Pronunciamiento: Narcoparamilitares cruzan la línea roja, secuestran a funcionario de la Defensoría
Lo sucedido en Caloto con el secuestro del abogado Óscar Eduardo Jordán Camacho, funcionario de la Defensoría del Pueblo, no es un hecho aislado ni accidental, es el reflejo más crudo de cómo las estructuras narcoparamilitares y disidencias armadas en el norte del Cauca han decidido profundizar la estrategia del terror, debilitando cualquier espacio de garantía de derechos y enviando un mensaje de fuerza contra la institucionalidad y las comunidades que quieren vivir en Paz en los territorios.
Que se atente contra un defensor público del programa de víctimas, en pleno casco urbano, a la luz del día y frente a la mirada de la sociedad, es más que un secuestro, es una afrenta contra la vida, contra la dignidad humana y contra la esperanza de un pueblo que quiere cerrar de una vez por todas la la violencia. La Defensoría es la institución que, en medio del fuego cruzado, ha intentado ser garante de derechos; si ahora ni siquiera su palabra y su presencia son respetadas, ¿qué queda para los comuneros, para las autoridades tradicionales, para la Guardia Indígena y para los líderes y lideresas que llevamos años resistiendo en el territorio?
El mensaje es claro, estas estructuras narcoparamilitares no buscan diálogo ni reconocimiento social, buscan aprovechar la coyuntura para sembrar miedo, someter y negociar desde el chantaje de la vida misma. No hay respeto por los comuneros, no hay respeto por las autoridades, no hay respeto por la Guardia Indígena, y ahora tampoco hay respeto por un garante de derechos humanos, lo que buscan es minar el corazón mismo de la resistencia social y comunitaria en el Cauca, debilitando las voces que interceden por los más vulnerables.
Este hecho confirma la urgencia de que el Gobierno Nacional y los organismos internacionales asuman con seriedad y sin demora la protección integral de la vida; la Defensoría no puede seguir siendo dejada a su suerte, ni las comunidades abandonadas frente a la barbarie, si secuestrar a un funcionario de derechos humanos se convierte en “estrategia de guerra”, lo que se está normalizando es el desmantelamiento total de las mínimas garantías humanitarias en un Territorio ya devastado por décadas de conflicto.
El Cauca no puede seguir viviendo bajo la dictadura de las armas ilegales; desde el movimiento indígena Caucano exigimos:
- La liberación inmediata de Óscar Eduardo Jordán Camacho, sin condiciones, respetando su vida y dignidad.
- Garantías reales de seguridad para la Defensoría del Pueblo, Guardia indígena, líderes y Autoridades Tradicionales, porque la defensa de los derechos humanos no puede ser una sentencia de muerte.
- Acción contundente del Estado, no solo con presencia militar, sino con políticas claras que enfrenten el narcotráfico, el paramilitarismo y la corrupción que sostienen estas estructuras.
- Acompañamiento internacional para visibilizar y presionar la protección de defensores y comunidades en el Cauca.
Si hoy secuestran a un funcionario de la Defensoría, mañana puede ser nuevamente equipos defensores de derechos humanos, Guardias indígenas líderes defensores, cualquier maestro, cualquier comunero, lo que está en juego no es solo la libertad de una persona, es la posibilidad misma de vivir en un Cauca donde la palabra tenga más fuerza que la bala.






