El papel de la comunicación indígena en Totoró: Un legado de lucha y resistencia

Desde las montañas del Cauca, en el resguardo indígena de Totoró, la comunicación ha sido un pilar fundamental en la preservación de las tradiciones, la autonomía y la visibilidad política de las comunidades indígenas. En una conversación con Ciro Bustos, comunicador comunitario, nos habló de la historia de la radio indígena y su papel en la reivindicación de los territorios ancestrales.

La historia de la comunicación comunitaria en Totoró se remonta a los años 90, cuando las primeras emisoras nacieron de manera artesanal. Fueron pioneros como Manuel Sánchez y Jesús Adán Bello quienes iniciaron este proceso, impulsados por la necesidad de que las voces de los territorios fueran escuchadas sin depender de los medios comerciales, que cobraban tarifas imposibles para acceder a espacios de difusión.

El primer intento en Totoró fue la emisora Ondas del Cofre, que más tarde, en 1999, cambiaría su nombre a Radio Libertad tras un concurso. En sus inicios, esta radio tenía una modesta cobertura que abarcaba únicamente el casco urbano del resguardo. Sin embargo, la lucha constante de los mayores permitió que en el año 2000 la emisora adquiriera equipos más avanzados y expandiera su señal a un mayor territorio, consolidándose como un medio vital para la comunidad y sus resguardos vecinos.

José Fernando Conejo, quien fue el coordinador de este proceso en el año 2000, es recordado por su papel clave en mejorar la infraestructura técnica y fortalecer el alcance de la emisora. Bajo su liderazgo, Radio Libertad se convirtió en un símbolo de resistencia cultural y política, permitiendo a las comunidades indígenas del Cauca visibilizar sus luchas y procesos a través de un medio propio.

“La creación de estos medios fue una respuesta a la exclusión que sufríamos en los medios comerciales. Ahora, con nuestras emisoras, hemos logrado visibilizar nuestras voces, luchas y procesos políticos”, señaló Bustos.

El camino hacia la consolidación no fue fácil. En el año 2000, Radio Libertad fue legalizada, y bajo el liderazgo de los gobernadores indígenas de ese tiempo, se integró a la Red AMCIC (Asociación de Medios de Comunicación Indígena del Cauca), una red que agrupa a diversas emisoras del departamento y que ha sido fundamental para la comunicación colectiva de los pueblos indígenas.

Sin embargo, hoy en día, la lucha continúa. Las comunidades indígenas enfrentan la presión de los impuestos y regulaciones del gobierno, que asfixian a los medios comunitarios. El espectro electromagnético, los derechos de autor y las tarifas impuestas limitan la operación de estas emisoras, llevando a una nueva batalla para que se reconozca a las radios indígenas como una categoría especial dentro de la legislación pública.

“Seguimos en pie de lucha. La comunicación indígena es vital para la preservación de nuestra cultura y nuestras luchas políticas. No podemos permitir que estos impuestos nos asfixien. Estamos en un proceso para formalizar una política pública que garantice que nuestras emisoras puedan operar sin estos obstáculos”, afirmó Bustos.

La historia de la comunicación indígena en Totoró es un ejemplo de resistencia y apropiación de los medios como herramientas de empoderamiento. Hoy más que nunca, estas emisoras representan la voz viva de los territorios, una voz que sigue luchando por ser escuchada en un país donde las desigualdades históricas han intentado silenciarla.

Con iniciativas como la Chiva Ka’tikunsi, que recorren los territorios indígenas llevando mensajes de esperanza y lucha, queda claro que la comunicación indígena no es solo un medio; es una herramienta de transformación social y política que sigue fortaleciéndose desde sus raíces.

¡Defender los territorios es defender la vida!

Por: Comisión Nacional de Territorios Indígenas CNTI y Programa de Comunicaciones-CRIC

Desde la comunicación propia: gracias Pueblo Kokonuko, Puracé

Con el viento nos susurró el Volcán, desde los caminos hasta los cantos de las aves, Puracé nos habló. Con su neblina nos abrazó. Con su fuerza espiritual, nos sostuvo. En este territorio sagrado, el pueblo Kokonuko nos enseñó, una vez más, que la comunicación no solo se hace con micrófonos o cámaras: se hace con silencios que sanan, con ofrendas que armonizan y con la palabra que nace desde la verdad ancestral.

Este 17 Congreso del Consejo Regional Indígena del Cauca no solo reunió a los pueblos en lucha y pensamiento, también abrió un espacio para escuchar el mensaje del territorio que está vivo. Aquí, donde habita Papá Señor, el Volcán Puracé, cada palabra fue sembrada como semilla de vida, cada conversación se volvió tejido, y cada acto de comunicación fue también un acto de resistencia.

Desde la comunicación propia, agradecemos a este territorio por permitirnos narrar desde las entrañas del alma, desde la esencia de ser pueblos originarios. Agradecemos a las montañas que fueron testigos de nuestras grabaciones, al agua que nos dio energía, a los mayores y mayoras que nos guiaron con su sabiduría, y a las semillas de vida que nos recordaron que el futuro también habla y sueña.

La comunicación propia no es solo herramienta, es camino. Es bastón de la palabra, tambor del corazón colectivo y eco de los espíritus que aún cuidan la memoria. En Puracé, reafirmamos que nuestras cámaras no solo graban: también resisten. Que nuestros micrófonos no solo captan sonido: también amplifican el pensamiento ancestral. Y que nuestras historias no buscan likes, sino despertar el alma colectiva de nuestros pueblos.

Gracias, territorio de Puracé. Gracias por ser más que un lugar, por ser espíritu, por ser comunicación propia.

Comunicadores y comunicadoras indígenas CRIC