Volver a conversar con la tierra

Programa de Comunicaciones CRIC

Comunicación indígena en Tierradentro

La comunicación propia ha sido vital en el caminar de la historia de un pueblo que ha luchado por defender un territorio de imponentes montañas, páramos sagrados donde nacen caudalosos ríos y donde el poderoso Wila, desde las alturas cuida el equilibrio y armonía de todos los seres vivos. La comunicación ha estado presente en todos los aspectos de la vida Nasa, pues, desde tiempos inmemoriales los pueblos originarios nos comunicamos con la naturaleza, porque hacemos parte de ella y se nos fue otorgada la capacidad de entender los mensajes que ella envía. Nuestra sabia tierra se comunica a través del viento, el canto de las aves mensajeras, las nubes, los sueños que nos previenen, entre otros. Es un proceso donde recibimos y enviamos mensajes que nos han permitido vivir conectados con nuestra esencia.

Conforme el tiempo sigue andando, han surgido nuevas formas de comunicación, pues el mundo que nos rodea está en constante cambio y poco a poco, nos hemos ido desconectando de nuestro entorno. La globalización y el ritmo acelerado de este nuevo mundo nos ha obligado a adoptar otras acciones y comportamientos que, en muchas ocasiones, nos han alejado de la espiritualidad y de esa conversa tan importante: del sentir la seña, del aviso del ave, del trueno que regaña, del arcoíris que se asoma y del sueño que advierte.

Programa de Comunicaciones CRIC

Ante este escenario, es vital mirar hacia adentro y reencontrar esa raíz para que no se muera, regarla, abonarla y revivirla con fuerza para que nos ayude a cuidar nuestra vida: el territorio. Volver a conversar con la tierra es necesario en estos tiempos donde creemos saberlo todo, donde la información llega de inmediato y a cada momento ocurre algo extraordinario en el mundo. El escuchar la tierra y entender sus mensajes, se ha convertido en una deuda histórica con nuestros ancestros, pues como comunicadores nuestro compromiso ha sido el de ejercer una labor encaminada hacia la defensa de la vida y hoy vemos cómo las desarmonías han hecho estragos en nuestro ser colectivo, desequilibrando nuestros territorios.

Es por ello que hoy más que nunca nuestra Madre Tierra nos llama a no permitir que se derritan las nieves de sus montañas, a qué los ríos no se sigan llenando de sangre y secando, a que sus entrañas no sigan siendo escarbadas para vender su tesoro, a que el veneno de la avaricia no siga matándola lentamente. La tierra habla. La tierra comunica. Nuestra Madre Tierra siente y nos avisa.

Llamado a la solidaridad de los Pueblos en el Mundo

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COMUNICADO

LLAMADO A LA SOLIDARIDAD DE LOS PUEBLOS EN EL MUNDO

Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC Programa de Defensa de la Vida y los Derechos Humanos

Las 138 Autoridades Indígenas de los 11 pueblos que conforman el Consejo Regional Indígena del Cauca, rechazamos y denunciamos la detención ilegal de nuestras hermanas colombianas: Manuela Bedoya, Luna Barreto y de toda la delegación de voluntarios de distintas nacionalidades del mundo que integran la misión humanitaria de Global Sumud. Exigimos el respeto a su vida e integridad, su liberación inmediata e incondicionada, y reclamamos el CUMPLIMIENTO del derecho internacional y a las normas básicas de humanidad que hoy el Estado ilegítimo de Israel viola con absoluta impunidad.

Hoy 01 de octubre de 2025, en aguas internacionales, la Flotilla Global Sumud, una misión pacífica y humanitaria que navega rumbo a Gaza para entregar ayuda al pueblo palestino, fue interceptada de manera violenta por la armada israelí. Recordamos que a bordo de esta flotilla viajan defensoras y defensores de derechos humanos que llevan consigo el mensaje y la voz de una sociedad que se opone al exterminio del pueblo Palestino.

La interceptación de barcos de guerra israelíes a la misión humanitaria, bajo el argumento de que la ayuda debía ser “inspeccionada” antes de llegar a Gaza, es una maniobra que busca esconder bajo la figura de una acción de control, un crimen. La Corte Internacional de Justicia ya ha establecido que ningún Estado puede impedir el ingreso de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, y que obstaculizarla es una violación grave a los derechos humanos, que profundiza la responsabilidad por el genocidio del Pueblo Palestino.

Israel, en un intento de justificar lo injustificable, ha llegado incluso a calificar a la Flotilla Global Sumud como parte de Hamás, negando su naturaleza civil y humanitaria. Con esta acusación busca estigmatizar la solidaridad de los Pueblos, deslegitimar a quienes arriesgan su vida para denunciar el exterminio en curso y sostener la falsa narrativa de que existe una guerra entre iguales, cuando en realidad se trata de una población cercada, bombardeada y condenada al hambre y a la muerte. La verdad es innegable: la Flotilla Global Sumud no transporta armas, sino alimentos, medicinas y esperanza.

Lo sucedido nos interpela de manera directa como pueblos latinoamericanos, indígenas, campesinos, negros y oprimidos, que hemos sufrido históricamente la criminalización de nuestras luchas, la militarización de nuestros territorios y cuerpos, y la persecución de nuestros compañeros y compañeras. Sabemos que lo que hoy ocurre en Palestina puede repetirse en cualquier lugar del mundo donde se levante la voz contra la injusticia y el despojo. La captura de la misión humanitaria internacional nos recuerda que los poderosos buscan imponer el miedo como forma de control, incluso más allá de sus fronteras.

Por eso afirmamos con plena convicción que la solidaridad no es un acto opcional, es una necesidad vital. La defensa de la vida necesita trascender fronteras, porque lo que está en juego en Palestina es también lo que está en juego en nuestros Pueblos: el derecho a existir. La solidaridad, la acción comunitaria y colectiva es el único camino para enfrentar la barbarie, para evitar que la indiferencia se convierta en complicidad, y para sostener la esperanza de un mundo donde vivir con dignidad no sea un delito.

Como Pueblos Indígenas del Consejo Regional Indígena del Cauca, nos solidarizamos con nuestros hermanos y hermanas que hoy integran la Flotilla Global Sumud. En su resistencia y valentía reconocemos el mismo espíritu que anima nuestras luchas: la defensa de la vida y de los territorios. De manera firme, exigimos que se permita a la delegación humanitaria llegar a Gaza y cumplir con su misión de entregar ayuda al pueblo palestino, y que se garantice su retorno seguro a sus países de origen.

Llamamos a la sociedad en general a romper el silencio. A los Estados a actuar con firmeza frente a un genocidio que se comete a plena luz del día y es transmitido ampliamente por los medios digitales. A la Organización de las Naciones Unidas y demás organismos internacionales a no permanecer indiferentes: debe movilizar sus recursos jurídicos, políticos, económicos y de protección para asegurar que esta exigencia sea escuchada y respetada. No puede tolerarse que un Estado continúe violando impunemente el derecho internacional humanitario, ni que la comunidad internacional observe pasivamente el avance de un genocidio.

El genocidio no es solo un crimen contra Palestina, es un crimen contra la humanidad entera. Permitirlo abre la puerta a que los poderosos sigan autorizándose a matar, despojar y exterminar. ¡Los pueblos no podemos permanecer inermes, nuestra solidaridad es la herramienta más poderosa para impedir que la barbarie se normalice!

Popayán, 01 de octubre de 2025.