Recordando el camino, un Plan de Vida

Foto: Juan Pablo Gutiérrez, ©

Muchas aguas han pasado por los ríos de Colombia, mientras que pueblos indígenas se mantenían en la historia con su cosmovisión y sus culturas; en este caminar muchas voces han sido silenciadas en el camino reivindicativo, muchas leyes se escribieron donde se decía que en el país había un grupo de “civilizados” y otros de salvajes. En este ir y devenir de la historia indígena se dieron afectaciones contra los derechos de estos pueblos: el despojo territorial, la invasión y el exterminio de los pueblos con la llegada de los españoles hace cinco siglos; luego contra los pueblos se llevo a cabo una cruenta persecución para explotarles y despojarles del menguado territorio que les quedaba, a la par eran despojados de su cultura y su dignidad humana a través de procesos de colonización como las caucherías, las parcelaciones y otras como la violencia y el narcotráfico. En todo esto hubo complicidad de la sociedad, las instituciones del Estado y la iglesia que contribuyeron de manera portentosa a la destrucción cultural en Colombia.Reflexiones como estas son las que siguen en curso en el Foro Nacional de Comunicación Indígena, que concluye el próximo viernes en Popayán. En el tercer día de desarrollo del Foro se abordaron distintos paneles con temas de contexto como la agresión contra los pueblos indígenas y sus territorios; la realidad de los pueblos Pueblo como el   Awá y U’wa, testimonios; la representación de los indígenas en medios masivos, la otra discriminación y el fortalecimiento de las redes y Tejidos para el fortalecimiento de la resistencia.

Se destaca la ardua labor que hacen los distintos medios y comunicadores indígenas, sociales y alternativos que en una maratónica organización y cubrimiento se han dedicado de lleno a registrar el evento, a recopilar historias y emitirlos a través de programas radiales, notas de prensa y productos audiovisuales.

En materia de comunicación el foro ha definido, entre otras, la comunicación como el camino para encontrar la armonía entre el ser humano y la naturaleza como principio de vida; se han esbozado, hasta ahora, diversas problemáticas técnicas o jurídicas para el buen desarrollo de los medios y la garantía de este derecho fundamental. También se ha resaltado el aporte que han hecho los procesos y medios de comunicación a los procesos organizativos y resistencia de los pueblos, pero también a enriquecer el acervo cultural y ancestral del país. El Foro continúa su programación, visita nuestra página web: http://cric-colombia.org/fnci/

Popayán, 28 de noviembre,

Foro Nacional de Comunicación Idígena

¿Crisis terminal del capitalismo?

ALAI AMLATINA, 24/06/2011.- Vengo sosteniendo que la crisis actual del capitalismo es más que coyuntural y estructural. Es terminal. ¿Ha llegado el final del genio del capitalismo para adaptarse siempre a cualquier circunstancia?. Soy consciente de que pocas personas sostienen esta tesis. Dos razones, sin embargo, me llevan a esta interpretación.

La primera es la siguiente: la crisis es terminal porque todos nosotros, pero particularmente el capitalismo, nos hemos saltado los límites de la Tierra. Hemos ocupado, depredando, todo el planeta, deshaciendo su sutil equilibrio y agotando sus bienes y servicios hasta el punto de que no consigue reponer por su cuenta lo que le han secuestrado. Ya a mediados del siglo XIX Karl Marx escribía proféticamente que la tendencia del capital iba en dirección a destruir sus dos fuentes de riqueza y de reproducción: la naturaleza y el trabajo. Es lo que está ocurriendo.

La naturaleza efectivamente se encuentra sometida a un gran estrés, como nunca antes lo estuvo, por lo menos en el último siglo, sin contar las 15 grandes diezmaciones que conoció a lo largo de su historia de más de cuatro mil millones de años. Los fenómenos extremos verificables en todas las regiones y los cambios climáticos, que tienden a un calentamiento global creciente, hablan a favor de la tesis de Marx. ¿Sin naturaleza cómo va a reproducirse el capitalismo? Ha dado con un límite insuperable.

Él capitalismo precariza o prescinde del trabajo. Existe gran desarrollo sin trabajo. El aparato productivo informatizado y robotizado produce más y mejor, con casi ningún trabajo. La consecuencia directa es el desempleo estructural.

Millones de personas no van a ingresar nunca jamás en el mundo del trabajo, ni siquiera como ejército de reserva. El trabajo, de depender del capital, ha pasado a prescindir de él. En España el desempleo alcanza al 20% de la población general, y al 40% de los jóvenes. En Portugal al 12% del país, y al 30% entre los jóvenes. Esto significa una grave crisis social, como la que asola en este momento a Grecia. Se sacrifica a toda la sociedad en nombre de una economía, hecha no para atender las demandas humanas sino para pagar la deuda con los bancos y con el sistema financiero. Marx tiene razón: el trabajo explotado ya no es fuente de riqueza. Lo es la máquina.

La segunda razón está ligada a la crisis humanitaria que el capitalismo está generando. Antes estaba limitada a los países periféricos. Hoy es global y ha alcanzado a los países centrales. No se puede resolver la cuestión económica desmontando la sociedad. Las víctimas, entrelazas por nuevas avenidas de comunicación, resisten, se rebelan y amenazan el orden vigente. Cada vez más personas, especialmente jóvenes, no aceptan la lógica perversa de la economía política capitalista: la dictadura de las finanzas que, vía mercado, somete los Estados a sus intereses, y el rentabilismo de los capitales especulativos que circulan de unas bolsas a otras obteniendo ganancias sin producir absolutamente nada a no ser más dinero para sus rentistas.

Fue el capital mismo el que creó el veneno es el que lo puede matar: al exigir a los trabajadores una formación técnica cada vez mejor para estar a la altura del crecimiento acelerado y de la mayor competitividad, creó involuntariamente personas que piensan. Éstas, lentamente van descubriendo la perversidad del sistema que despelleja a las personas en nombre de una acumulación meramente material, que se muestra sin corazón al exigir más y más eficiencia, hasta el punto de llevar a los trabajadores a un estrés profundo, a la desesperación, y en algunos casos, al suicidio, como ocurre en varios países, y también en Brasil.

Las calles de varios países europeos y árabes, los “indignados” que llenan las plazas de España y de Grecia son expresión de una rebelión contra el sistema político vigente a remolque del mercado y de la lógica del capital. Los jóvenes españoles gritan: «no es una crisis, es un robo». Los ladrones están afincados en Wall Street, en el FMI y en el Banco Central Europeo, es decir, son los sumos sacerdotes del capital globalizado y explotador.

Al agravarse la crisis crecerán en todo el mundo las multitudes que no aguanten más las consecuencias de la superexplotación de sus vidas y de la vida de la Tierra y se rebelen contra este sistema económico que ahora agoniza, no por envejecimiento, sino por la fuerza del veneno y de las contradicciones que ha creado, castigando a la Madre Tierra y afligiendo la vida de sus hijos e hijas.

– Leonardo Boff es Teólogo / Filósofo y autor de «Proteger a Terra-cuidar da vida: como evitar o fim do mund», Record 2010.

Fuente: http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=441

Leonardo Boff.