Delegación del Consejo Regional Indígena del Cauca participa en la ONU en Ginebra

Ginebra, Suiza – Importante representación, el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) ha enviado una delegación a Ginebra para una semana de incidencia política en la ONU. Durante este periodo, se han abordado temas críticos sobre la vulneración de los derechos humanos en Colombia, con especial detalle en la estigmatización y persecución que enfrentan las luchas sociales y la Guardia Indígena.

Desde el lunes, la delegación ha participado en las sesiones de la comisión de los mecanismos de verificación de derechos humanos de la ONU y ha tenido encuentros con el Relator Especial de los Pueblos Indígenas. «El propósito es poner a conocer varios puntos, incluyendo la vulneración de los derechos humanos en Colombia y la estigmatización hacia la Guardia Indígena por parte de actores armados», afirmó Oveimar Coordinador de la Guardia regional y representante del CRIC.

En su intervención en el parlamento de la ONU, el coordinador de la Guardia Regional del CRIC hizo un llamado urgente al mecanismo de seguridad de la ONU para que presione al gobierno colombiano a garantizar la participación efectiva de la sociedad civil y las comunidades indígenas en los diálogos de paz con las disidencias de las FARC y el ELN. Además, denunció la persecución y señalamiento constante que sufren por parte de grupos armados y medios de comunicación como RCN, Caracol y SEMANA.com, así como la discriminación por parte de figuras políticas de extrema derecha.

La delegación también destacó el constante trabajo de defensa de los derechos humanos que realiza la Guardia Indígena, a pesar de la persecución y estigmatización. Durante su estancia en Suiza, realizaron reuniones con la organización COMUNDO y socializaron el documental «Hasta que se apague el sol», protagonizado por el coordinador histórico Albeiro Camayo, y asesinado por esos mismos grupos armados el 24 de enero de 2022 la cual resalta el papel de la Guardia Indígena en la defensa de los derechos humanos y el territorio.

Con esta participación en la ONU, el CRIC busca fortalecer la visibilidad y protección de las comunidades indígenas y la Guardia Indígena, haciendo un llamado a la comunidad internacional para apoyar sus esfuerzos en pro de una paz estable y duradera en Colombia.

Discurso del coordinador de la Guardia Regional del CRIC Oveimar en el parlamento de la ONU:

«En el marco del respeto y la participación en Naciones Unidas, queremos aclarar que vivimos y caminamos en un territorio fuertemente golpeado por la violencia y el conflicto armado. Debido a la histórica discriminación de los pueblos indígenas, hemos sido los más afectados por la violencia después del acuerdo de paz con las FARC. La disputa por el control social de los territorios, intereses del narcotráfico, minería ilegal y las imposiciones de monocultivos por parte de empresas transnacionales y el modelo capitalista de los recursos naturales, han agravado la situación.

Durante 2023, los pueblos indígenas agrupados en el CRIC reportamos más de 800 violaciones de derechos humanos, incluyendo asesinatos, amenazas a líderes, desplazamiento, reclutamiento y desarmonías territoriales. En 2024, hemos registrado 424 víctimas del conflicto armado y asesinatos, además de violencia física contra líderes, menores de edad y violencia cultural y espiritual.

Las causas de estas violencias son históricas y estructurales. Ante esta situación, nos hemos organizado durante décadas en el proceso de la Guardia Indígena, conformada por niños, adultos y mujeres con la visión de defender el territorio con bastones, sin uso de armas. Es una lucha milenaria y un ejercicio práctico. Hacemos un llamado a la Comisión y al Consejo Nacional de Derechos Humanos de la ONU para que adopten medidas de protección colectiva y prevención del reclutamiento de menores. Como Guardia Indígena, estamos comprometidos con la paz y pedimos que cuenten con nosotros para la paz, nunca para la guerra.»

Por programa de comunicaciones CRIC y la RED AMCIC.

53 años: De la palabra a la acción para la vida digna

Los 53 años de lucha y resistencia de nuestra organización más que una conmemoración es un análisis político que busca revisarnos y seguir orientando la minga hacia dentro que desde hace un tiempo nos hemos propuesto. Desde el análisis histórico del proceso se hace un paralelo frente al cambio generacional, los mayores cuentan que unas décadas atrás eran 50 caminando en las calles de Popayán y los blancos les insultaban, les echaban tierra y agua, “ahora son miles y no se pueden dejar joder”.

Parte del análisis en la actualidad paradójicamente desde la inmersión en la guerra es que ahora los amigos son los blancos, pero nos estamos matando entre nosotros mismos, y en ese sentido hay muchas preguntas que llaman a la reflexión colectiva que va desde la cooptación de los liderazgos ideológicos, políticos y militares, hasta la responsabilidad y la orientación desde la familia y las autoridades, ¿Cómo volver la palabra una acción coherente para la vida digna de los pueblos?, ¿Si la familia es un pilar fundamental  de  todos los procesos, qué se está inculcando en ella?, ¿A quién beneficia el exterminio de los pueblos originarios?, ¿Cuáles serían  las estrategias desde la acción para resistir al capitalismo y  el neoliberalismo? ¿Qué está pasando con la violencia estructural que desplaza a los niños y niñas a  la  guerra?, ¿Dónde quedan los huérfanos, los heridos y las familias de los compañeros que perdieron la vida en las mingas y las movilizaciones?

En ese sentido, las problemáticas y desarmonías que se están presentando en los territorios tiene que ver con la falta de formación política y esa es una de las mayores preocupaciones que desencadenarían la pérdida del rumbo de los caminos trazados para seguir perviviendo física, cultural y espiritualmente como pueblos originarios desde la creación de la organización político organizativa.

Además, se hace un llamado urgente y necesario a las reflexiones internas como movimiento indígena que permitan fortalecer el ejercicio de legislar, administrar y armonizar con altura en los territorios, con el fin de hacerle frente a las estrategias para desestabilizar la gobernabilidad y la guardia. “¿Cómo es posible que las autoridades tengan que pedir permiso a los grupos armados para gobernar?”

Por lo tanto, uno de los caminos de la minga hacia dentro parte de escuchar a la comunidad en las visitas a la gente que está descontenta de la organización, así como también los compañeros y compañeras que son indígenas pero se consideran campesinos y son apáticos a la organización, ¿Cómo nos escuchamos entre todos y todas?, ¿Quién convence a quien en hechos y no en discursos?

Las apuestas políticas siguen siendo los recorridos territoriales para caminar al lado de las personas que en el diálogo y acciones permitan tejer desde la multiplicidad de saberes y cosmovisiones para lograr retomar la confianza de las autoridades con la comunidad, como también en qué punto logramos juntarnos en las luchas de los pueblos campesinos, afrodescendientes y sectores sociales.

En estos 53 años de lucha y resistencia como movimiento indígena han surgido muchos interrogantes que aún no tienen la respuesta, por ello es necesario continuar los debates desde las comunidades para enfrentar las agresiones del  modelo que día  tras   día  acapara y  destruye  los planes  de  vida.

¡La vida digna la tejemos entre todos y todas, nada justifica los asesinatos entre nuestra propia gente!

 

Por: Programa de comunicaciones del-CRIC