones del transporte han cambiado aún arriaba sus bestias mulares por las trochas en diferentes resguardos cargando papa desde sitios apartados hasta el borde de la carretera, en sus ratos libres compartía su alegría permanente con la comunidad y disfrutaba de un trago aguardientero para hacerle frente al frío constante de la región. Es una pérdida grande para la comunidad, es la desaparición de un líder y especialmente de una persona que armado solo de valor le hizo frente a los enemigos de la organización y en este caso a una empresa extranjera que a bala quiere acabar con el sueño de la comunidad indígena; eran algunos de los comentarios que se escucharon en este último adiós al dirigente asesinado.

Juvencio, después de cumplir con su familia como hijo y como padre, como guardia y como sabedor espiritual retornó a la madre tierra con la satisfacción del deber cumplido y con el convencimiento que su sangre derramada permitirá que el territorio por el que tanto luchó cuente con la ampliación soñada como lo mandata el segundo punto de lucha del Consejo Regional Indígena del Cauca del que hizo parte.

Por: Programa de Comunicaciones-CRIC.

Los Invitamos a la Minga del Arte Paz y territorio

Desde el sentir de nuestros pueblos, la minga, en estos 53 años de vida organizada, ha significado para el Consejo Regional indígena del Cauca, la unidad; es el sentido de trabajar juntos con fuerza y entusiasmo para que los propósitos colectivos como indígenas, avancen a pesar de las dificultades, de las críticas y de los impedimentos políticos, económicos, sociales y de diferente índole que en décadas de lucha y resistencia hemos tenido que afrontar.

La Minga, nos invita a estar juntos, nos convoca a mantenernos en defensa de los saberes propios, a compartir con alegría nuestros momentos, a colaborar con la siembra, con la cosecha, con la fiesta, a acompañar en las dificultades, pero también en los aciertos.

Es decir, la Minga es la esencia de nuestros pueblos originarios, es la resistencia a esos mundos globalizados y a los estereotipos, la minga nos invita a mantenernos en la lucha por el derecho a la diferencia y nos motiva a fortalecer las dinámicas propias de la cultura.

Por eso, la minga del Arte Indígena Culturas en Comunicación, los invita a compartir con nosotros, esta vez haciendo del arte una herramienta para la construcción de la paz y para defender nuestro territorio de las desarmonías y de los intereses económicos que vienen afectando las dinámicas propias de los pueblos originarios del CRIC.

Poder vivenciar la minga del Arte desde más cerca, nos hace un llamado profundo a la unidad y la solidaridad. Nos recuerda la importancia de defender nuestros saberes ancestrales, de compartir los momentos de alegría, de trabajar en colectivo por los pueblos, la siembra y la cosecha de la chagra, de celebrar las fiestas tradicionales, y de estar presentes tanto en los momentos difíciles como en los aciertos. Es un acto colectivo de resistencia y unidad, apoyo mutuo y celebración en defensa de la vida, la cultura y el territorio.

Los siete círculos (7) de la palabra dentro del compartir con los pueblos originarios reflejan la esencia de lo que significa la Minga del Arte, no solo como evento, sino como una forma de vida desde el sentir para posesionar la lucha colectiva ante las desarmonías territoriales que se presentan a diario, de igual manera representar las vivencias llenas de aprendizajes y conexión con toda la diversidad cultural que se concentrara en la Ciudad de Popayán, este encuentro será una oportunidad para reflejar la riqueza cultural, natural y cosmogónica de los pueblos indígenas del departamento del Cauca, para enriquecer las tradiciones y preservar la cultura.

La invitación entonces, es para este 13, 14 y 15 de noviembre, en el parque Francisco José de caldas de la ciudad de Popayán, donde se espera compartir desde las artes visuales, la oralidad, la música, la danza, los tejidos, la comida tradicional y el arte ancestral, todos los saberes propios de nuestra cultura.

Los esperamos en la Minga del Arte Paz y territorio, que durante estos tres días estará en pleno centro histórico de Popayán trabajando por la unidad, por mantener viva nuestra cultura y construir juntos el país que queremos.

Por: Programa de Comunicaciones-CRIC