En el segundo día de la Minga del Arte Indígena, la música, los diálogos de la palabra, los tejidos, la danza y las artesanías ocupan un lugar central, donde delegaciones de distintos pueblos continúan compartiendo en el parque Caldas de la ciudad de Popayán.

La Minga del Arte también se consolida como un escenario de inclusión para las semillas con capacidades diversas, quienes participan activamente compartiendo sus saberes, experiencias y procesos de aprendizaje. En este sentido, Alexa Kinayaz, dinamizadora del proceso de Semillas con Capacidades Diversas de Tandachiridu Wasi, explicó que la delegación está integrada por representantes de los pueblos Yanacona, Inga, Nasa y Embera. Junto a dos semillas y sus cuidadoras, participan en este encuentro para visibilizar sus capacidades y aportar al intercambio de conocimientos que fortalece la identidad y la pervivencia cultural de los pueblos indígenas.

Entre los participantes se encuentra Jaime Muñoz Becerra, semilla con capacidades diversas, quien relató que aprendió el tejido observando a sus abuelos y a los sabedores de su territorio. Para él, la continuidad de este conocimiento depende de que las nuevas generaciones se apropien de esta práctica y la mantengan vigente en sus comunidades.

«Si los jóvenes dejan de aprender el tejido, esa cultura puede desaparecer. Lo importante es seguir aprendiendo, seguir tejiendo y compartir ese conocimiento con otras semillas para fortalecer ese aprendizaje», expresó.

Además del intercambio de saberes, la Minga del Arte es un espacio para fortalecer la economía propia de los territorios. En este marco, Alex Andrés Méndez Yase, del Resguardo Indígena de Kokonuko, presentó un emprendimiento dedicado a la elaboración artesanal de gelatina de pata, melcocha y caucharina, productos preparados con materias primas del territorio a partir de los conocimientos transmitidos por las personas mayores.

Según explicó, estos alimentos hacen parte de la tradición de su comunidad y su participación en la Minga busca incentivar su consumo entre las nuevas generaciones, al tiempo que fortalece los procesos económicos comunitarios y promueve la valoración de los productos propios.

Durante los tres días de programación, la IV Minga del Arte Indígena continúa reuniendo a pueblos y organizaciones de diferentes territorios para compartir expresiones artísticas, conocimientos, procesos productivos y experiencias organizativas que fortalecen la identidad cultural, la memoria colectiva y las formas propias de construir comunidad desde los pueblos indígenas.

Por: Programa de Comunicaciones