El calendario del pueblo Kokonuko inicia el 21 de marzo, a diferencia del calendario gregoriano son 13 las lunas que enmarcan el caminar de esta comunidad indígena.

En el resguardo indígena de Paletará, se reunieron los nueve resguardos que integran la Zona Centro para dar la bienvenida al Año Nuevo. En el marco de la unidad las autoridades, makukos, niños, jóvenes, papás y mamás señoras alrededor del fuego recibieron toda la energía de la luna, astro que marca la finalización y el inicio de un nuevo año para el Pueblo Kokonuko.

Desde hace varios años se inició el proceso investigativo que dio como resultado el rescate de esta tradición de los Kokonukos, que con el pasar del tiempo había dejado de estar presente en la comunidad indígena.

De esta manera, el 21 de marzo inicia el Camino del Tiempo como ha sido denominado el calendario propio del pueblo Kokonuko, que igual al calendario gregoriano se compone de 365 días, con la diferencia de que este calendario recoge las características climáticas de cada uno de los nueve territorios (Paletará, Kokonuko, Puracé, Poblazón, Quintana, Pueblo Kokonuko en Popayán, Julumito, Guarapamba y Alto del Rey), que conforman la Zona Centro.

Rosana Zambrano, dinamizadora del resguardo indígena de Paletará ha sido una de las investigadoras de este proceso, que ha sido fructífero gracias al aporte de los mayores de cada resguardo, quienes han compartido sus vivencias para la construcción de este caminar.

“Nuestro calendario propio tiene 4 tiempos ya determinados de acuerdo a la orientación del sol y las cuatro fases lunares, todas las fases lunares no están ni representadas ni estructuradas como aparece en el calendario gregoriano, porque hay unas fases lunares que duran 26 días, otras duran 27, en su mayoría entre 29 y 30 días, entonces al distribuir los 365 días encontramos 13 lunas nuevas, 13 llenas, 13 crecientes y 13 menguantes”.

Antiguamente en el pueblo Kokonuko los comuneros no se preocupaban por cumplir años, sino que su paso por la vida estaba fundamentado en el quehacer comunitario. De acuerdo a las lunas se evaluaba el plan personal. Lo importante siempre era el aporte que como persona se estaba brindando a la sociedad basados en unos principios y valores.

“Nosotros no debemos esperar a cumplir años, sino que todos los meses lunares estamos cumpliendo un objetivo más, no se debe esperar para hacer grandes celebraciones sino analizar nuestras proyecciones”, señaló Rosana Zambrano.

Así en medio de la posesión de cabildos escolares, el sonido de la chirimía, la danza, la alegría de las familias y el calor del fuego se dio el recibimiento a la luna, que brilló en su máximo esplendor para continuar equilibrando los procesos político-organizativos de los Kokonukos, que con el inicio de sus trece lunas renuevan energías para seguir perviviendo en el tiempo.

Por, Programa de Comunicaciones Pueblo Kokonuko 

 

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