CRIC denuncia y condena el asesinato del Guardia Indígena Eduardo Campo, por parte de la estructura dagoberto ramos
Comunicación para la vida, no para la propaganda
La política pública de comunicaciones se juega hoy entre el fogón y el algoritmo, Toca decidir de qué lado queremos pararnos.
La Comunicación Indígena no nació en una cabina de radio ni en una sala de edición: nació en el fogón, en la Asamblea, en la danza y la lengua, el FestVIC-III lo recuerda con fuerza, si la Política Pública de Comunicaciones no protege y potencia esas formas propias y se limita a financiar equipos, eventos o “contenidos bonitos” estaremos haciendo propaganda, no comunicación para la Vida y la Paz.
La medida del éxito no es el rating, es la pervivencia.
Una emisora con buena antena puede llenar el aire de palabras y no decir nada al Territorio, la Comunicación Propia se mide por su capacidad de orientar decisiones comunitarias, sostener la lengua y la espiritualidad, y prevenir daños concretos (reclutamiento forzado, desinformación, economías ilegales). Lo demás es ruido, aunque tenga likes.

Sin escuela no hay proyecto: la formación es el corazón.
Procesos, escuelas y tulpas no son “herramientas”, son espacios políticos y espirituales donde se piensa el Territorio, se hace memoria y se aprende técnica con ética, cuando una política reduce la formación a talleres de dos días, fabrica operadores, no comunicadores, urge una malla estructurada: Semillas (propia/espiritualidad/ética/seguridad), Oficios (radio, audiovisual, prensa, archivo), y Gestión (incidencia, proyectos, rendición de cuentas, administración de emisoras).
“Medios apropiados” significa Gobierno Propio de los medios
El algoritmo no es neutral, plataformas que premian la polarización obligan a “jugar” con la indignación para ser visibles, el reto no es dejar de usarlas, sino domesticarlas: publicar con criterios propios, archivar en repositorios comunitarios, licenciar con reglas de uso del pueblo y priorizar canales donde la comunidad decida la agenda (radio local, asamblea, boletín, cine-foro).

La seguridad no puede tercerizarse.
En contextos de riesgo, un chaleco y un vehículo no garantizan vida, la protección real es política y comunitaria: reconocimiento del comunicador/a como líder y defensor de derechos, protocolos de cobertura (antes–durante–después), coordinación con guardia, mapeo de riesgo por vereda y alianzas externas para visibilizar sin exponer a quien reporta, esto debe quedar por escrito y con presupuesto.
Sin sostenibilidad no hay política; hay proyecto
Mientras la financiación dependa de coyunturas, la agenda será inestable, la salida es trascender a política de Estado: asignaciones directas, estables y auditables para comunicación propia en resguardos, con veeduría comunitaria y metas verificables, menos “convocar” y más transferir con reglas claras.
Lo que incomoda (y por eso importa)
– La tentación de la propaganda: convertir la comunicación en vitrina de logros, eso mata la crítica, la autocrítica y la orientación.
– El centralismo de la imagen: creer que lo audiovisual lo resuelve todo y olvidar la palabra, la traducción, la radio y el periódico mural.
– El miedo: comprensible, pero paralizante, si el miedo manda, los actores armados ganan el relato sin disparar.

Qué sí funciona (evidencias de FestVIC y los procesos)
– Colectivos juveniles, de Guardia y de mujeres como columna vertebral, donde hay procesos o escuelas vivas y acompañamiento de mayores, hay continuidad.
– Archivo vivo con licencias propias: protege la memoria y evita que terceros lucren del dolor o la estética indígena.
– Alianzas con medios externos para publicar historias sensibles, resguardando la fuente y evitando represalias locales.
Respuestas a objeciones previsibles
– “La gente solo consume redes; lo demás es perder tiempo”.
Falso. Las redes amplifican, pero la legitimidad se construye en territorio, son puntales distintos de una misma cadena
– “Sin pauta estatal no hay forma”.
Depender no es estrategia: es vulnerabilidad, se necesita pauta diversificada (cooperación, economía propia, microfinanciación comunitaria) y asignaciones estables con control social
– “Hablar de riesgos nos pone más en riesgo”.
Callar también, la salida es metodología: definir qué se dice, desde dónde, por quién y a través de qué canal, con respaldo colectivo.

FestVIC-III no puede es un festival más, debe ser mandato, un mandato que diga: nuestra comunicación es para la vida, no para la propaganda; se sostiene en formas propias, se aprende en procesos, tulpas, fogones y escuelas, se ejerce con garantías y se financia como derecho estable.
Por: Programa de Comunicaciones CRIC.






