Caminando en espiral, ombligando el corazón con la tierra y bajo la orientación del mayor espiritual, la guardia indígena de Tierradentro rinde un homenaje a la vida del pequeño Josué David Puscué, rechazando todo acto de violencia en los territorios. Con los bastones en alto y la mirada hacia el cielo, el recuerdo de Josué estará vivo en cada corazón y es la semilla que seguirá dando fuerza desde otro espacio espiritual.

Hoy más que nunca, los niños y niñas indígenas reclaman un país en paz, donde las vidas que apenas empiezan su camino no las apague una absurda guerra que no nos pertenece.

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