El hecho que configura una nueva ejecución extrajudicial es asumido como una retaliación contra los participantes en el paro campesino del Catatumbo. El 2 de diciembre del año 2013, entre las 10.30pm y las 11pm de la noche fue asesinado por tropas del ejército nacional el campesino Jorge Eliecer Calderón Chiquillo, quién se desplazaba desde el casco urbano del municipio de Tibú hasta su vivienda en la vereda de Miramonte. El homicidio tuvo lugar en la vía pública a la altura de la vereda “Campo Seis”.
Según la versión ofrecida por el Coronel de la Policía Eliecer Yesid Camacho, el fallecimiento de este campesino tuvo lugar en un cruce de disparos entre tropas del ejercito nacional y otro grupo armado; sin embargo, las comunidades que habitan la zona aseguran que anoche no se registraron combates, por el contrario, la comunidad denuncia que éste hecho es una violación de derechos humanos que tiene como fin producir temor en la comunidad tibuyana.
La Asociación Campesina del Catatumbo considera que este tipo de acciones son una retaliación contra las comunidades que participaron activamente en la movilización campesina de los meses pasados conocida como el paro campesino del Catatumbo.
La recuperación de la tierra y el fortalecimiento de la guardia indígena
Eran pueblos indígenas que estaban como terrajeros en las grandes haciendas que habían conformado familias poderosas y que se valían de los indígenas utilizando su mano de obra, la historia era importante, se mencionaba que las tierras fueron de los antepasados entonces tocaba buscar la forma de recuperar esas tierras, ya en los años 70 unas personas valiéndose de la legislación indígena y sobre todo la Ley 89 decidieron organizarse para poder entrar a recuperar las tierras, en 1971 nace el Consejo Regional Indígena del Cauca, donde se establecen los principios de Unidad, Tierra y Cultura, era necesario estar unidos para recuperar la tierra y con ello fortalecer la cultura como pueblos originarios.
Es ahí cuando se da inicio a las recuperaciones de tierra en las haciendas, aquí podemos destacar la del Chiman en Silvia y Cobaló en Kokonuko, cuenta doña Franquelina Moncada que se dio inicio a la lucha gracias al apoyo de otras comunidades que ya habían iniciado y se tenía experiencia, a pesar de que fue dura la recuperación porque hubieron compañeros que fueron detenidos y llevados a la cárcel, agrega que incluso la iglesia en cabeza del arzobispo de Popayán en esos años estaba en contra de la comunidad indígena.
La guardia
Como organización regional cuenta con distintas estructuras que ayudan a la construcción de procesos que van encaminados a la unidad de los pueblos, entre las estructuras está la guardia indígena que está bajo la orientación política de la autoridad tradicional, son quienes ayudan al ejercicio de control territorial, el trabajo lo hacen hombres, mujeres y niños, los cuales están atentos a cualquier llamado de la autoridad cuando se presentan desarmonías (problemas); el conflicto armado ha sido uno de los principales factores que han atentado contra las comunidades donde la guardia le ha correspondido asumir riesgos como las amenazas y en muchos casos hasta asesinatos por parte de los actores armados con la llegada de la pandemia Covid 19, que para los pueblos indígenas se denomina peste, fue necesario plantear la Minga hacia adentro, la cual consiste en establecer puntos de Control en las principales vías de ingreso a los territorios, es aquí donde la guardia cumple otro rol y es la de hacer orientación política a los comuneros a fin de evitar el ingreso de esta peste a las comunidades.