El proceso Semillas de Vida es una estrategia política, pedagógica y organizativa de los pueblos indígenas del Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC, para acompañar a las niñas y niños (semillas de vida) desde sus primeros momentos, junto con las Mujeres Hiladoras de Vida, desde las prácticas culturales, los conocimientos ancestrales y las formas propias de organización de cada territorio.

Sin embargo, el cumplimiento de los acuerdos establecidos con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) se encuentra en discusión. Por esta razón, las 138 autoridades indígenas del CRIC exigen respuestas institucionales y garantías para la continuidad del proceso, ante las decisiones que podrían afectar la atención durante los meses de noviembre y diciembre de 2026.

Uno de los puntos centrales de la exigencia es el cumplimiento de los compromisos consignados en el acta de acuerdos de 2025 y en la guía operativa del proceso. Las autoridades sostienen que las decisiones institucionales deben respetar lo concertado y no pueden desconocer los avances alcanzados mediante el diálogo con los pueblos indígenas.

A esta situación se suma un memorando recibido el 7 de octubre, mediante el cual se plantea la aplicación de una contrapartida del 2 % en los contratos de aporte. Según lo expuesto por las autoridades, esta disposición modifica las condiciones bajo las cuales se han desarrollado los acuerdos y desconoce las particularidades de los procesos propios en los territorios.

Para el CRIC, esta discusión no puede reducirse a un asunto contractual. Está en juego el reconocimiento de la autonomía indígena, la capacidad de los pueblos para orientar sus procesos de cuidado y formación, y el respeto por sus formas de organización. Las decisiones del Estado deben reconocer las particularidades culturales y organizativas de los pueblos originarios, en lugar de imponer disposiciones que desconozcan los acuerdos construidos.

La exigencia también se relaciona con la defensa de los conocimientos ancestrales y los sistemas propios de los pueblos indígenas. Las mingas, los trabajos comunitarios y los saberes transmitidos entre generaciones hacen parte de las formas mediante las cuales los territorios sostienen sus procesos de vida. Estas prácticas no pueden desconocerse ni tratarse como si fueran ajenas a la organización y al ejercicio de los derechos colectivos.

Por ello, las autoridades plantean la necesidad de establecer una agenda de diálogo con el Gobierno nacional y el ICBF que no se limite a Semillas de Vida, sino que permita abordar las dificultades que afectan al Sistema Educativo Indígena Propio (SEIP) y a los demás sistemas propios. Esta exigencia se enmarca en la defensa integral de los derechos de los pueblos indígenas y en el principio de no regresividad, que impide retroceder en las garantías de derechos ya alcanzadas.

En la Cumbre Indígena y Movilización Social por la Vida y el Territorio se planteó la necesidad de que el Gobierno nacional atienda estos asuntos mediante un diálogo directo con las autoridades. La organización indígena espera que este compromiso se traduzca en una agenda concreta, con respuestas institucionales y garantías para el desarrollo de los procesos propios.

Mientras avanzan estas gestiones, la orientación de las autoridades del CRIC es agotar las vías de diálogo con las comunidades, el ICBF Regional Cauca y la dirección nacional de la entidad, sin renunciar a las acciones legítimas que correspondan para defender los derechos colectivos.

La exigencia hacia el Estado Colombiano es insistente en donde se debe cumplir los acuerdos, respetar la autonomía y el gobierno propio, y garantizar la continuidad de Semillas de Vida. Los derechos de los pueblos indígenas no pueden quedar sujetos a decisiones unilaterales ni a disposiciones que desconozcan sus procesos organizativos. Defender estos derechos es defender la capacidad de los pueblos para decidir sobre sus territorios, sus conocimientos sus formas propias de vida y de organización.