En el marco de la Cuarta Minga del Arte Indígena, las delegaciones participantes continúan compartiendo sus saberes y prácticas culturales que hacen parte de la vida cotidiana como pueblos indígenas. Durante el segundo día, se compartió desde la gastronomía propia, el tejido, la música, la danza y las artesanías las cuales se consolidan como expresiones que fortalecen la identidad de cada pueblo.
Durante este segundo día, las mujeres de los diferentes territorios resaltaron la importancia de preservar la alimentación tradicional como parte del ejercicio de autonomía de los pueblos, en ese sentido se compartió la preparación del mote con ovejo, una comida tradicional de las abuelas y abuelos que continúa perviviendo gracias al cultivo del maíz criollo y a la crianza de ovejos mediante prácticas propias.
Las participantes señalaron que estos conocimientos deben seguir enseñándose a las nuevas generaciones para evitar que desaparezcan, especialmente en un contexto donde cada vez son menos las familias que conservan estas prácticas productivas propias en los territorios. Asimismo, hicieron un llamado para fortalecer el cultivo de semillas propias como base de la soberanía alimentaria y de la continuidad de los conocimientos ancestrales.
La Minga del Arte también abrió un espacio para el intercambio de experiencias entre mujeres artesanas de distintos pueblos indígenas. Desde el resguardo indígena de Río Blanco, del pueblo Yanacona, Albaneli Susiaga presentó el trabajo de artesanías dedicado a la transformación de la lana de ovejo en ruanas, mochilas, gorros, chumbes, pulseras y otras piezas elaboradas mediante prácticas tradicionales.
Las artesanas destacaron que el tejido no solo representa una actividad económica para las familias, sino también una práctica que fortalece la identidad cultural, permite compartir conocimientos entre comunidades y visibiliza el trabajo de las mujeres indígenas en escenarios regionales y nacionales.
Las participantes coincidieron en que la Minga del Arte constituye un espacio para conservar y transmitir la palabra, los saberes y las experiencias organizativas de los pueblos, favoreciendo el intercambio entre comunidades y el fortalecimiento de los procesos colectivos.
En otro de los espacios Yuri Astáiza, autoridad del resguardo indígena de KoKonuKo e integrante del proceso de tejedoras de su territorio, compartió la experiencia organizativa que desde hace varios años adelantan las mujeres del resguardo alrededor del tejido en lana de ovejo.
Las tejedoras presentaron bolsos elaborados con lana en sus colores naturales, sin procesos de tinturado, como parte de un trabajo que recupera técnicas heredadas por abuelas y abuelos, donde en cada pieza se representan elementos propios del territorio, entre ellos los volcanes, las tulpas, el armadillo y otros símbolos que hacen parte de la memoria y la identidad del pueblo KoKonuko.
La Autoridad explicó que el aprendizaje inicia desde la infancia con el conocimiento integral sobre el manejo de la lana: el cuidado de los ovejos, la esquila, el lavado, el hilado y el tejido en telar. Recordó además que, desde 2018, el colectivo de tejedoras ha fortalecido sus capacidades mediante procesos de formación y organización comunitaria, consolidando una iniciativa que aporta tanto a la preservación de los saberes como al sustento económico de las familias.
Las mujeres participantes coincidieron en la importancia de que niñas, niños y jóvenes se apropien de estos conocimientos para garantizar la continuidad de las prácticas culturales propias y fortalecer la autonomía de los pueblos indígenas desde sus territorios. De igual manera, destacaron que la Minga del Arte Indígena contribuye a transformar los imaginarios de la ciudadanía payanesa sobre los pueblos indígenas, al acercarla a la diversidad de sus expresiones culturales, artísticas y organizativas desde una perspectiva de reconocimiento, respeto e intercambio.
Por: Programa de Comunicaciones

















