Ante las agresiones de la oligarquía norteamericana, transnacional, del fascismo y el sionismo Israelí y su intervención económica, política, militar y cultural en el mundo, en especial sobre los pueblos de Irán y Palestina, el bloqueo histórico, económico y social a Cuba, el secuestro del presidente Nicolas Maduro y su esposa Cilia Flores, el saqueo a Venezuela y además la injerencia en las elecciones presidenciales de nuestra América Latina y de Colombia; organizaciones del país y del Cauca ratificamos el libre relacionamiento de Colombia con otras opciones económicas como los BRICS y el legado bolivariano anticolonialista de libertad y soberanía nacional.

Con el propósito de fortalecer la unidad y dotarnos de un plan de acción unitario que nos
permita enfrentar en mejores condiciones las medidas antinacionales y antipopulares del
gobierno fascista de Abelardo de la Espriella, auspiciado por la estrategia intervencionista
del Gobierno Norteamericano y a la vez defender las conquistas alcanzadas en los largos
años de lucha, nos dimos cita más de 700 delegados y delegadas de organizaciones sociales, sindicales, campesinas, étnicas, políticas, LGBTI, pensionados, jóvenes, estudiantes, sectores barriales, populares y comunitarios, y demás expresiones organizativas del departamento del Cauca sesionamos en el Encuentro Departamental de Organizaciones Sociales, el 28 y 29 de septiembre en Popayán, reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de la vida, el territorio, la democracia, los derechos sociales y la construcción de una paz con justicia social, económica y ambiental.

Coincidimos en que en Colombia y, de manera particular, en el Departamento del Cauca,
persisten las causas estructurales de los conflictos sociales, económicos, culturales, ambientales y armados. Los intereses sobre el control del territorio y las poblaciones y la promoción de la guerra total, han profundizado la militarización, las disputas territoriales
entre distintos actores y las formas de operatividad militar y paramilitar generando una crisis humanitaria en los campos y ciudades; hechos que contrastan con la decisión del gobierno de cerrarle la puerta a la salida política y dialogada y su énfasis en la negativa a reconocer la existencia de conflictos sociales y armados internos.

Con su espíritu guerrerista desconoce los acuerdos suscritos con las organizaciones sociales, los acuerdos de paz y suspende los diálogos en curso con distintos actores armados; fortalece la doctrina de la seguridad nacional y del enemigo interno, el aparato policialmilitar, reactiva el paramilitarismo como estrategia de Estado, penaliza y criminaliza la protesta social, restringe la participación ciudadana y las garantías para la democracia. Se pone al servicio del control geopolítico de la América con su inserción en el escudo de las Americas, que no es más que una continuidad a los planes injerencistas que históricamente ha impuesto Estados Unidos. Es un gobierno que hace trizas la esperanza de paz con justicia social, no quiere y no asume su deber constitucional de construir y garantizar el derecho a la paz.

Con las políticas anunciados para ser incorporadas en el plan Nacional de Desarrollo y en
la agenda legislativa, la pretensión de gobernar por decreto y utilizar la figura de Estados de Excepción, con un enfoque regresivo de derechos, consolida la entrega de la soberanía y los territorios a las trasnacionales. La reforma tributaria aumenta los impuestos a la sociedad colombiana, la política de defensa y seguridad restringe las garantías y libertades
ciudadanas, la imposición de un salario mínimo exiguo y lo aprobado del presupuesto general limita la inversión y garantía de los derechos a la salud, la educación, los servicios públicos, la vivienda, soberanía alimentaria, entre otros van a llevar a millones de familias
colombianas a la pobreza.

El modelo minero energético de la Espriella ahonda la dependencia de la explotación de hidrocarburos y nos condena a ser un país sin agua, niega la legitimidad y legalidad de las consultas populares, impone el despojo de los territorios; destruye páramos, ríos y bosques; acaba con la economía campesina, la vida y la pervivencia de los pueblos.

Como conclusión la muerte campea por todas partes. Mueren los ríos, agoniza el sueño de la paz, mueren los colombianos que con su lucha y trabajo sostienen este país que manejan unos pocos a su antojo, colocando el interés particular sobre el bien común y legislando a favor de sus intereses.

Ante este contexto coincidimos en la importancia de la movilización social y populares , en
enclave de resistencia para defender la soberanía, la autodeterminación de los pueblos y un proyecto alternativo de poder, siendo nuestros procesos de origen comunitario y popular, cuidadores de la vida, el territorio, el buen vivir, cuidadores y defensores del agua, la naturaleza y las semillas, reafirmamos nuestro carácter anticapitalistas, antiimperialistas, antifascistas, antipatriarcales y en contra de las formas de racismo, discriminación y xenofobia, siendo ellos principios para fortalecer la unidad de las organizaciones del pueblo.

Es el momento de juntar esfuerzos, debemos unirnos en las luchas para defender la vida,
los territorios, la autonomía, el agua, los derechos humanos y los derechos económicos,
sociales, culturales y ambientales, las garantías democráticas y expresar nuestra voluntad
de seguir construyendo la paz y la solidaridad internacionalista, a través de una agenda
convergente de movilización.

En el mismo sentido urge continuar e impulsar la movilización permanente y convergente
con base en una agenda unitaria de acciones de movilización campesinas, indígenas y afro
descendientes, de los pobladores urbanos, sindicales, de mujeres, estudiantiles, juveniles,
de derechos humanos y de víctimas.

Coincidimos en continuar y fortalecer el proceso de la Coordinación de Organizaciones sociales dotándolo de un plan de acción que entre otros ejes cuente con una estrategia de formación, de comunicación popular, de acompañamiento en los territorios, de financiación, entre otros.

Reafirmamos nuestra solidaridad con los procesos de lucha popular y gobiernos alternativos del Mundo y América latina, en especial con el Pueblo Cubano, el Pueblo Palestino y nuestro rotundo rechazo a la intervención de EEUU a la República Bolivariana de Venezuela.

Convocamos a las jornadas de movilización de octubre, a la movilización del 14 de octubre, como preparación a la construcción de un paro nacional.

Finalmente, convocamos al pueblo caucano, del suroccidente, colombiano y de nuestra América, a fortalecer los procesos organizativos, la resistencia, la movilización y la unidad de los pueblos.

Coordinación de Organizaciones Sociales, Populares, Campesinas, Étnicas, Comunitarias y Políticas del Cauca.

Popayán, Cauca, 29 de septiembre de 2026

DECLARACIÓN ENCUENTRO DEPARTAMENTAL DE ORGANIZACIONES DEL CAUCA