Culminó la cuarta versión de la Minga del Arte Indígena, desarrollada bajo el lema «En defensa de los saberes de los pueblos indígenas», que orientó este proceso durante 2026 y cerró el 4 de julio en la ciudad de Popayán. Durante tres días, este encuentro reunió a cerca de 700 artistas, dinamizadores culturales y participantes provenientes de los distintos territorios indígenas del Cauca, así como a alrededor de 100 iniciativas económicas que compartieron con el público la riqueza de las economías propias, los oficios tradicionales y la creatividad de los pueblos indígenas.
Uno de los mensajes que quedó plasmado para la memoria del encuentro fue el mural realizado en vivo durante la programación, donde quedó escrito: “El pueblo resiste y el arte lo narra”, una frase que resume el espíritu de una minga en la que cada presentación, tejido, canción, danza, obra teatral, pintura, relato y alimento compartido habló de la memoria, la identidad y la defensa de los territorios. La programación permitió encontrarse con la música, el teatro, la danza, las artes ancestrales, la gráfica, la comida tradicional, los tejidos, la tradición oral y muchas otras expresiones que hoy integran los siete círculos de la palabra de la Minga del Arte. Cada escenario se convirtió en un espacio donde el talento de los pueblos indígenas del Cauca cobró vida y encontró un público dispuesto a escuchar, aprender y reconocer la fuerza creadora que permanece en los territorios.
Uno de los aspectos más significativos de esta edición fue la participación de las semillas con capacidades diversas, quienes encontraron en las artes un espacio para expresar sus saberes, fortalecer sus habilidades y compartir su mirada sobre el mundo. Su presencia reafirmó que la cultura también es un camino para construir escenarios más incluyentes y comunitarios. Al mismo tiempo, el encuentro dejó abierta la invitación para que futuras versiones continúen fortaleciendo el diálogo intercultural, ampliando la participación de otros procesos organizativos y expresiones culturales de los pueblos afrodescendientes, campesinos y demás comunidades hermanas que comparten el territorio.
Los círculos de la palabra permitieron, además, abrir profundas conversaciones sobre el papel del arte en la vida de los pueblos. Entre preguntas, experiencias y reflexiones compartidas, surgió una idea común: el arte tiene la capacidad de resistir, sanar y armonizar procesos personales y colectivos. La música, la comunicación, la oralidad y la creación artística fueron reconocidas como herramientas para cuidar la memoria, fortalecer la identidad y proyectar nuevos caminos para las generaciones más jóvenes. En ese mismo sentido, la participación del rap mostró cómo las nuevas expresiones musicales dialogan con las tradiciones de los pueblos indígenas. Como lo expresó el artista Nasa Soy durante uno de los círculos de la palabra, la Minga del Arte transforma vidas al demostrar que el arte puede convertirse en un propósito para las juventudes y en una forma de aportar al fortalecimiento de los territorios desde la palabra, la música y la identidad.
Las iniciativas económicas también ocuparon un lugar fundamental dentro de esta versión de la Minga. Al cierre del evento, las y los participantes realizaron un reconocimiento especial al equipo organizador, encabezado por el coordinador William Cayapu, entregando un presente colectivo como muestra de agradecimiento por abrir un espacio donde los productos propios, los saberes productivos y las economías comunitarias pudieron encontrarse con cientos de visitantes.
Desde el Programa de Comunicaciones y el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) expresaron un profundo agradecimiento a todas las personas que hicieron posible esta cuarta versión de la Minga del Arte Indígena: a quienes acompañaron el proceso desde las premingas en los territorios, al equipo organizador, logístico y de comunicaciones, a las autoridades, dinamizadores, artistas, invitados nacionales e internacionales y a cada una de las personas que aportaron para que este encuentro fuera una realidad.
Nuestro reconocimiento también para la ciudad de Popayán y para todas las personas que asistieron a cada una de las actividades. Sus aplausos, su interés y el reconocimiento al talento de los pueblos indígenas del Cauca fortalecen el compromiso de seguir construyendo escenarios donde el arte continúe siendo una expresión viva de la memoria, la identidad y la resistencia. La Minga del Arte concluye, pero el camino continúa en cada territorio, donde las semillas, las mayoras, los mayores, las juventudes y las comunidades seguirán demostrando que el arte no solo representa la resistencia de los pueblos indígenas: también es una forma de imaginar y construir su futuro.
Por: Comunicaciones CRIC








