En el marco del 10.º Encuentro Regional de la Guardia Indígena del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), más de 2.000 guardias indígenas de los 11 pueblos que integran la organización, junto a delegaciones de Nariño, Putumayo, Huila, la región de la Orinoquía y del vecino país de Ecuador, se reúnen para reflexionar, evaluar y proyectar el camino organizativo frente a las realidades que atraviesan los territorios indígenas.
Durante el encuentro, se reafirma que los pueblos indígenas mantienen una lucha organizada alrededor de la resistencia, una resistencia que se expresa frente a poderes globales y locales que utilizan distintas formas de violencia para perpetuarse en los territorios y disputarlos. Estas resistencias no nacen de manera aislada: se construyen desde los territorios, desde las comunidades y desde las organizaciones sociales, de forma colectiva.

En ese marco, la Guardia Indígena del CRIC se reconoce como una de las expresiones más antiguas y consolidadas de resistencia de los pueblos indígenas en el Cauca y en Colombia. Con más de 50 años de vida organizativa del CRIC y diez encuentros regionales de su Guardia Indígena, este proceso se ha caracterizado por un ritmo constante de fortalecimiento en metodologías de formación, análisis de contexto, control territorial, articulación comunitaria, visibilización, denuncia y posicionamiento político, tanto a nivel nacional como internacional.
El 10.º Encuentro representa un espacio de balance, reconocimiento y proyección, donde se desarrollan acciones de formación, capacitación y reflexión sobre lo organizativo, lo territorial, lo político y lo comunitario. En este escenario también se avanza hacia una nueva elección de la Coordinación de la Guardia Indígena, fortaleciendo la estructura propia de este proceso.

Desde el programa de Defensa de la Vida y Derechos humanos, se destaca el papel del acompañamiento, articulación e impulso de esta expresión de resistencia, entendiendo a la Guardia Indígena como una estructura con vocación organizativa y comunitaria, cuya tarea central es resistir con la gente y desde los territorios.
Uno de los énfasis del encuentro es la reflexión sobre los procesos de formación dirigidos a las semillas de vida. Se reconoce que, en un contexto complejo como el que vivimos los pueblos indígenas en Colombia, marcado por violencias asociadas al conflicto armado, violencias económicas, sociales, politicas y violencias de Estado, es fundamental iniciar los procesos de formación desde edades tempranas, incluso desde los espacios rituales y comunitarios. Esto resulta clave para garantizar la continuidad de la vida organizativa y fortalecer la identidad, la política y el arraigo territorial.

La formación de las semillas de vida se plantea como un elemento estratégico para proteger a la niñez y nutrir los procesos comunitarios, asegurando que las nuevas generaciones se vinculen de manera consciente a la organización, la comunidad y la defensa del territorio.
Así mismo otro de los escenarios analizados e identificados son las dos visiones opuestas sobre el territorio. Por un lado, una visión impulsada por conglomerados económicos, empresariales y potencias globales que conciben el territorio como una fuente de explotación ilimitada, apoyada en el poder económico y militar. Por otro, la visión de los pueblos indígenas, que entiende el territorio como un espacio de vida, como un ser con el que se convive y sobre el cual se construyen los procesos sociales, organizativos y de autoridad.

El choque entre estas visiones se ha profundizado en los últimos años, en la medida en que el modelo extractivista se ha radicalizado, utilizando mecanismos de despojo, violencia y desestructuración organizativa. Frente a ello, los pueblos indígenas fortalecen la reflexión y la acción en defensa del territorio, la resistencia pacífica y la articulación organizativa.
Este escenario plantea el reto de avanzar hacia una mayor articulación a nivel latinoamericano, pasando de expresiones de resistencia y defensa de la vida como la que representa la Guardia Indígena del CRIC, en los territorios a procesos que permitan construir líneas comunes de acción y defensa territorial frente a dinámicas globales como el imperialismo, la acción geopolítica de las potencias dominantes y el narcotráfico.
El 10.º Encuentro Regional de la Guardia Indígena del CRIC deja un mensaje claro de persistencia, determinación, continuidad y reflexión permanente. La invitación es a mantenernos en el territorio, pensar desde el territorio, proponer desde el territorio y resistir desde el territorio. Un mensaje que no solo aplica para el departamento del Cauca, sino también para el país y a los pueblos indígenas a nivel del Abya Yala y el Mundo.
Mientras haya vida, hay esperanza; mientras haya unidad, habrá resistencia.






