Un encuentro con la memoria indígena

En el museo Nacional de Colombia
Un encuentro con la memoria indígena

En el Museo Nacional de la ciudad de Bogotá se dio apertura a una exposición denominada Acción indigenista: Movimiento indígena y lenguaje reivindicativo en Colombia organizada por la Fundación Comunidades Colombianas con el acompañamiento de delegados de organizaciones indígenas de todo el país así como de profesionales de diferentes universidades que tomaron parte en el proceso de fortalecimiento del movimiento indígena que nació en la década de los 70 con la creación del Consejo Regional Indígena del Cauca.

En el acto inaugural se adelantaron dos paneles en los que se dieron a conocer los momentos y logros más importantes del movimiento social e indígena en su relación con el acompañamiento y el apoyo de personas y organizaciones sociales que se comprometieron con esta causa especialmente en relación con el papel que jugó Adolfo Triana Antorveza y la Fundación Comunidades Colombianas.

El evento fue instalado por las representantes de Funcol Myriam Jimeno y Monica Triana, seguido por el saludo del delegado del Museo Nacional de Colombia y la presentación del video-documental Funcol: Memorias de la Acción Indigenista que recoge aspectos destacados del trabajo adelantado en diferentes pueblos indígenas en la consolidación de distintas iniciativas que dieron como resultado el reconocimiento en la Constitución Nacional en 1991.

En la primera mesa tomaron parte José Domingo Caldón, delegado por el Consejo Regional Indígena del Cauca, Pedro Cortés, Sociólogo, profesor e investigador y colaborador del movimiento indígena, Edelmira Pérez, Socióloga, Profesora emérita de la Universidad Javeriana y ex funcionaria del INCORA así como Enrique Sánchez, Sociólogo, investigador y ex funcionario de INCORA. En el segundo espacio participaron Antonio Palechor Arévalo, Comunicador Social Periodista del Consejo Regional Indígena del Cauca, Oscar Montero, líder de la Organización Nacional Indígena de Colombia, Esther Sánchez, Antropóloga e investigadora y Teresa Suárez, Socióloga, investigadora y colaboradora del movimiento indígena.

Fue un encuentro de amigos de las comunidades indígenas con académicos que en su momento apoyaron las acciones del movimiento indígena desde campos como la salud, la educación, la comunicación dentro de una búsqueda de los cambios que siempre ha requerido este país. Por esta razón se hicieron comentarios de la forma como nació, creció y se fortalecieron las organizaciones indígenas, el papel de organismos no gubernamentales y las instituciones del Estado, pero muy especialmente sobre los logros que se obtuvieron en las dos primeras décadas entre 1971 y 1991 cuando se emite la Nueva Constitución Nacional.

Fue también un espacio de reencuentro para recordar los hechos más destacados en los momentos sobresalientes así como de las dificultades que se presentaron en temas puntuales como la preparación del primer paro cívico nacional, el asesinato de varios de los dirigentes indígenas en el Cauca, la persecución, torturas y encarcelamiento del Comité Ejecutivo del CRIC en el periodo presidencial de Julio César Turbay Ayala bajo el amparo del Estatuto de Seguridad en medio de anécdotas que rodearon esos tiempos.

En general, fue un espacio de narración de historias cortas, de expresiones de alegría con el reencuentro, de preguntas acerca del movimiento indígena y hasta de la vida personal de los asistentes donde no podían faltar las lágrimas al recordar a quienes partieron de este espacio, a quienes se encuentran en delicado estado de salud y hasta por la difícil situación que siguen viviendo algunas comunidades. También fue la oportunidad para dejar claro que las comunidades indígenas nunca han estado solas en sus luchas, que esos principios de unidad, tierra, cultura y autonomía se siguen cumpliendo y que es mediante la fuerza conjunta de todos los sectores sociales del país que se puede mantener la búsqueda de un mundo mejor.

Por: Programa de Comunicaciones CRIC

Pronunciamiento Guardias Indígenas de Colombia

Silvia, Cauca – 29 de julio de 2022

Nosotros y nosotras, guardias indígenas de AISO, CRIC, ONIC, OPIAC, CIT, Gobierno Mayor y AICO, como pubenenses, kiwe thegnas, pu’yaksa we’sx, wasikamas, shagreros, isimali, cuidanderos, y todas las expresiones de guardia reunidas en Silvia, territorio ancestral del pueblo misak, nos pronunciamos en esta Cumbre de Pueblos Originarios.

La guardia indígena camina una lucha milenaria. Desde el momento de la invasión estamos en resistencia. Nuestras raíces están en el territorio y en el corazón de la comunidad. Por defender la vida y la dignidad de nuestros pueblos, nos han perseguido, señalado y asesinado. Son decenas de compañeros que han caído y cientos más han quedado heridos en los ejercicios de control territorial y movilización. En esta Cumbre nos encontramos entre guardias de todo el país, respondiendo al llamado de unidad que el movimiento indígena hace en un momento trascendental de nuestra historia.

Queremos pronunciarnos con espíritu colectivo para posicionar en este importante encuentro las necesidades que identificamos en esta coyuntura nacional.

1. Reconocemos esta oportunidad histórica para debatir el presente y el futuro de la guardia indígena, que ha vivido un proceso de crecimiento y visibilidad en todos los territorios a nivel nacional. Nos reconocemos como parte de una lucha milenaria por la pervivencia de los pueblos.

2. Nos sumamos a las voces que desde distintos sectores reclaman un verdadero fin del conflicto armado. Para nosotros y nosotras la paz es la armonización del territorio, en buen vivir y el equilibrio. Hemos tenido que vivir la guerra en nuestros territorios y conocemos de cerca el dolor que siembra. En nuestro camino como actores de paz, no hemos parado de proponer una salida dialogada al conflicto que todavía hoy permanece. Estamos listos para contribuir con nuestra experiencia, trabajando unidos.

3. La vocación de la guardia indígena es comunitaria, por eso no puede incluirse en el aparato estatal; por el contrario, necesita conservar y fortalecer su autonomía bajo las decisiones de la asamblea comunitaria y la orientación de las autoridades políticas y espirituales.

4. La guardia seguirá movilizándose en minga, hacia adentro y hacia afuera. Le defensa y reivindicación de los derechos es permanente, en el diálogo y también en la exigencia.

5. Las instituciones del Estado colombiano deben respetar el trabajo de la guardia en sus territorios y en las expresiones de movilización.

6. Exigimos el desmonte efectivo del ESMAD y la creación de una política pública clara que garantice la defensa de la vida, el territorio y los derechos humanos que vincule la diversidad de las prácticas comunitarias de protección colectiva.

7. Para cumplir con el mandato espiritual y comunitario, la guardia necesita garantías en su ejercicio del control territorial y la defensa de la vida como parte del gobierno propio. Esto no debe entenderse como una transacción monetaria, sino como garantía de todo el proceso de manera integral.

8. La guardia indígena nace de las bases y se debe a las bases, por eso no nos articulamos en una única coordinación nacional de guardias, sino en las coordinaciones territoriales de cada proceso con sus dinámicas y sus vocerías.

9. La guardia indígena exige ante el Estado un reconocimiento como gestores de paz, como cuidadores del territorio, las lenguas originarias, la cultura y el medio ambiente, como defensores de la vida, con garantías presupuestales colectivas para su protección. Esto requiere acciones institucionales específicas que no comprometan su capacidad operativa y comunitaria.

10. El y la guardia son defensores de la vida en todas sus expresiones. Su relación con el territorio y la comunidad es fundamental para la pervivencia como pueblos. Por eso, cuando se agrede o se asesina a un compañero, se está destruyendo a los pueblos originarios. Esto es un crimen de lesa humanidad y exigimos que la justicia nacional e internacional así lo reconozca.

¡Cuenten con nosotros para la paz, nunca para la guerra!

¡Guardia, guardia! ¡Fuerza, fuerza!

¡Por mi raza! ¡Por mi tierra!