Diario del Paro Nacional. Día 7

El sol canicular acompaña a las comunidades indígenas de la zona oriente del Cauca y a campesinos provenientes de diferentes partes que determinaron llegar a la Popayán luego de ver cómo el Gobierno nacional a través de sus fuerzas armadas iniciaba una masacre contra los manifestantes en distintas regiones del país.

Guardias indígenas y campesinas orientaban a sus comunidades para que el desplazamiento por las calles de la llamada “ciudad blanca” se realizara sin inconveniente alguno, y con la consigna de rechazar vehementemente la actitud del presidente Ivan Duque de darle tratamiento militar a la protesta social.

Las marchas se hicieron lentas pero con mucha decisión ante la mirada indiferente de algunos patojos, pero con el apoyo decidido de la mayoría que sacó sus banderas de Colombia e hicieron sonar sus ollas y sartenes en un cacerolazo a pleno mediodía. Otros sacaron sus equipos de sonido para colocar a todo volumen el himno de la Guardia Indígena como apoyo al paro nacional, y no faltaron las voces de fuerza, fuerza.

Poco a poco las delegaciones llegaban a sus puntos de concentración, los campesinos lo hicieron en inmediaciones del Puente el Humilladero, mientras que las comunidades indígenas instalaban una carpa humanitaria en el Parque de la Salud como un mecanismo de protección a los participantes en este paro nacional.

La tarde fue llegando y con ella un fuerte aguacero que no detuvo ni las marchas en las ciudades ni las concentraciones sobre la vía panamericana por el convencimiento que solo la lucha organizada puede lograr un para vivir en paz.

Ese descanso obligado permitió disfrutar con mucha alegría un delicioso almuerzo consistente en arroz blanco, papas cocidas con sal y un pedazo de carne, acompañado con limonada fría. Pareciera un plato sencillo, y la verdad que es una delicia en un país donde muchas personas mueren de hambre. Ese almuerzo se convierte en la felicidad de muchos, incluido yo, porque no es otra cosa que recordar que ese arroz viene de las ardientes tierras de Corinto recuperadas hace varios años, las papas provenientes de Paletará o Kokonuko, ganadas en una larga lucha, y un pedazo de carne procedente de las frías tierras de Silvia, que después de muchos años volvieron a sus propios dueños.

Por: Antonio Palechor Arévalo (Comunicador Indígena – Pueblo Yanakona)

Nuevamente Arremeten contra el Proceso de Liberación de la Madre Tierra en Corinto

Nuevamente arremeten contra el proceso de liberación de la Madre Tierra en Corinto

Hoy 19 de mayo de 2018 en horas de la mañana la fuerza pública, Escuadrón Móvil Anti Disturbios ESMAD, la policía y el Ejército Nacional, arremetieron contra los compañeros que se encuentran desde hace ya casi 4 años realizando el ejercicio de liberación de la madre tierra, sembrando comida y recuperando la armonía que el monocultivo de la Caña de Azúcar y los grandes ingenios le han arrebatado a nuestro territorio.

El ataque se realizó en horas de la mañana cuando la comunidad estaba desprevenida; de igual manera la fuerza pública invadió algunos predios que se encuentran cerca al proceso de liberación y que están constituidos como resguardo. En uno de estos predios, el ESMAD capturaron dos comuneros a los cuales les propinaron una golpiza y posteriormente se los llevaron detenidos.

Los liberadores del punto tres (3) Kwe´sx Kiwe entre ellos niños, mayores y mujeres fueron desalojados con gases lacrimógenos, recalzados y granadas aturdidoras. La comida que tenían sembrada fue destruida con tractores de propiedad del ingenio y custodiados por la fuerza pública.

Esta arremetida ya había sido anunciada hace aproximadamente un mes por el Alcalde del Municipio de Corinto Edwar García, quién en una reunión con la comunidad advirtió que se iba a realizar un nuevo desalojo. Aquí se evidencia la articulación que hay entre las diferentes instituciones del gobierno Nacional y la industria privada para frenar este proceso de liberación de la madre tierra y defender a la gran empresa que solo causa tragedias en los territorios, que esterilizan la tierra, que contaminan el agua, que queman a diario miles de hectáreas de cañaduzales contaminando el aire que respiramos.

No ha pasado una semana del asesinato del compañero liberador de la Madre Tierra Ramón Ascue y nuevamente la represión, la maquinaria, las armas se apuntan contra esta comunidad que lo único que hace es sembrar comida, brindar hogar a los animales que hace muchos años habitaron esas tierras, recuperar los bosques y cuidar la armonía con la madre tierra.

El Cabildo Indígena de Corinto emitió un comunicado pronunciándose frente a la situación:

comunicado-llega un grupo grande militares, conformado por ESMAD, Ejército y Policía, a realizar el desalojo en contra de las comunidades

De la misma forma escuchemos una entrevista a un liberador de la madre tierra que nos cuenta sobre esta situación

Fuente: radiopayumat