La Minga del Arte de los pueblos indígenas del departamento del Cauca, tiene su origen como una apuesta política, cultural y espiritual de los pueblos, que impulsada por el Programa de Comunicaciones del Consejo Regional Indígena del Cauca -en adelante CRIC, para el 2017 se soñó desde los mayores y tejedores culturales con el propósito de dignificar, sentipensar, visibilizar y salvaguardar la cultura indígena y el arte propio a través de siete círculos de la palabra: comida tradicional, tejidos, oralidad, música, danza, artes visuales y arte ancestral.​ Desde ese sentir, la Minga del Arte nació como espacio para reivindicar el arte como un saber propio y un derecho, fortaleciendo la identidad, la memoria y la resistencia de los pueblos indígenas frente a los desafíos históricos y contemporáneos. ​

Desde su origen, la territorialización de la Minga del Arte Indígena se ha fundamentado en las bases; las comunidades y los territorios ancestrales de los pueblos indígenas del Cauca, donde se gestan las expresiones artísticas y culturales propias. ​Este dinamismo, conecta las comunidades indígenas con sus raíces, promoviendo la unidad y el fortalecimiento de la identidad cultural, por eso, es que la Minga se realiza cada dos años en la ciudad de Popayán, con la participación de artistas, sabedores culturales y comunidades locales, nacionales e internacionales y de manera previa, se desarrollan premingas en los territorios para identificar y preparar a los sabedores culturales que representarán sus comunidades en el evento central. ​

La Minga del Arte Indígena no solo es un evento cultural, sino también una estrategia de resistencia frente a los desafíos históricos y contemporáneos que enfrentan los pueblos indígenas. ​ A través de expresiones artísticas como la música, la danza, el tejido y la oralidad, es el sueño y las aspiraciones de muchos mayores y mayoras que se pensaron el arte y la cultura con visión buscado preservar la memoria colectiva, fortalecer la autonomía territorial y promover la unidad entre las comunidades; un proceso que nutre los saberes, las anécdotas y las vivencias a través del arte y proyección del conocimiento hacia las nuevas generaciones quienes asumen el compromiso de mantener vivas estas tradiciones. ​

De este modo, la memoria como un conocimiento vivo que conecta el pasado, el presente y el futuro, trasciende las simples fechas o acontecimientos históricos, es el medio que canaliza la transmisión de saberes ancestrales, tradiciones y cosmovisiones que han sido fundamentales para la pervivencia de las comunidades. ​Se expresa en múltiples formas: en la oralidad, donde los Mayores transmiten historias y enseñanzas; en los tejidos, que narran simbólicamente las luchas y los caminos recorridos; en la música, que armoniza el espíritu y conecta con la Madre Tierra; y en la danza, que celebra la vida y la unidad comunitaria. ​ Estas expresiones se encaminan a mantener viva la conexión con el territorio y los valores espirituales que guían a los pueblos indígenas. ​

La Minga del Arte Indígena, a través de sus siete círculos de la palabra, fortalece esta memoria colectiva, promoviendo el diálogo intergeneracional y la revitalización de los saberes propios. ​ En un mundo donde las presiones externas amenazan con diluir las tradiciones, la memoria de los pueblos se convierte en un acto de resistencia y dignidad, asegurando que las raíces culturales sigan siendo una guía para las generaciones futuras. ​

 

El arte como herramienta de transformación

El arte propio, en sus diversas manifestaciones, se convierte en una acción para la sanación, la cohesión social y la defensa de las desarmonías que afectan el territorio. Desde la música que armoniza el espíritu hasta los tejidos que narran las historias de resistencia, cada expresión artística refleja la conexión profunda entre los pueblos indígenas y la Madre Tierra. ​ La danza, por su parte, celebra la vida y equilibra el cuerpo y el espíritu. Asimismo, el muralismo y las artes visuales que han servido hasta hoy, como plataformas para visibilizar las luchas y demandas de las comunidades, llevando mensajes de transformación y de apuesta política a públicos más amplios. ​

La Minga del Arte Indígena a hoy, tiene un impacto transformador en las nuevas generaciones, quienes encuentran en estas expresiones una forma de reafirmar su identidad y resistir frente a las influencias externas. Así pues, como espacio político y cultural, refuerza esta transformación al promover el diálogo intercultural, la educación propia y el apoyo a los artistas indígenas. ​En esencia, más que como herramienta; es un acto de resistencia, sanación y dignidad que permite a los pueblos indígenas construir un futuro basado en sus raíces culturales y en la defensa de la vida y el territorio. ​

El manifiesto político de la Minga del Arte Indígena resalta su importancia como una herramienta para construir paz, defender el territorio y promover el respeto por la diversidad cultural. En un contexto de constantes desafíos, se erige como un faro de esperanza y resistencia, recordando que el arte no solo es expresión, sino también dignidad, memoria y lucha por la vida.

A lo largo de los años el anhelo desde la orientación del Programa de Comunicaciones se ha considerado que el arte comunica la sabiduría de la vida desde el sentir de los pueblos convirtiéndola en un espacio donde se tejen relaciones entre generaciones, comunidades y culturas, promoviendo el respeto, el diálogo y la inclusión. ​Este proceso invita a todos, tanto dentro como fuera de los territorios indígenas, a unirse en la construcción de un mundo más justo, donde la diversidad cultural sea reconocida como una riqueza y la solidaridad sea el camino hacia la paz y la armonía. ​

La Minga del Arte Indígena desde su origen tuvo como objetivo fortalecer a las comunidades indígenas del Cauca creciendo como un espacio de diálogo intercultural y de visibilización de las culturas indígenas. ​ Por eso, sus apuestas políticas a futuro se centran en fortalecer la identidad, la autonomía territorial y la defensa de la vida. ​ Este proceso seguirá consolidando el arte como una herramienta de resistencia, sanación y transformación, promoviendo el diálogo intercultural y la visibilización de los saberes ancestrales. ​

Para proyectar el arte y la cultura del CRIC, el proceso político organizativo que orientan las autoridades tradicionales desde las bases en articulación con las comunidades, la Minga del Arte debe establecer como acciones principales como el fortalecimiento de los saberes propios donde se impulsa los siete círculos de la palabra (comida tradicional, tejido, oralidad, música, danza, artes visuales y arte ancestral) como pilares de la cultura indígena, garantizando su transmisión a las nuevas generaciones para generar consciencia de resistencia, lucha y amor al proceso en los niños del territorio. ​

El apoyo a los artistas indígenas donde se crean espacios permanentes para la formación, difusión y protección de las expresiones artísticas indígenas, reconociendo su papel en la construcción de paz y resistencia. ​Esto es importante debido a que, en las comunidades, desde las semillas se debe incentivar y fortalecer el amor por el arte para que crezcan reconociendo que las expresiones culturales son vitales para la transformación del territorio.

La defensa del territorio donde se reafirma la conexión entre el arte y la lucha por la tierra, promoviendo la autonomía alimentaria, el cuidado del medio ambiente y la protección de los recursos naturales. ​El deber como territorios ancestrales es salvaguardar la conexión con la madre tierra que es dadora de vida.

La visibilización y diálogo intercultural para ampliar el alcance de la Minga del Arte, llevando sus mensajes a nivel nacional e internacional, para generar conciencia sobre las luchas y derechos de los pueblos indígenas. Esta acción es un claro ejemplo en el que se consolida la importancia del CRIC en espacios importantes de reconocimiento cultural en el país demostrando que las expresiones artísticas y propias de las comunidades que hacen parte de la organización dignifican, reavivan, protegen y proponen un cambio positivo desde y para las comunidades.

Y la Educación propia para incorporar el arte y los saberes ancestrales en los sistemas educativos indígenas, fortaleciendo la identidad cultural y la autonomía desde la formación. ​

Lo anterior, configura una visión amplia de lo que como organización regional y nacional se pretende, todo esto en compañía de las autoridades tradicionales, las sabedores ancestrales que son quienes equilibran las armonías del territorio y por supuesto, de las comunidades de base, que son los comuneros de cada uno de los territorios.

La Minga del Arte Indígena seguirá siendo un espacio político y cultural que une a los pueblos en su lucha por la dignidad, la paz y la vida, construyendo un futuro basado en la memoria, la resistencia y la creatividad, siempre preservando el sueño y el anhelo de los mayores, mayoras, taitas y mamas que se pensaron el proceso organizativo de las comunidades indígenas como una acción de superación, armonía territorial, apuesta política en la defensa de los pueblos originarios y del territorio, salvaguarda de la cultura y el arte indígena propio y sobre todo, la garantía y dignidad de la vida de las y los comuneros.

Plantilla infografía-14

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