Para los pueblos indígenas la lengua es el corazón y la razón del pensamiento propio y a través de ella se logra tipificar experiencias que toman significado en el territorio, de allí la importancia de la tradición oral, de la que hacen parte tanto lo mistico como la palabra, puesto que son elementos esenciales en la realidad de las comunidades indígenas.
Podemos decir que la oralidad es vital para los pueblos indígenas, porque es la forma en como difunden el saber de nuestro entorno territorial y cultural, y esta forma de trasmisión ancestral, está amenazado ante las leyes de cada país, donde predomina la implementación de un régimen colonial y nacionalista, donde no hay cabida a la diversidad de pensamiento.
Con relación al pensamiento, la connotación para los pueblos indígenas es el relacionamiento con el entorno desde una mirada de equilibrio natural, para la cultura occidental el pensar distintito a ellos es sinónimo de debilidad o peligro, para lo cual se ha realizado un avasallamiento cultural en todos los ámbitos sociales, que lleva a la imposición del idioma del invasor, como idioma predominante, conllevado a ignorar o exterminar la diversidad lingüística de los pueblos y la justificación del exterminación físico con el fin de posicionar un pensamiento hegemónico.
Como se ha venido diciendo la tradición oral es el mecanismo con el que cuentan los pueblos indígenas para comercializar, atesorar y fortalecer sus saberes, la oralidad debe ser la defensa frente a la estrategia de exterminio que lentamente va borrando de la faz de la tierra miles de formas de ver el mundo, llevando a nuestros cuerpos a un folklorismo cultural que desgarra el corazón y el pensamiento de cada pueblo, así definida es la base de la representación de la realidad cultural de los pueblos indígenas.
Para el caso de los pueblos indígenas la oralidad es un arte, trasmitido de generación en generación con la que se impregnan los saberes y conocimientos de un pueblo. Es una estrategia de resistencia que ha permitido llevar mensajes a los distintos rincones de la madre tierra, para organizarse en la lucha que defiende la vida y el territorio, desde una posición política que se conecta con los sentires y necesidades de otros pueblos.
La oralidad es una estrategia política, representativa de un pueblo en resistencia, que pese a los múltiples intentos por desaparecerla, todavía se mantiene dentro del territorio y va echando raíz, para así, fortalecer nuestras identidades de pueblos milenarios.







