El Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC, cierra con orgullo su histórica participación en el Clásico RCN 2025, competencia que marcó un antes y un después para el deporte Indígena en Colombia, Por primera vez, un equipo conformado por jóvenes Iqndígenas representó a los 11 pueblos que integran el CRIC en una de las carreras más importantes del país, logrando resultados que quedarán en la memoria de todo el movimiento deportivo y organizativo.

El comunero Leison Maca, del pueblo Kokonuko, conquistó la camiseta de campeón de Metas Volantes, defendió con coraje las camisetas de Sprints Especiales y Gran Diferencia, y se posicionó como uno de los ciclistas revelación del certamen. Junto a él, Edwar Rondón brilló como el Mejor Novato, y deportistas como David Vázquez y Adrián Cuetocue se destacaron en las etapas más exigentes, consolidando un equipo que con disciplina, fuerza espiritual y apoyo comunitario hizo vibrar al país.

El deporte como estrategia de vida, NO de guerra

Más allá de los podios y camisetas, este triunfo representa una estrategia política, cultural y social del CRIC, abrir caminos de vida digna para la juventud indígena, en territorios donde la presencia de actores armados ha intentado llamar y reclutar a los jóvenes, el deporte se convierte en un espacio de resistencia y esperanza, el ciclismo, con su exigencia de disciplina, trabajo colectivo y amor por el territorio, es hoy un alternativo horizonte para que la juventud indígena no sea llevada a la guerra, ni a reproducir la violencia que trae tristeza, desolación y rupturas familiares en nuestras comunidades.

El director técnico del equipo, Jimy Morales, expresó:

“Este no es solo un triunfo deportivo, es la demostración de que el deporte puede salvar vidas, cada pedalazo fue un acto de resistencia y un mensaje para nuestras juventudes: la fuerza que ustedes tienen no es para la guerra, sino para transformar la historia desde la vida y el territorio.”

Legado y compromiso con las nuevas generaciones

La participación en el Clásico RCN 2025 no solo abrió las puertas del ciclismo colombiano a los pueblos indígenas, sino que dejó un mensaje profundo, el deporte es un tejido de unidad, salud, cultura y paz.

Llamamos al compromiso de fortalecer estas iniciativas como una estrategia de prevención frente a la violencia, mostrando que la bicicleta puede ser tan poderosa como la palabra, el bastón como simbolo y la organización comunitaria.

Este logro no pertenece únicamente a los ciclistas, sino a las familias, a las comunidades y a las mayoras y mayores que con sabiduría han guiado este proceso, hoy, la juventud indígena tiene un espejo en el que mirarse y un camino que seguir, el del deporte y la vida en comunidad, no el de la guerra y la muerte.

Celebramos estos logros y agradece a todos quienes acompañaron al equipo a lo largo del recorrido, el mensaje que queda en el aire es claro y contundente:

  • Cuenten con nosotros para la paz, no para la guerra.
  • El futuro de los pueblos indígenas está en el deporte, en el territorio y en la vida.

Seguimos pedaleando por la paz, el agua y el territorio.

Por programa de comunicaciones CRIC.