COMUNICADO
LLAMADO A LA SOLIDARIDAD DE LOS PUEBLOS EN EL MUNDO
Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC Programa de Defensa de la Vida y los Derechos Humanos
Las 138 Autoridades Indígenas de los 11 pueblos que conforman el Consejo Regional Indígena del Cauca, rechazamos y denunciamos la detención ilegal de nuestras hermanas colombianas: Manuela Bedoya, Luna Barreto y de toda la delegación de voluntarios de distintas nacionalidades del mundo que integran la misión humanitaria de Global Sumud. Exigimos el respeto a su vida e integridad, su liberación inmediata e incondicionada, y reclamamos el CUMPLIMIENTO del derecho internacional y a las normas básicas de humanidad que hoy el Estado ilegítimo de Israel viola con absoluta impunidad.
Hoy 01 de octubre de 2025, en aguas internacionales, la Flotilla Global Sumud, una misión pacífica y humanitaria que navega rumbo a Gaza para entregar ayuda al pueblo palestino, fue interceptada de manera violenta por la armada israelí. Recordamos que a bordo de esta flotilla viajan defensoras y defensores de derechos humanos que llevan consigo el mensaje y la voz de una sociedad que se opone al exterminio del pueblo Palestino.
La interceptación de barcos de guerra israelíes a la misión humanitaria, bajo el argumento de que la ayuda debía ser “inspeccionada” antes de llegar a Gaza, es una maniobra que busca esconder bajo la figura de una acción de control, un crimen. La Corte Internacional de Justicia ya ha establecido que ningún Estado puede impedir el ingreso de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, y que obstaculizarla es una violación grave a los derechos humanos, que profundiza la responsabilidad por el genocidio del Pueblo Palestino.
Israel, en un intento de justificar lo injustificable, ha llegado incluso a calificar a la Flotilla Global Sumud como parte de Hamás, negando su naturaleza civil y humanitaria. Con esta acusación busca estigmatizar la solidaridad de los Pueblos, deslegitimar a quienes arriesgan su vida para denunciar el exterminio en curso y sostener la falsa narrativa de que existe una guerra entre iguales, cuando en realidad se trata de una población cercada, bombardeada y condenada al hambre y a la muerte. La verdad es innegable: la Flotilla Global Sumud no transporta armas, sino alimentos, medicinas y esperanza.
Lo sucedido nos interpela de manera directa como pueblos latinoamericanos, indígenas, campesinos, negros y oprimidos, que hemos sufrido históricamente la criminalización de nuestras luchas, la militarización de nuestros territorios y cuerpos, y la persecución de nuestros compañeros y compañeras. Sabemos que lo que hoy ocurre en Palestina puede repetirse en cualquier lugar del mundo donde se levante la voz contra la injusticia y el despojo. La captura de la misión humanitaria internacional nos recuerda que los poderosos buscan imponer el miedo como forma de control, incluso más allá de sus fronteras.
Por eso afirmamos con plena convicción que la solidaridad no es un acto opcional, es una necesidad vital. La defensa de la vida necesita trascender fronteras, porque lo que está en juego en Palestina es también lo que está en juego en nuestros Pueblos: el derecho a existir. La solidaridad, la acción comunitaria y colectiva es el único camino para enfrentar la barbarie, para evitar que la indiferencia se convierta en complicidad, y para sostener la esperanza de un mundo donde vivir con dignidad no sea un delito.
Como Pueblos Indígenas del Consejo Regional Indígena del Cauca, nos solidarizamos con nuestros hermanos y hermanas que hoy integran la Flotilla Global Sumud. En su resistencia y valentía reconocemos el mismo espíritu que anima nuestras luchas: la defensa de la vida y de los territorios. De manera firme, exigimos que se permita a la delegación humanitaria llegar a Gaza y cumplir con su misión de entregar ayuda al pueblo palestino, y que se garantice su retorno seguro a sus países de origen.
Llamamos a la sociedad en general a romper el silencio. A los Estados a actuar con firmeza frente a un genocidio que se comete a plena luz del día y es transmitido ampliamente por los medios digitales. A la Organización de las Naciones Unidas y demás organismos internacionales a no permanecer indiferentes: debe movilizar sus recursos jurídicos, políticos, económicos y de protección para asegurar que esta exigencia sea escuchada y respetada. No puede tolerarse que un Estado continúe violando impunemente el derecho internacional humanitario, ni que la comunidad internacional observe pasivamente el avance de un genocidio.
El genocidio no es solo un crimen contra Palestina, es un crimen contra la humanidad entera. Permitirlo abre la puerta a que los poderosos sigan autorizándose a matar, despojar y exterminar. ¡Los pueblos no podemos permanecer inermes, nuestra solidaridad es la herramienta más poderosa para impedir que la barbarie se normalice!
Popayán, 01 de octubre de 2025.







