Vanesa Gaón Mosquera
La vereda Hato Viejo en el resguardo indígena Nasa de Paniquitá, vio nacer y crecer entre
sus montañas a Vanesa Gaón Mosquera, quien desde muy joven, encontró en el trail running (carrera de montaña), una manera diferente de sentir y vivir el territorio.
Esta es la historia de una mujer fuerte, dedicada y disciplinada que regresó a su territorio de origen para reconocerlo mejor en cada paso de este nuevo deporte que, cada vez cobra más fuerza en Colombia.

Mientras se prepara para un día de entreno, la mirada de Vanesa se posa sobre un cielo azul completamente despejado que se confunde con el volcán Puracé, el Sotará, el gran cerro Munchique, el lago El Bolsón de Cajibío y la capital, un inmenso valle lleno de edificios. Ella creció observando la gran cordillera desde su casa y extrañándola años más tarde, cuando se fuera a estudiar al Valle del Cauca.
Fue hace 8 años cuando Vanesa empezó a correr. Recuerda con emoción, que fue en el
colegio de Paniquitá en donde un monitor deportivo, les enseñó atletismo. Empezaron a
practicar con sus compañeros y compañeras del salón. Es ahí donde ella y los demás,
descubrieron su gran talento. Considera que las personas que nacen en cierto tipo de altura
y que se desenvuelven en las labores diarias del campo, tienen un terreno más afianzado
para desarrollar su potencial: “Lo llevamos en la sangre”.
Al inicio, comenta, era muy extraño para los vecinos de la comunidad observarla todos los
días corriendo en la carretera, por los potreros y caminos veredales, pues, pensarían tal vez, que esa era un cuestión de locos. Después de cierto tiempo, todos a su alrededor fueron acostumbrándose a verla pasar desde muy temprano en sus entrenamientos y a conocer de sus logros en distintas carreras.

Cuando terminó su etapa del colegio, se fue a la ciudad de Palmira a luchar por su meta de
ser Licenciada en Educación Física y Deporte. En aquel momento, hacía carreras de pista o,
lo que se llama, correr en calle. Ahí también, varios compañeros vieron en ella la
capacidad y el potencial que tenía para este deporte, por eso, la invitaban a practicar, a
caminar en la naturaleza, a sentir esa libertad que brinda apreciar la belleza de la vida,
mientras se ejercita la mente y el espíritu.
Superando sus propios límites, caminando y corriendo, ha logrado atravesar la desafiante
geografía del Valle del Cauca, los terrenos variados, las subidas y bajadas pronunciadas, los
obstáculos naturales como raíces, rocas y ríos. Ha participado en un sinnúmero de carreras,
casi siempre llegando al podio y ganando muchísima experiencia que le permita estar cada
vez más cerca de sus grandes sueños.

En este largo andar, no todo ha sido bonito ni positivo, pues Vanesa estuvo cinco años
alejada de las carreras debido a una lesión, momentos críticos donde dejó de seguir su
pasión por el deporte para concentrarse en recuperarse. Fueron momentos críticos de
reflexión y confrontación personal. Afortunadamente, contó siempre con el apoyo de su
familia y sus amistades, quienes son su fuente de inspiración y motivación para cada
carrera, para cada entrenamiento y para la labor que actualmente desempeña en su territorio como dinamizadora deportiva, “ellos me ayudaron a retomar en un momento muy difícil y se alegraron cuando les dije que iba a volver a correr y esta vez, a hacer trail; me
motivaron a que siguiera corriendo.”

Ya ha pasado más de un año desde que comenzó a practicar trail running y, para ella, este
deporte ha sido un momento de reconexión y reconocimiento del propio territorio y de otros lugares en el Cauca que son aptos para conocer, como los cerros de los vecinos de Jebalá, las montañas donde habita el pueblo Misak en Silvia, el encantador paisaje de Tacueyó. Recorriendo estos lugares se ha dado cuenta que no son como los pintan en los medios de comunicación, que hay muchísimo que ver más allá de la guerra, del conflicto y de las malas noticias que agobian a este departamento del suroccidente colombiano. Para la corredora de 25 años, ha sido una manera diferente de resignificar los lugares y las
percepciones externas: “Yo veo una montaña y yo digo, quiero estar allá, quiero explorar
su biodiversidad pero siempre con mucho respeto hacia ella.”
Con mucho orgullo, empezó a lucir este 2024, la camisa de la Consejería Territorial de
Autoridades Indígenas del Oriente Caucano – COTAINDOC, gracias a un guardia que la
vio competir en Silvia y le recomendó que solicitara apoyo en la zona. “Diseñé el uniforme
para representarlos y así dar a conocer los pueblos indígenas…”. De esta manera, ha
logrado recibir ayuda para que pueda participar en las diferentes carreras, tanto en este
departamento, como en otros lugares donde este deporte sigue creciendo a pasos
agigantados, ya que en este terreno, el factor económico es importante y la mayoría de
veces, es el mayor obstáculo para perseguir los sueños de los y las jóvenes indígenas en las comunidades.

Es por esto que, en un futuro no muy lejano, quiere convertirse en entrenadora de atletismo dentro de su comunidad, conformar un semillero de trail running, porque considera que se tienen todo el potencial para tener éxito, ya que las condiciones están dadas, el talento se encuentra en los niños, niñas y jóvenes que quieren también poner en alto el nombre de los pueblos originarios en el Cauca.
Ahora, Vanesa se prepara para su primera carrera internacional que se llevará a cabo los
primeros días de agosto en la ciudad de Quito, Ecuador. Lucirá con fuerza y alegría los
colores de las verdes montañas caucanas, de los volcanes, nevados, páramos y ríos donde
nació. En cada paso, pondrá su mayor esfuerzo, su memoria, sus deseos de seguir corriendo por el mundo y con las ganas siempre de cruzar la meta.







