La Masacre del Nilo de la comunidad es un capítulo fuerte en la historia del pueblo Nasa y de la región del Cauca, donde se refleja un hecho trágico, sino también cuenta la impunidad que ha afectado a las comunidades indígenas. Cuando ocurrió esta masacre en el 16 de diciembre del año 1991, las familias de las víctimas quedaron sumergidas en el dolor y la incertidumbre, esperando respuestas que no llegaron. La falta de acción por parte del Estado y las instituciones judiciales ha dejado a las comunidades desamparadas y olvidadas.

Por tal motivo, acceder a la verdad y a la justicia es un proceso lleno de obstáculos para los pueblos indígenas. Muchos enfrentan el miedo a represalias por hablar, además de la falta de recursos para luchar por los derechos. La desconfianza hacia un sistema judicial que históricamente ha sido indiferente a sus necesidades solo agrava su situación. El Consejo Regional Indígena del Cauca, ha sido un fundamental de esperanza en medio de esta oscuridad. han trabajado incansablemente para dar voz a los que ya no pueden hablar, visibilizando la situación de impunidad que rodea la Masacre del Nilo y otros actos de violencia contra los pueblos indígenas. A través de movilizaciones, foros y actividades culturales, han mantenido viva la memoria de aquellos que perdieron la vida y han luchado para que sus historias no se olviden.

Con relación el CRIC, no solo exige justicia sino también busca que el Estado colombiano reconozca su responsabilidad en la protección de los derechos humanos. Sin embargo, el impacto de la impunidad va más allá del sufrimiento individual como la falta de justicia ha generado desconfianza hacia las instituciones estatales en las comunidades indígenas. Dejando a las comunidades aún más vulnerables además, sin consecuencias para quienes cometen actos violentos, se perpetúa un ciclo de violencia que afecta no solo a las víctimas directas, sino también al tejido de las comunidades indígenas.

En efecto, la Masacre del Nilo es recordada como un hecho desgarrador, sino también como un símbolo de resistencia ante la injusticia. Los pueblos indígenas siguen luchando por la dignidad, la cultura y sus derechos, manteniendo viva la memoria de quienes han sufrido en silencio. Su lucha es un recordatorio de que la historia no debe repetirse.

Hoy 34 años después recordamos este trágico hecho que conmovió al mundo entero y que hasta el momento no está totalmente esclarecido porque hace falta enlazar muchos cabos que se encuentran sueltos. Respecto a los compromisos del gobierno nacional, éstos aún no se han cumplido en su totalidad.

Es decir, la impunidad que rodea esta masacre del Nilo, nos invita a reflexionar sobre el estado actual de los derechos humanos en Colombia, especialmente para los pueblos indígenas. Recordar estas historias es vital para construir un futuro más justo para las comunidades indígenas del Consejo Regional Indígena del Cauca-CRIC.

En conclusión, Paz en la tumba a los 20 comuneros del indígena CRIC y el acompañamiento solidario para los familiares de las víctimas que seguramente hoy recordarán esta dolorosa tragedia y elevarán una plegaria para que este hecho no continúe en la impunidad.

Por: Programa de comunicaciones-CRIC

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