Han pasado 530 años del desencuentro entre los pueblos originarios del Abya Yala y el viejo continente europeo, cuando mercenarios, ladrones, prófugos y proscritos llegaron para invadir, asesinar, explotar, exterminar y esclavizar a pueblos enteros imponiendo a sangre y fuego formas de pensar y vivir basadas en el egocentrismo y la codicia. En este territorio que posteriormente los invasores llamaron América, habitaban grandes civilizaciones con estructuras sociales, políticas y culturales sólidas, adelantos científicos y formas de desarrollo capaces de tejer una verdadera relación con todos los seres de la naturaleza y con otros mundos; pensamiento y vivencias que, hasta hoy, no son comprendidos ni suficientemente estudiados, obligándonos a desconocer nuestra identidad mediante homicidios, masacres, torturas y actos discriminatorios de todo tipo.

Aquella irrupción histórica, deja como legado y herencia en nuestros territorios ancestrales, ríos de sangre y heridas profundas que actualmente se siguen reproduciendo y se materializan en la continuación del racismo y violencias sistemáticas, de las que aún somos víctimas los pueblos originarios.

En esta ocasión, denunciamos ante la opinión pública nacional e internacional, las instituciones del Estado Colombiano con competencia en este tipo de casos y organizaciones garantes, la vandalización de la fachada de la Casa de Pensamiento CRIC ubicada en la ciudad de Bogotá, mediante mensajes y símbolos racistas y discriminatorios: “Quesada vive regresaremos. (Esbastica)”, propios de grupos neonazis; situación que interpretamos como un ataque y amenaza motivado por las políticas de exclusión y xenofobia promovidas por la ultraderecha, que no aceptan que los pueblos indígenas avancemos hacia la autodeterminación en el marco de nuestros derechos de preexistencia.

¡PODRÁN RAYAR NUESTRAS PAREDES, PERO JAMÁS NUESTRAS CONCIENCIAS, CONTINUAMOS LUCHANDO POR EL BUEN VIVIR DE LOS PUEBLOS,
HASTA QUE SE APAGUE EL SOL!

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