La actividad del volcán Puracé continúa generando afectaciones en las comunidades del municipio de Puracé, especialmente en las veredas Cristales, Loma Linda y Alto Anambio, ubicadas en zonas de alta influencia del volcán. La emanación constante de ceniza volcánica ha alterado las condiciones del territorio y está generando impactos sobre los cultivos, los potreros, los animales, los nacimientos de agua y las condiciones de vida de las familias.
Desde hace mes y medio, las comunidades de este sector han venido enfrentando la caída de ceniza, una situación que no solo representa una emergencia inmediata, sino que plantea preocupaciones frente a sus efectos a mediano y largo plazo. La afectación sobre los cultivos y las parcelas ya es evidente, mientras el ganado presenta diferentes síntomas asociados a las condiciones generadas por la ceniza y la producción de leche comienza a disminuir.
La emergencia también alcanza uno de los elementos fundamentales para la vida y la permanencia de la comunidad en el territorio como lo es el agua. En Las veredas Cristales, Loma Linda y Alto Anambio donde nacen fuentes que alimentan diferentes acueductos y dan origen al río San Andrés, cuyo recorrido y aporte alcanza otros territorios, incluso hasta Popayán.
Esta situación genera una preocupación adicional ante la posibilidad de lluvias, puesto que la ceniza que actualmente se encuentra acumulada sobre árboles, potreros y suelos puede ser arrastrada hacia los nacimientos, quebradas y ríos, aumentando los riesgos de contaminación de las fuentes hídricas. Para las comunidades, esta es una situación que requiere prevención y atención inmediata, pues no se trata únicamente de una afectación localizada, sino de una situación que puede llegar a afectar otros sectores que dependen de estas fuentes de agua.
Las comunidades plantean la necesidad de que las instituciones lleguen directamente a las veredas, conozcan las condiciones particulares de las familias y realicen un seguimiento permanente a la emergencia. La presencia institucional, señalan, no puede limitarse a una visita, una ayuda puntual o entrega de ayudas inmediatas, sino que debe adoptar medidas para proteger el agua, los cultivos, los animales y los medios de vida, así como mecanismos de seguimiento que permitan conocer cómo avanza y evoluciona la situación.
La situación demanda especial atención sobre la economía de las familias debido a las afectaciones en la ganadería y la producción de leche principales medios para el sostenimiento de la comunidad, puesto que la acumulación de ceniza está afectando los potreros y las condiciones en las que se encuentran los animales. Asimismo, la disminución de la producción leche y las dificultades que enfrenta con la ganadería impactan significativamente la económica de las personas aumentando la emergencia si la actividad volcánica se prolonga durante más tiempo.
En ese sentido, la vereda Cristales no es el único sector que enfrenta esta realidad, también están las veredas como Alto Anambío, y Loma Linda que se encuentran próximas al volcán y requieren ser consideradas dentro de una respuesta integral frente a la emergencia. La situación exige una mirada que reconozca las particularidades de cada comunidad y permita establecer acciones diferenciadas de acuerdo con el nivel de afectación.
La emergencia volcánica pone en discusión, la importancia de fortalecer la organización comunitaria y la articulación entre las autoridades territoriales, las comunidades y las instituciones para atendar las necesidades de las comunidades en el territorio. En ese sentido, la atención no puede limitarse a acciones coyunturales mientras persiste la emergencia, pues se requieren mecanismos permanentes de prevención, seguimiento y respuesta que permitan proteger la vida, el agua, los medios de subsistencia y la permanencia de las comunidades en el territorio.











