Sakhelu: ofrenda a la madre tierra

El ritual sagrado del pueblo Nasa Sakhelu que se realiza en el tiempo de la luna llena, en el mes de agosto y septiembre para las comunidades del norte del Cauca y para una mejor cosecha de los productos propios y conservar las semillas nativas de las comunidades; con el fin de armonizar a todos los seres de nuestra madre tierra; donde la comunidad Nasa celebra la llegada de la época de lluvias y de las nuevas siembras.

Anteriormente nuestros mayores realizaban esta tradición del ritual en su debido tiempo en cada una de las familias, pero se ha ido perdiendo por falta de práctica y por la invasión ideológica en algunas comunidades, es así como en el Resguardo de Huellas Caloto Norte del Cauca, comenzó a realizar a partir del año 2012 y se practica los espacios propios a través de sus autoridades tradicionales, presidentes de juntas y comunidad en general, hacen un proceso de tejer ideas y de concientización a las comunidades que están organizadas por zonas, según división del territorio, para que continúen   con la práctica y el fortalecimiento para la celebración del ritual sagrado Sakhelu, ofrenda a la madre tierra de poder pervivir en el tiempo con sus prácticas culturales.

El Sakhelu, también es en agradecimiento a la naturaleza por su sabiduría, por permitirnos vivir en ella se ofrenda a los espíritus de la madre tierra, en especial al sol, la luna, la lluvia, el viento y el fuego. Además, las aves como: el cóndor, el colibrí, las semillas, animales y personas para que se produzca en abundancia para evitar hambrunas en el territorio.

En ese sentido las comunidades del Plan de Vida Proyecto Integral celebraron el ritual sagrado los días 27, 28, 29,30 de septiembre en la vereda los Chorros zona tres del Resguardo Indígena de Huellas Caloto, contó con  una buena participación de mayores, mayoras, jóvenes, mujeres, niños y niñas  de las diferentes veredas que conforman este Resguardo, guardia indígena (Kiwe Theknas),  autoridades Sat΄ kwe’sx, dinamizadores de programas locales, zonales y el acompañamiento del  Thu’thenas (autoridad)  que hacen parte de la Cxhab Wala Kiwe (Territorio del gran Pueblo).

En el ritual en cada mañana se sentía la alegría del padre sek (sol) que con sus rayos de luz nos acariciaba suavemente con su calor y el cantar de los pajaritos sobrevolaban entre la hermosa naturaleza, dando fuerza al ritual sagrado, las comunidades que empezaban a danzar con el sonido de las flautas y los tambores que tocaban jóvenes que hacen parte de grupos de chirimías de este territorio, esas melodías que representan la cosmovisión del pueblo nasa.

Estos espacios son de gran importancia para seguir revitalizando los usos y costumbres del pueblo nasa como la lengua materna la Nasa Yuwe, los alimentos propios, las semillas tradicionales como la yuca, frijol, plátano; bebidas propias como la chicha de caña y chicha de maíz.

El primer ritual sagrado Sakhelu que se realizó en el territorio ancestral de Huellas Caloto, fue en la vereda Bella Vista zona cinco de este territorio, desde esa época se viene realizando esta práctica cultural en donde ya van seis rituales sakhelu que se adelanta en esta comunidad de la vereda los chorros; Es así como en el próximo año se realizara en la vereda Alta Mira zona cinco de este territorio.

Seguimos caminando de la mano de nuestros mayores, para poder continuar como pueblos autónomos, libres que puedan tener territorios y conservar los saberes que nos permitan pervivir en el tiempo y el espacio como comunidades indígenas Nasa.

Escuchemos a un mayor de esta comunidad que nos cuenta la importancia de este ritual sagrado. Y todos los pasos que se dieron para la realización del sakhelu.

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Por: Tejido de Comunicación para la verdad y la vida

Pronunciamiento CRIC sobre paro armado y amenazas

Los 10 pueblos indígenas del Cauca integrantes del Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC, con el direccionamiento de los planes y mandatos de vida, rechazamos rotunda y enérgicamente los hechos ocurridos en los últimos días, tales como la publicación de panfletos, amenazas, señalamientos a nuestra guardia indígena, comuneros y autoridades, y, finalmente, con la declaratoria de un paro armado de tres días en toda Colombia a partir del 14 de febrero, con mención específica para el Cauca (paro declarado por el ELN al cual se han unido grupos residuales de las FARC que, no obstante circular un comunicado donde dicen no hacer parte del mismo, están intimidando en los distintos territorios para que la gente no salga de sus casas).

Luego de las expresiones masivas de la población, desde sectores urbanos y rurales del país, en favor de la solución política dialogada del conflicto armado y del cumplimiento del acuerdo de paz con las FARC, debió haberle quedado claro a los grupos armados que el escenario de guerra constituido desde actores que pretenden representar al pueblo y sus intereses (ya sea desde el Estado, ya sea desde la insurgencia) no tiene ninguna justificación; por el contrario generan un rechazo total.

Las movilizaciones que se presentan desde el 25 de Noviembre pasado (que se articulan y dan fuerza a las luchas que venimos haciendo distintos sectores del pueblo colombiano), muestran una sociedad civil indignada que cuestiona a quienes pretenden usufructuar la representación de las mayorías, tales como los grupos armados ilegales y el Estado, los cuales justifican toda clase de crímenes de guerra, en nombre de los intereses populares y de la Nación. Estas nuevas formas de expresión social son la muestra del gran descontento e indignación con las condiciones de inequidad, despilfarro, corrupción, explotación inmisericorde de la naturaleza y  desprecio hacia quienes no cuentan con poder económico o político; a la vez son resultado del escenario generado por el acuerdo de paz constituido por la esperanza de poder construir, ahora sí, un país en donde quepamos todos y todas con nuestros derechos y diversidades, respetuoso de la madre tierra, con vida digna para quienes hacemos parte de él.

En ese escenario de construcción de una nueva sociedad no cabe el confinamiento de las comunidades, el reclutamiento de niños y niñas, la instalación de minas antipersonales sobre los territorios, el amedrentamiento de la población, los crímenes de guerra, la imposición desde las armas, el irrespeto a las autoridades de las comunidades, al control territorial y a la guardia indígena. Lo que en ese tiempo y país se requiere es continuar el desescalamiento del conflicto armado que se inicio con el acuerdo de paz con las FARC, que permita la participación decisoria de los colombianos y colombianas en las transformaciones necesarias.

No lograran amedrentarnos. En el marco del de la autonomía y el control territorial los pueblos indígenas seguiremos enmarcando el proceso de los planes de vida, alrededor de los principios: Unidad, Tierra, Cultura y Autonomía, son estos el pilar fundamental sobre el cual nos hemos movido desde ayer, hoy y siempre.

CUENTEN CON NOSOTROS PARA LA PAZ, NUNCA PARA LA GUERRA.

CONSEJO REGIONAL INDÍGENA DEL CAUCA. 13 DE FEBRERO DE 2020.