Comunidades indígenas del Chocó reportan graves afectaciones y piden atención directa tras el sismo

Más de 214 familias del pueblo Emberá Dobidá enfrentan la pérdida de sus viviendas ubicadas en el medio y alto Baudó en el departamento del Chocó, tras el sismo ocurrido el pasado 10 de agosto. A esta situación se suman los daños registrados en instituciones educativas, la falta de atención en salud y las dificultades de comunicación y acceso a los territorios.

Según explicó Irma Cabrera, representante de la organización Gobierno Ancestral del Chocó, varios resguardos, entre ellos Catrú, Dubasa y Ancosó, resultaron afectados, con viviendas completamente destruidas. De igual manera, se presentan daños en la sede educativa del resguardo del río Panguí en el municipio de Nuquí.

Ante esta situación, las familias permanecen temporalmente en viviendas de familiares o amigos y requieren alimentos, ropa, colchonetas, sábanas y otros elementos básicos. “Hay personas que hoy están padeciendo esta crisis porque se quedaron sin vivienda y sin sus pertenencias”. Asimismo, señaló que las organizaciones vienen realizando diferentes gestiones para lograr que las ayudas lleguen efectivamente a las familias afectadas.

Sin embargo, uno de los principales problemas identificados es la falta de presencia institucional directa en los territorios indígenas. De acuerdo con líder indígena, la atención se ha concentrado principalmente en las cabeceras municipales y algunos corregimientos, mientras que las ayudas no están llegando a todos los territorios indígenas y varias comunidades continúan sin recibir una respuesta.

A esta situación se suman las dificultades geográficas y de comunicación, que han impedido contar con información completa sobre la magnitud de las afectaciones. En algunas comunidades no hay señal telefónica por lo que las organizaciones dependen de los reportes enviados por las autoridades locales para conocer las condiciones en las que se encuentran las familias.

Por ello, las organizaciones continúan estableciendo comunicación con los diferentes territorios para recopilar información y determinar cuáles comunidades presentan daños y cuáles no registraron afectaciones.

Asimismo, la emergencia ha generado preocupación por la falta de atención en salud en las comunidades requieren acompañamiento, pues no solo para atender las afectaciones físicas, sino también las emocionales y psicológicas ocasionadas por la emergencia, especialmente entre niñas, niños y personas mayores.

Las organizaciones indígenas continúan realizando gestiones, recopilando información y buscando llegar a las comunidades más apartadas para conocer directamente sus necesidades y contribuir a que la atención llegue hasta los territorios que hoy enfrentan las mayores afectaciones.

Delegación del Consejo Regional Indígena del Cauca participa en la ONU en Ginebra

Ginebra, Suiza – Importante representación, el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) ha enviado una delegación a Ginebra para una semana de incidencia política en la ONU. Durante este periodo, se han abordado temas críticos sobre la vulneración de los derechos humanos en Colombia, con especial detalle en la estigmatización y persecución que enfrentan las luchas sociales y la Guardia Indígena.

Desde el lunes, la delegación ha participado en las sesiones de la comisión de los mecanismos de verificación de derechos humanos de la ONU y ha tenido encuentros con el Relator Especial de los Pueblos Indígenas. «El propósito es poner a conocer varios puntos, incluyendo la vulneración de los derechos humanos en Colombia y la estigmatización hacia la Guardia Indígena por parte de actores armados», afirmó Oveimar Coordinador de la Guardia regional y representante del CRIC.

En su intervención en el parlamento de la ONU, el coordinador de la Guardia Regional del CRIC hizo un llamado urgente al mecanismo de seguridad de la ONU para que presione al gobierno colombiano a garantizar la participación efectiva de la sociedad civil y las comunidades indígenas en los diálogos de paz con las disidencias de las FARC y el ELN. Además, denunció la persecución y señalamiento constante que sufren por parte de grupos armados y medios de comunicación como RCN, Caracol y SEMANA.com, así como la discriminación por parte de figuras políticas de extrema derecha.

La delegación también destacó el constante trabajo de defensa de los derechos humanos que realiza la Guardia Indígena, a pesar de la persecución y estigmatización. Durante su estancia en Suiza, realizaron reuniones con la organización COMUNDO y socializaron el documental «Hasta que se apague el sol», protagonizado por el coordinador histórico Albeiro Camayo, y asesinado por esos mismos grupos armados el 24 de enero de 2022 la cual resalta el papel de la Guardia Indígena en la defensa de los derechos humanos y el territorio.

Con esta participación en la ONU, el CRIC busca fortalecer la visibilidad y protección de las comunidades indígenas y la Guardia Indígena, haciendo un llamado a la comunidad internacional para apoyar sus esfuerzos en pro de una paz estable y duradera en Colombia.

Discurso del coordinador de la Guardia Regional del CRIC Oveimar en el parlamento de la ONU:

«En el marco del respeto y la participación en Naciones Unidas, queremos aclarar que vivimos y caminamos en un territorio fuertemente golpeado por la violencia y el conflicto armado. Debido a la histórica discriminación de los pueblos indígenas, hemos sido los más afectados por la violencia después del acuerdo de paz con las FARC. La disputa por el control social de los territorios, intereses del narcotráfico, minería ilegal y las imposiciones de monocultivos por parte de empresas transnacionales y el modelo capitalista de los recursos naturales, han agravado la situación.

Durante 2023, los pueblos indígenas agrupados en el CRIC reportamos más de 800 violaciones de derechos humanos, incluyendo asesinatos, amenazas a líderes, desplazamiento, reclutamiento y desarmonías territoriales. En 2024, hemos registrado 424 víctimas del conflicto armado y asesinatos, además de violencia física contra líderes, menores de edad y violencia cultural y espiritual.

Las causas de estas violencias son históricas y estructurales. Ante esta situación, nos hemos organizado durante décadas en el proceso de la Guardia Indígena, conformada por niños, adultos y mujeres con la visión de defender el territorio con bastones, sin uso de armas. Es una lucha milenaria y un ejercicio práctico. Hacemos un llamado a la Comisión y al Consejo Nacional de Derechos Humanos de la ONU para que adopten medidas de protección colectiva y prevención del reclutamiento de menores. Como Guardia Indígena, estamos comprometidos con la paz y pedimos que cuenten con nosotros para la paz, nunca para la guerra.»

Por programa de comunicaciones CRIC y la RED AMCIC.