CRIC-Nacional logra acuerdos que benefician a indígenas del país.

Comunicado a la comunidad Nacional e Internacional 

LAS (127) AUTORIDADES TRADICIONALES Y (10) PUEBLOS PERTENECIENTES AL CONSEJO REGIONAL INDÍGENA DEL CAUCA-CRIC- NACIONAL, CON FUNDAMENTO EN NUESTRA LEY DE ORIGEN, EL DERECHO MAYOR, EL DERECHO PROPIO, LOS USOS Y COSTUMBRES, Y EN EL MARCO DE LOS DERECHOS QUE SE RECONOCEN EN LA CONSTITUCION POLITICA DE COLOMBIA, EL CONVENIO 169 DE LA OIT, RATIFICADO EN LA LEY 21 DE 1991, saludamos al país en el marco de exigencia de los derechos de la niñez de los PUEBLOS INDIGENAS.

Cerca de la media noche del día 23 de enero de 2021, después de agotar cinco reuniones extensas se logró ACUERDO CON EL INSTITUTO COLOMBIANO DE BIENESTAR FAMILIAR ICBF, espacio al cual acudió el MINISTERIO DEL INTERIOR que en horas de la tarde habría llegado al Pital, sitio de concentración de la Minga, acompañado de la Subdirectora Nacional y Director de Asuntos Étnicos y sus asesores de despacho, donde por primera vez se acordaron aspectos relevantes en el marco del sistema educativo indígena propio SEIP, la continuidad de los lineamientos políticos, pedagógicos y administrativos, de semillas de vida, en el marco de la emergencia del covid-19.

 Luego de un largo debate en la Mesa de Dialogo y Concertación, convocada para exigir al Gobierno de IVAN DUQUE MARQUEZ, acciones concretas para reivindicar los Derechos Fundamentales de los Pueblos Indígenas, a la Educación Indígena Propia, a partir del camino orientado como CRIC-NACIONAL, fue acordado lo siguiente:

1) La base de los lineamientos administrativos, 2) El aumento de la canasta para los Pueblos Indígenas de Colombia, y 3) Se priorizo el termino de tres meses para lograr el proceso final para la Habilitación de los Territorios Indígenas, que apunta al reconocimiento de nuestras Autoridades Tradicionales desde el ejercicio de gobierno propio y Autoridades Educativas Propias.

Gracias a la lucha, fuerza y determinación de las Autoridades Ancestrales, Guardia indígena, sabedores, comunidad, mayores y mayoras de nuestro proceso, se logra un importante avance en favor de la niñez indígena de Colombia. La Minga Hacia Adentro Continua, con sabiduría, seguiremos tejiendo el camino desde la comunitariedad, desde nuestros principios de unidad, tierra, cultura y autonomía y los 10 puntos de plataforma de lucha. De igual forma continuaremos exigiendo y reivindicando el carácter vinculante de los Derechos Fundamentales de los Pueblos Indígenas, a la Participación, Concertación y Consulta Previa, como uno de los instrumentos de rango constitucional que hemos adoptado para salvaguardar los planes de vida en nuestros Territorios Ancestrales.

La bandera verde y roja continúa ondeando con fuerza durante medio siglo y seguirá rodeando por muchos más

Hace 54 años nuestros mayores tejían apuestas políticas para la dignificación de nuestras comunidades, caminando bajo los principios de unidad, tierra y cultura. Es así como empezó el proceso organizativo CRIC, en el marco de la lucha y resistencia, adaptándose a los cambios políticos, sociales y económicos que afectan a nuestro país.

Aún teniendo procesos comunitarios como Guardia Indígena, niños guardia, nidos lingüísticos y demás que fortalecen nuestras comunidades, enfrentamos un contexto desafiante en el que la violencia acecha a nuestras comunidades, manipulando ideologías para justificar su plan de muerte.

A lo largo de este camino, hemos afrontado numerosas dificultades, como la presencia de actores armados en nuestros territorios, economías ilícitas, violaciones de derechos humanos y el reclutamiento de menores. Estas amenazas han afectado profundamente la vida de los comuneros y comuneras, alejándolos de los procesos comunitarios. Aunque la resistencia persiste, la violencia sigue golpeando a nuestras comunidades, impactando especialmente a niños, niñas, adolescentes y jóvenes.

Hoy, después de 54 años de vida política y organizativa, nos preguntamos si nuestras acciones han fortalecido la ancestralidad a través de las formas de gobierno propio. La respuesta es sí. De algún modo, hemos logrado responder a los desafíos de la modernidad. No obstante, los cambios dentro de nuestras formas de gobierno nos llevan a una reflexión interna.

La integración de la organización en estructuras de Estado ha generado confusión y desafíos, pues, aunque las comunidades desde su ejercicio de asamblea envían a los liderazgos a las estructuras organizativas, en ocasiones los lideres terminan priorizando las agendas institucionales y alejándose de las bases comunitarias y esto ha sido aprovechado por sectores externos para debilitar el movimiento.

A pesar de la resistencia de la estructura comunitaria, la incursión de actores armados y economías ilegales ha promovido una cultura de dinero fácil que deteriora los valores colectivos, uno de los problemas más graves que enfrentamos es la indiferencia social ante la guerra y sus consecuencias, ya que la normalización de la violencia ha generado insensibilización colectiva, afectando la solidaridad dentro de nuestras comunidades.

En este largo proceso de lucha y resistencia, hemos aprendido a revisarnos, a construir estrategias, a superar desafíos y a dignificar nuestras dinámicas, valoramos profundamente a quienes aún sostienen firmemente los procesos, permitiendo que la bandera verde y roja haya continuado ondeando con fuerza durante medio siglo y seguirá ondeando por muchos más.

En honor a quienes nos abrieron camino, se organizaron y movilizaron, es fundamental regresar a las bases sin caer en la institucionalidad, fortalecer la lucha, y preservar los principios fundamentales de nuestros procesos comunitarios: unidad, tierra, cultura y autonomía.

La lucha continúa y busca continuar tejiendo caminos para garantizar la pervivencia y la integridad de nuestras comunidades indígenas.

Comunicaciones CRIC