CRIC realizó encuentro regional de turismo indígena: para el Buen Vivir

Del 9 al 10 de julio de 2026 se llevó a cabo en la Popayán el encuentro de «Turismo Indígena: para el Buen Vivir», un espacio de intercambio organizado por el Consejo Regional Indígena del Cauca-CRIC, FONTUR y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, con el propósito de presentar los avances y resultados del proceso de Turismo Indígena liderado por la organización.

En este espacio de encuentro participaron aproximadamente 80 unidades económicas de turismo indígena provenientes de los distintos territorios del CRIC, entre ellas, el proceso de aviturismo de Tandachiridu Wasi, experiencias de turismo comunitario de la Costa Pacífica, propuestas del pueblo Yanacona en los territorios cercanos al nacimiento de los ríos Magdalena, Patía y Caquetá, así como iniciativas de los pueblos Misak, Nasa y otros territorios que continúan articulando esfuerzos para fortalecer sus economías propias.

Como parte de la programación, participó la Secretaría de Turismo de la Alcaldía de Cali, quien presentó su experiencia de articulación con los pueblos indígenas asentados en el distrito, destacando las acciones desarrolladas para el reconocimiento de sus prácticas culturales, el fortalecimiento de iniciativas de turismo con enfoque diferencial y la generación de escenarios de coordinación institucional que contribuyen al reconocimiento de los pueblos indígenas en contextos urbanos.

Desde el CRIC se resaltó que el desarrollo de estas iniciativas parte del respeto por la autonomía de cada comunidad, pues no todos los territorios han decidido trabajar en el turismo y esa decisión hace parte del ejercicio de gobierno propio. Así las cosas, las comunidades que han optado por impulsar este camino construyen sus propios lineamientos de acuerdo con su cultura, sus autoridades y las dinámicas de cada territorio.

Bajo esta perspectiva, el turismo indígena se diferencia de otras formas de turismo porque se desarrolla bajo las orientaciones de las autoridades tradicionales, que, de acuerdo a las dinámicas territoriales, el ingreso de visitantes requiere la autorización del cabildo, el acompañamiento de la Guardia Indígena y, según las decisiones comunitarias, la orientación de médicos tradicionales o sabedores espirituales para el recorrido por los espacios de vida.

A lo largo del encuentro, también se destacó que el turismo propio ha permitido fortalecer procesos comunitarios en territorios afectados por el conflicto armado. A través de estas iniciativas se generan alternativas para que jóvenes y familias participen en actividades relacionadas con el cuidado del territorio, la orientación de visitantes y la protección de los espacios de vida, aportando al fortalecimiento de las economías propias.

Entre las experiencias compartidas, están, por ejemplo; los territorios de Tacueyó, Toribío y Sath Tama Kiwe quienes muestran que, con el acompañamiento de las autoridades y la Guardia Indígena, ha sido posible recibir visitantes de manera organizada, dando a conocer la riqueza cultural y natural de estos lugares desde una mirada propia.

Otro de los aspectos relevante es la amplia participación de jóvenes y mujeres, quienes lideran buena parte de las iniciativas relacionadas con el turismo indígena, las artesanías y el uso de herramientas tecnológicas para caracterizar las unidades económicas y fortalecer el trabajo organizativo en los territorios.

Finalmente, desde el proceso del CRIC el objetivo es consolidar un turismo propio que contribuya al fortalecimiento de las economías comunitarias sin afectar el equilibrio de los territorios ni las formas de vida de los pueblos indígenas.

Por: Comunicaciones CRIC

El Fondo “No es Hora de Callar” marca un hito en la protección de mujeres periodistas en Colombia

Desde el Teatro Colón, en Bogotá, comunicadoras indígenas y comunitarias, periodistas regionales, y representantes de medios alternativos y populares participaron en el lanzamiento del Fondo «No es Hora de Callar». El evento fue un espacio de memoria, espiritualidad, reconocimiento y homenaje a las comunicadoras y periodistas asesinadas entre ellas, Beatriz Cano, María Efigenia Vásquez, Silvia Duzán, Diana Turbay, Amparo Jiménez, Flora Alba Núñez, Elizabeth Obando, María Elena Salinas y Martha López quienes fueron silenciadas por dar a conocer la realidad de los territorios.

El fondo “No es hora de callar” es una medida de reparación impulsada por el Gobierno Nacional, a través del Ministerio de la Igualdad y Equidad, en cumplimiento de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que derivó en la expedición de la Ley 2358 de 2024, relacionada con el caso de la periodista Jineth Bedoya Lima. Esta medida constituye un hito para Colombia y América Latina, al reafirmar el compromiso con la protección, la prevención y la garantía de los derechos de las mujeres periodistas y comunicadoras.

Durante la jornada, Jineth Bedoya manifestó “no me arrepiento de las batallas que he dado para buscar justicia, para transformar mi dolor y para entender que mi propósito es colectivo y no exclusivamente para mí: potenciar las voces de quienes, como yo, han sufrido violencia sexual, silenciamiento, humillación, censura y persecución”.

En ese sentido, el Fondo financiará acciones de prevención, protección y atención para mujeres periodistas víctimas de violencia de género en Colombia, incluyendo apoyo jurídico, atención psicológica, formación en seguridad y fortalecimiento de proyectos periodísticos. De igual manera, constituye un instrumento orientado a responder a una deuda social e histórica con las periodistas y comunicadoras colombianas, reconociendo que, por razones de género y por el ejercicio de su labor, están expuestas a violencias sistemáticas que requieren atención, acciones transversales y un enfoque diferencial.

Finalmente, como cierre del evento, se reconoció la presencia, la trayectoria y la fuerza de las mujeres periodistas, comunicadoras y lideresas que, desde sus territorios, han sostenido la verdad, la defensa de la vida y la construcción de paz, pese a los contextos de violencia, exclusión y riesgo que enfrentan en el ejercicio de su labor.

Por: Comunicaciones CRIC