Viaje al corazón de la lucha indígena del Cauca: Memoria y Patrimonio

La serie documental Memoria y Patrimonio, producida por el programa de comunicación del Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC, es un viaje al corazón de la lucha indígena del Cauca. Más que archivos audiovisuales, sus capítulos son espejos que reflejan la fuerza de los pueblos y siembran en imágenes lo que la palabra ha sostenido por décadas.

Bajo la coordinación en el programa de comunicación del CRIC, de Medardo Chate, indígena nasa del gran territorio Sath Tama Kiwe, la serie documental llegó a su segunda temporada, esta vez con Cristian Conejo del Pueblo Totoroéz como director; Briyit Tenorio, del pueblo nasa del norte del Cauca, como productora; Jhony Chicangana del pueblo Yanakona y Alejandro Caballero en la realización.

Un equipo constituido por varias miradas para un solo propósito: dimensionar lo importante que ha sido el camino de lucha y resistencia en la consolidación de la organización para la defensa de la vida y la permanencia de los pueblos originarios, pero, sobre todo, para mantener viva la cultura y los saberes propios de cada pueblo.

Cada guion se construyó en un proceso de investigación que recolectó información a través de productos ya realizados en el pasado tanto por el CRIC, como por otras organizaciones, pero lo más importante fue tener testimonios de primera mano, de mayores y personas cercanas a los protagonistas quienes recrearon cada una de las historias que persisten en la memoria de los pueblos.

Uno de los relatos recupera el caminar de Jorge Caballero Fula, un hombre mestizo que, sin haber nacido indígena, hizo de la causa del CRIC su propia vida. En dos décadas enseñó a comunicar desde la tierra, a leer el país con ojos críticos y a no perder nunca la pedagogía de la palabra. Quienes lo recuerdan dicen que tenía la calma para explicar la historia y la firmeza para exigir dignidad. Su legado fue demostrar que la comunicación propia es, al mismo tiempo, herramienta política y acto de memoria.

Esta producción audiovisual, enlaza momentos de la organización con recuerdos de quienes conocieron a Jorge en su llegada al CRIC, reflexiona sobre la persecución y trato indigno que padecían los pueblos indígenas desde finales de los años ochenta, contando la historia de lucha hasta la constitución de 1991, resaltando la labor de la comunicación entendida desde el sentir propio para la exigencia y reivindicación de esos derechos ganados en la carta magna.

Otro episodio destaca la valentía de las mujeres guardias, quienes, con el bastón firme, resistieron desalojos, abrieron paso en las recuperaciones de tierra y hoy caminan al frente en la defensa de la vida. Sus rostros recuerdan que la guardia no solo es fuerza, también es ternura, cuidado y decisión colectiva. En ellas se resume la certeza de que la dignidad no tiene género y que la resistencia se hereda como se heredan las semillas.

Las mujeres que hacen parte de esta producción audiovisual, hacen memoria de su aporte como guardianas de la vida en el fortalecimiento de la familia, aportando a la unidad de lucha. También resaltan su labor al lado del fogón, diseminando saberes. Igualmente, en la huerta casera produciendo el alimento, pero, también enfatizan sobre los enfrentamientos contra la fuerza pública en la carretera, cuando la violencia estatal arremetió desalojándolos del resguardo de La María Piendamo, Territorio de Paz y Convivencia. Allí, recuerdan, fue donde se gestaron varias luchas, pero también se asesinaron comuneros que resistieron la arremetida.

La justicia propia, por su parte, aparece narrada desde adentro: en las asambleas donde se escucha a todos, los castigos restaurativos como el fuete o el patio prestado, y la convicción de que no se puede juzgar sin sanar. Frente a la rigidez de la justicia occidental, la justicia indígena busca causas y equilibrios, defendiendo lo conquistado en la Constitución del 91, pero sobre todo lo heredado de la memoria ancestral.

En este capítulo, se recuerda el asesinato del exalcalde indígena Marden Betancourt como un episodio trágico que sirvió de escenario para dinamizar la justicia indígena desde el sentir de los pueblos, desde la necesidad de fortalecer el gobierno propio. Se describe, cómo la fuerza de la comunidad ejerció justicia y alcanzó a traspasar las barreras interpuestas por la institucionalidad.

En el video también se resalta la cosmovisión, los usos y costumbres en las dinámicas de la jurisdicción especial indígena como derecho constitucional y se escucha a través de la voz de los protagonistas, cómo se ha logrado posesionar la justicia indígena a pesar del desconocimiento y a veces rechazo de parte del establecimiento.

El cuarto video profundiza sobre la espiritualidad, donde los mayores sabedores, a pesar de la muerte y la estigmatización, siguen siendo quienes guardan el legado ancestral. Son ellos quienes leen los sueños, interpretan la naturaleza y orientan a la comunidad en momentos de crisis. Aunque perseguidos, mantienen encendida la raíz espiritual que garantiza la permanencia de la cultura y la fuerza de la organización.

En este capítulo se escucha el sentimental relato de la compañera de toda la vida de un médico tradicional asesinado por rechazar la presencia de grupos armados en su territorio. La mayora describe los últimos momentos que compartió con el sabedor, los sentires previos a su muerte y como la espiritualidad, la esencia misma de los pueblos originarios, está en riesgo ante la arremetida de la guerra y otros factores.

Además de la producción audiovisual de los cuatro videos anteriormente descritos, en el ejercicio de la serie documental Memoria y Patrimonio, se investigó también sobre varios temas que servirán de insumos para profundizar y plasmar en videos los próximos capítulos de la serie.

En ese sentido, uno de los articulos recoge la voz del mayor Manuel Tránsito Sánchez, fundador del CRIC, quien recuerda que la organización nació de la rabia frente al despojo y del sueño colectivo de volver a ser dueños de la tierra y de la palabra. Su testimonio es brújula: muestra que la lucha no fue solo por hectáreas, sino por la dignidad de un Pueblo.

La historia de vida del mayor Transito, enfatiza en la fuerza del pueblo Totoroez y destaca su aporte como pueblo a la organización en varios aspectos, uno es en la recuperación de la tierra y el otro en el fortalecimiento político propio como ejercicio para dinamizar la defensa y reivindicación de los derechos de los pueblos originarios.

Otro de los artículos detalla la importancia de rescatar los juegos ancestrales de los pueblos indígenas del CRIC, insiste en que el deporte la cultura y las artes vivas de los territorios son verdaderos caminos de unidad. Este articulo se centra en la visibilización de los encuentros deportivos invitando al lector a entender sobre cada competencia.

Igualmente, el artículo sobre juegos ancestrales convoca a ver las realidades que viven los jóvenes indígenas en sus cotidianidades, los riesgos a que están expuestos ante el auge de la tecnología, las economías ilegales y la agudización del conflicto armado, pero, también destacando las virtudes del proceso organizativo por mantener la lucha a través de otros elementos como lo propio, lo deportivo y lo cultural.

Finalmente, Memoria y Patrimonio muestra en un artículo los avances de economía propia, como en López Adentro, un resguardo indígena del norte del Cauca, el cual es fruto de sacrificio y semilla de futuro. Allí donde hubo cañaduzales de los ingenios, hoy se cosecha arroz, maíz y esperanza. Cada proyecto comunitario demuestra que el desarrollo puede nacer de la solidaridad, la reciprocidad y el respeto a la madre tierra.

Los procesos para fortalecer las economías propias se han liderado en distintos territorios, pero en particular el articulo muestra como la industrialización del arroz Kwe’sx Arroz llega a la mesa de las familias indígenas, campesina y urbanas, no  solo como un alimento  sino como el resultado del proceso de lucha donde se resalta el ejemplo de quienes resistieron desalojos con los pies descalzos sobre el barro, de quienes enfrentaron fusiles con bastones de mando, de quienes sembraron la tierra mientras otros les querían arrebatar la esperanza.

Cada letra del capítulo describe los esfuerzos de las comunidades que en los momentos de recuperación hicieron eco y sus voces se repitieron en las asambleas diciendo que no se irían del lugar. En la memoria de este capitulo se resaltan las mingas con machete en mano, que abrieron surcos donde antes había cañaduzales para la industria.

En un mundo donde la tecnología globalizada busca homogeneizar y borrar los saberes ancestrales, esta producción audiovisual sumada a los artículos investigados, se convierte en un faro. Los videos y las letras no son solo documentos: son herramientas de resistencia que recuerdan a los pueblos; quiénes son, de dónde vienen y hacia dónde van. Memoria y Patrimonio enseña que la verdadera modernidad no consiste en olvidar, sino en reafirmar la identidad frente al olvido impuesto. En cada imagen, los pueblos indígenas del Cauca reafirman que su historia no será borrada: será contada, compartida y sembrada como semilla de futuro.

Así, esta serie no solo documenta: convierte la memoria en patrimonio vivo, en herramienta política y espiritual. Afirma que los pueblos indígenas siguen escribiendo su historia con la voz de sus mayores, con la imagen en movimiento y con la dignidad sembrada como horizonte.

Por: Memoria y Patrimonio del Programa de Comunicaciones CRIC.