El Programa de Comunicaciones del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y la Red AMCIC – Asociación de Medios de Comunicación Indígena de Colombia llevan a cabo el III Encuentro de Comunicadores y Comunicadoras del CRIC, un espacio que busca fortalecer las capacidades técnicas y organizativas de los procesos de comunicación indígena, mediante la construcción participativa de una propuesta de formación en telecomunicaciones comunitarias y una estrategia de incidencia jurídica y política para el reconocimiento y ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas en materia de comunicación y conectividad.
El encuentro cuenta con el acompañamiento de REDES por la Diversidad, Equidad y Sustentabilidad de México, en alianza con Rizomática, a través del proyecto LogNet, que aporta su experiencia en el desarrollo e instalación de infraestructuras autónomas de telecomunicaciones y en el fortalecimiento de las iniciativas comunitarias de conectividad.
A través de estas alianzas se busca que los pueblos tengan mayor capacidad de decisión sobre sus infraestructuras de comunicación y desarrollen herramientas acordes con sus necesidades organizativas y territoriales. En este proceso participa Tatiana Bendaño, integrante de la organización MiCiela y aliada de Rizomática y Redes AC, a través del proyecto LogNet, su trabajo incorpora un enfoque feminista y una mirada crítica sobre la tecnología, orientada a que estas herramientas respondan a las necesidades de las comunidades y fortalezcan sus procesos organizativos.
Desde su experiencia en protección digital y acompañamiento a organizaciones y liderazgos sociales, Bendaño plantea la necesidad de construir alternativas frente a un modelo de Internet concentrado en grandes empresas, cuyo funcionamiento responde principalmente a intereses comerciales. Esta reflexión ha impulsado la búsqueda de otras formas de comunicación que no dependan exclusivamente de plataformas digitales ni de servicios prestados por terceros.
En ese contexto se desarrolla Hermes, una propuesta que permite transmitir datos mediante ondas de radio de alta frecuencia (HF), capaces de recorrer largas distancias y conectar comunidades ubicadas en territorios extensos. Aunque su transmisión es más lenta que la de Internet, ofrece otras posibilidades mediante una infraestructura de pequeña escala, autónoma, sostenible y de bajo impacto social y ambiental. El proyecto también ha avanzado hacia la transmisión digital de voz y la implementación de comunicaciones encriptadas de voz y texto.
Uno de los principales aportes de esta tecnología es que propone una comunicación entre comunidades, más que una conexión individual entre personas. Esto permite establecer redes territoriales sin depender de que cada integrante tenga un dispositivo o pague por un servicio de telecomunicaciones.
Estas experiencias también se articulan con los procesos de autonomía en comunicación que se desarrollan en otros territorios. Un ejemplo es el Colectivo Red del Viento, del territorio Sa’th Tama Kiwe, que trabaja de manera conjunta con LogNet y Rizomática. Esta articulación ha permitido generar espacios de intercambio de conocimientos y experiencias con comunidades de México, con las que comparten el propósito de avanzar en la construcción de sistemas propios de comunicación
El camino del colectivo red del viento se ha construido a partir de imaginar cómo quieren comunicarse los pueblos y al mismo tiempo, establecer objetivos y acciones para hacerlo realidad. Por eso, llevan nueve años de trabajo y ha permitido avanzar en iniciativas de redes comunitarias, telefonía e Internet. «Un camino colectivo, no se construye de manera individual, sino con la participación de niños, jóvenes, mujeres, mayores y demás integrantes de la comunidad, cuyas voces aportan a la definición de las necesidades y los propósitos de la comunicación», comentó Juan Pablo Camayo del Colectivo Red del Viento.
Las experiencias compartidas muestran que la autonomía en las telecomunicaciones no se limita a instalar equipos o ampliar la conectividad. También implica fortalecer la capacidad de los pueblos para decidir sobre sus formas de comunicación, construir infraestructuras propias y mantener sus relaciones comunitarias. En palabras de Juan Pablo, el llamado es a que cada territorio se permita soñar y diseñar cómo quiere comunicarse y qué espera de sus propios sistemas de comunicación.














