Pronunciamiento frente al homicidio del Mayor Jacinto Chocué – 18 febrero

Belalcázar Páez Cauca, 18 de febrero de 2025. Desde la Asociación de Autoridades Ancestrales Territoriales Nasa Çxhãçxha, como estructura de gobierno propio, nos permitimos realizar el siguiente pronunciamiento, frente al homicidio ocurrido el día 18 de febrero que enluta al TERRITORIO ANCESTRAL DE U’SXA GUYUMUS (TOGOIMA).

Rechazamos los actos de barbarie que se presento el día 18 de febrero del año en curso, en la cual, fue impactado con arma de fuego tipo escopeta el Mayor JACINTO CHOCUÉ, quien realizaba las labores de sabedor ancestral, fue atacado por la espalda en la vereda san Vicente, recibiendo el disparo con tres perforaciones de perdigones en la parte baja de la cabeza sobre la médula espinal lo que le produce la muerte, quedando a la orilla del camino en el paso de un riachuelo, el mayor vivía en San Vicente de Togoima, presuntamente su muerte fue entre las 9:30 a las 10:30 de la mañana del día.

Nos dirigimos a la opinión pública con el fin de manifestar nuestro más profundo rechazo, consternación e indignación, ante este cobarde acto de desarmonía, que causa desequilibrio en el territorio, toda vez, que son nuestros The Wala quienes los armonizan, este etnocidio va en contra a la protección, de los derechos fundamentales a la vida, la convivencia pacífica y el respeto mutuo y el equilibrio en nuestro territorio.

Expresamos nuestra solidaridad y brindamos apoyo emocional a la familia, es inaceptable que estos hechos se sigan presentando en nuestro territorio, es por ello, que RECHAZAMOS y CONDENAMOS estos actos cobardes y degradantes que perturban y limitan la armonía de nuestro territorio, buscando generar temor a quienes desarrollan tan importante labor y los ponen en riesgos Derechos Fundamentales como la dignidad, la vida y el libre ejercicio de escoger la profesión, el cual se ha venido vulnerando en las diferentes zonas de los territorios indígenas del departamento, siendo el segundo hecho de muerte violenta, como También el atentado contra la vida del comunero Rodrigo Astudillo el 28 de enero y el intento de estrangulamiento a una comunera la noche del dia18 de febrero de esta anualidad y diferentes amenazas a la vida e integridad en menos de un mes en el Territorio de Angelina Gullumuz (Togoima).

DENUNCIAMOS y EXIGIMOS de manera URGENTE a todos los entes de control Nacional e Internacional, la Fiscalía General de la Nación FGN, la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría General de la Nación, la Alta Consejería de Derechos Humanos de la Presidencia de la República, Naciones Unidas, Cruz Roja Internacional y a las demás instituciones a nivel departamental, nacional e internacional que en el marco de sus competencias tomen las acciones pertinentes.

“Por la defensa de los derechos de la Madre Tierra, los espacios de vida natural y espiritual, caminamos en Defensa de la Vida y el Derecho Ancestral”

Comunicado-Togoima-1

Buenos Aires, Cauca, vuelve a ser tratada como objetivo militar

Logo CRIC fondo blanco

CONSEJO REGIONAL INDÍGENA DEL CAUCA – CRIC

PROGRAMA DE DEFENSA DE LA VIDA Y LOS DERECHOS HUMANOS

Desde el Programa de Defensa de la Vida y los Derechos Humanos del CRIC, RECHAZAMOS y DENUNCIAMOS que ayer, 16 de diciembre, la población de Buenos Aires, Cauca, vuelve a ser tratada como objetivo militar. La incursión y ataque armado desplegado por las disidencias de las FARC contra la comunidad se prolongó por cerca de siete horas y dejó cientos de personas desplazadas y al pueblo devastado. Estos hechos, despreciables y desproporcionados, no solo violan el DIH, los principios de distinción y de humanidad, además, constituyen acciones sistemáticas y planificadas que buscan quebrar las estructuras de resistencia de los pueblos, desorganizar la vida comunitaria e imponer el miedo como mecanismo de control sobre la cotidianidad, arrebatándole a la gente el derecho de caminar y habitar su territorio.

Así mismo, CONDENAMOS, el paro armado impuesto por el ELN en todo el territorio nacional, y como este se presenta como una “medida política”. Señalamos la incoherencia de decir que el paro armado es “contra el imperialismo” mientras amenazan, confinan a la población y ponen cilindros bomba en las carreteras y caminos del Cauca, en territorios cuya población indígena, negra y campesina ha sido históricamente golpeada por el abandono estatal, el racismo, el despojo y la violencia armada. Si el “enemigo” es el poder, ¿por qué el castigo cae sobre la gente pobre, sobre las personas de a pie? Si la causa es “política”, ¿por qué el costo lo pagan las comunidades que menos tienen y más han resistido? Eso no es lucha, no es revolucionario, no es político y los convierte en criminales.

Lo que pasa en Buenos Aires, al igual que lo sucedido en Jámbalo, Corinto, Morales, Silvia, Santander de Quilichao, Padilla, Suarez, Inza, Páez – Belalcazar, El Patía, entre otros, no son hechos aislados. Demuestran la violencia sistemática que atraviesa al Cauca y a Colombia, territorios convertidos en corredores de guerra, economías ilegales imponiendo normas en las comunidades, disputas armadas que usan a la población como escudo, amenazas y asesinatos a liderazgos, confinamientos, desplazamientos, reclutamiento y ataques que se repiten, escondidas bajo estructuras de distintos nombres, pero siempre con la misma intención, disciplinar al pueblo y quebrantar sus formas organizativas. En nuestro departamento la guerra se transforma, pero la víctima se repite y es la comunidad. Por eso, le decimos a los criminales del ELN y de las disidencias, que ninguna comunidad es un objetivo militar legítimo, no somos mensajes, ni vitrinas de exposición para demostrar fuerza y capacidad armamentista, no somos botines, ni escudos. Somos territorios vivos y nos resistiremos a cualquier imposición armada. Ningún actor armado tiene derecho a dictar cómo se vive, cuándo se transita, quién se queda o se va del territorio. Este territorio es nuestro y aquí quien manda, siempre será la comunidad.

Desde el Programa de Defensa de la Vida y los Derechos Humanos del CRIC hacemos un llamado a la solidaridad de los pueblos, la indiferencia jamás será el camino para hacerle frente a la degradación que el proyecto de muerte ha querido imponer en nuestros territorios. Hoy mas que nunca la UNIDAD debe ser nuestra herramienta de resistencia, nuestra historia común debe pesar más que nuestras diferencias.

Finalmente, al estado colombiano, le exigimos que asuma su responsabilidad con hechos concretos, no con declaraciones, necesitamos presencia y garantías reales, acción humanitaria urgente, protección colectiva y diferencial, y respeto por las Autoridades y mecanismos propios de los pueblos. Porque la impunidad y el silencio institucional terminan siendo otra forma de violencia.

Cuenten con nosotros para la paz y nunca para la guerra.