51 Años del CRIC Camino a los 100 Años de Lucha Organizada

La lluvia y el viento procedentes de la cordillera golpearon con fuerza las viviendas y la carpa central del sitio donde se concentraban autoridades y comunidades indígenas que participaban, en la Junta directiva ampliada y la conmemoración de los 51 años de vida organizativa, del Consejo Regional Indígena del Cauca. «Para algunos participantes del evento, las lluvias es un anuncio de los espíritus mayores para que nos congreguemos y en unidad analicemos lo ocurrido en este momento y proyectemos a otros 50 años» aseguró, uno de los consejeros, mientras que comuneros y comuneras hacían esfuerzo por escuchar lo que se decía desde la tarima donde se encontraba la comisión coordinadora que en esta ocasión recayó en la Consejería Mayor.

Así le hicieron frente al comienzo del acto de conmemoración recordando que fueron más los duros momentos que vivieron los mayores, en el proceso de creación y fortalecimiento de la organización en sus primeros años. También fue el momento oportuno para indicar que ahora se les hacía resistencia a los mensajes de la naturaleza, tal como lo hicieron desde diferentes regiones del departamento para llegar a este lugar de la cordillera central en medio de las amenazas de un paro armado que de verdad logró amedrentar a muchas comunidades que se abstuvieron de desplazarse por el temor que sus vehículos fueran objetivo militar de los actores armados.

Tal como se había planteado en ese primer día con la presentación de informes de los diferentes sistemas de la organización, los asistentes divididos en diferentes asociaciones, Pueblo Totoroez y el cabildo mayor Yanakona. Se ubicaron en varios lugares de Miraflores, resguardo de Ambaló, en el oriente del Cauca, para analizar las preguntas orientadoras. Esos interrogantes tenían que ver con lo que se entiende por política indígena, como seguimos caminando para la pervivencia de los pueblos, qué hacer frente al incremento de las acciones de los grupos armados y el narcotráfico, cómo vamos a enfrentar el control territorial en medio de estas desarmonías, así como el quehacer para forjar el buen vivir mediante los diálogos para la defensa de la vida de acuerdo a los principios del gobierno propio.

Los coordinadores de comisiones presentaron la situación que se presenta en el momento con el fin de abrir las intervenciones de los participantes, allí se conocieron expresiones de cómo se piensa en el futuro de la organización. «¿Estamos construyendo planes de vida para presentarlos al gobierno o estamos definiendo esos planes desde, para y con la comunidad?», es el planteamiento que hizo una joven mujer del pueblo Kokonuko. «¿Cuál es el apoyo que se le va a dar a la guardia para ejercer el control territorial si debemos hacer frente a problemas tan delicados como el que se está viviendo en el paro armado??«, aseguró por su parte un joven comunero vinculado con la guardia indígena. Entre tanto en otra comisión un sabedor espiritual se preguntaba «¿cómo es que en algunos territorios se está utilizando a los médicos tradicionales para obtener recursos mientras que la verdad es que no se está fortaleciendo estas formas culturales de prevención y curación?» ¿También quedó para la reflexión el “qué hacer para que haya una verdadera transición del sistema de ley 100 al Sistema de salud indígena intercultural si ya en algunas parcelas no se cuenta con las plantas medicinales?«. Por su parte delegados de una comisión plantearon la necesidad del fortalecimiento de la familia, como eje central de la organización indígena, con lo cual no solo se proyectan los 50 años, sino que se logra hacer efectivo el gobierno propio, sentir la organización desde el corazón y seguir muchos más años de pervivencia de los pueblos.

Así desfilaron las propuestas y conclusiones emanadas en las distintas comisiones para luego en un acto multitudinario hacer un reconocimiento a la guardia indígena que en sus años de existencia ha permitido la defensa del territorio. Fue largo el listado de personas que han entregado su vida en este caminar mientras que al fondo se entonaba el himno acompañado de los símbolos propios del CRIC, para terminar con una placa recordatoria entregada al coordinador de guardia Albeiro Dagua, por parte del consejero Mauricio Capaz. delegado de la consejería por su trabajo en defensa de los derechos humanos.

Para culminar no podía faltar miles de aplausos al Consejo Regional Indígena del Cauca, con el feliz aniversario, el brindis con jugo de moras y naranjas del oriente del departamento y un gran pastel con harinas de las montañas de la cordillera central y elaborado por laboriosas manos de hombres y mujeres que consideran que estos 51 años, no han pasado en vano y se convierten en la apertura del camino para llegar a los cien años de organización de la cultura milenaria.

Por, Programa de Comunicaciones-CRIC 

Pueblos milenarios ancestrales llevamos mas de 530 años de lucha y resistencia

Emergencia Humanitaria

Como pueblos milenarios ancestrales llevamos mas de 530 años de lucha y resistencia de la invasión y genocidio de la corona española.

Hacemos memoria y caminamos sobre el legado de nuestros grandes caciques como la Cacica Gaitana, Juan Tama de la estrella, Calmbas, kilo y Ciclos, cacica Gullumus, Manuel Quintín Lame , la lucha y la resistencia de nuestros mayores en los años 70 dando vida al CONCEJO REGIONAL INDIGENA DEL CAUCA CRIC, con sus cuatro principios Unidad, Tierra, Cultura y Autonomía y sus diez puntos de la plataforma de lucha.

La concepción que tenemos de la tierra es que ella es nuestra madre, la que nos da abrigo a todos los seres vivos que la habitamos por donde circulan los grandes ríos Cauca, Magdalena, Caquetá, Moras el rio Palo entres otros.

En los territorios indígenas del Cauca hay una gran riqueza natural (agua, fauna, minerales) en la cual las grandes empresas nacionales y transnacionales han amenazado y han enfocado su mirada económica para la explotación y extracción de minerales, energías fósiles y otros recursos naturales, así como de los conocimientos tradicionales de los pueblos.

El conflicto armado y la violencia sociopolítica es la consecuente de las acciones sistemáticas políticas de los territorios con la justificación de la presencia de actores armados irregulares y fuerza publica del Estado Colombiano. Estos actores ponen en riesgo permanente el ejercicio, desarrollo libre y efectivo de los derechos a la vida de nuestras comunidades, las estructuras organizativas como pueblos indígenas, afros, campesinos, raizales, palenqueros y urbanos.

La guerra es un gran negocio que permite preservar los intereses de quienes la agencian, pero que arrasa a toda la población civil, representando un obstáculo para la realización de sus planes de explotación y control de los territorios y por ende son sujetadas a constantes amenazas y agresiones.

Además, desde las diferentes desmovilizaciones, debido a la falta de capacidad y voluntad estatal de llenar el vacío de poder, las disputas violentas entre diferentes grupos armados existentes y/o emergentes por el control de los territorios se han agudizado. Esas pugnas resultan a una afectación directa a las comunidades por los constantes combates, reclutamientos forzados, amenazas, masacres, asesinatos selectivos, confinamiento, artefactos explosivos, feminicidio entre otros.

Todo esto conlleva a una gran crisis de la violación de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario en nuestros territorios por la implementación de políticas económicas de desarrollo neoliberal.

Gracias a un gobierno inconsciente e irresponsable, hoy los recursos naturales están siendo explotados y privatizados sin ningún tipo de control. Actualmente, los grandes ríos, lagunas, páramos, especies naturales y selvas están desapareciendo. Nos preguntamos

– ¿Vamos a dejar que esto siga pasando?

La economía de este país sigue favoreciendo a una sola clase social. Nadie se escandaliza por la existencia de familias que buscan su comida en los grandes basureros. Abuelos, niños, mujeres embarazadas y las personas, con mayores necesidades mueren de hambre en los rincones de la gran Colombia. En las ciudades la población más vulnerable es la más afectada con los recibos de servicios, si no tienes para pagar te dejan en la calle, aunque nuestra constitución hable sobre un estado de derecho y bienestar garante de la dignidad humana.

-¿Vamos a dejar que esto siga pasando?

La justicia ya no es tan justa, porque la policía, ejercito, grupos armados, y politiqueros asesinan o mandan asesinar, sin que haya ninguna consecuencia para ellos. Nos deja pensando si vale más la plata que el bienestar de la población civil. En las calles, la policía les decomisa a los que salen a vender frutas etc, el ejército viola los derechos fundamentales de menores de edad y hacen barridos con los jóvenes llevándolos a la guerra. Los grupos armados siguen desapareciendo y llevando a mujeres, jóvenes a las confrontaciones, empuñando un arma con la justificación de que hay que confrontar esta desigualdad al estado, pero con armas. Los politiqueros hacen políticas y leyes favoreciendo intereses individuales con recursos de las arcas del estado.

-¿Vamos a seguir permitiendo eso?

Hoy los organismos que defienden, protegen la vida ya no lo hacen porque hay un gobierno de ultra derecha que no le importa las vidas y no garantiza lo que constitucionalmente está escrito.

Han asesinado a representantes del pueblo Jorge Eliecer Gaitán, Luis Carlos Galán, Carlos Pizarro entre otros, los han asesinado y sabiendo quienes lo hicieron no ha pasado nada. Crearon el paramilitarismo para torturar, asesinar a la población civil y aún con pruebas contundentes que verifican quien los creó, la justicia defiende a los implicados y no pasa nada. Siguen asesinando comuneros, líderes y lideresas de las poblaciones Campesinas, Afros e Indígenas ya nada importa ¿Seguiremos en silencio ante todo esto?

Este gobierno convive con la corrupción, la aplaude y la promueve. Así como lo hace con el narcotráfico y lo hizo con los falsos positivos. Ha defendido a los delincuentes, los excusa o simplemente trata de justificarlos de una manera descarada ¿nosotros aún seguimos callados?

La salud es un negocio ya no importa que nuestros amigos, compañeros y familiares fallezcan en las puertas de los hospitales, nos hemos vuelto indolentes. Ya ni siquiera los medios difunden estas situaciones, porque ya no importa.

¡Hay que despertar y tomar acciones! Cuando las leyes están en contra del pueblo no son buenas, no hay que obedecerlas. Dejemos de pelear entre nosotros mismos, son los que elaboran leyes quienes nos tienen jodidos ¡Jodidos!

Tomemos conciencia, defendamos la vida el territorio y exijamos las garantías de vida para nuestro pueblo, porque nadie más se va preocupar por nosotros. ¡Nadie!

Despierta despierta ya

En el proceso de lucha y resistencia como organización del Concejo Regional Indígena del Cauca CRIC Nacional en el ejercicio de la autonomía que nos asiste todos nuestros logros vienen y han sido fruto de acciones de hecho en diferentes escenarios lo que nos ha costado represiones, muerte en donde se ha resistido en diferentes espacios organizativos y comunitarios hemos venido consolidando los diferentes sistemas como: SISPI, SEIP, ATEA en la lucha jurídica y política para que tengamos autonomía plena como autoridades ambientales de acuerdo a nuestros usos y costumbres no subordinados por la institucionalidad.

Por esta razón en la Caravana Humanitaria por la Paz, la defensa de la vida, el territorio y democracia solicitamos al pueblo Colombiano, garantes internacionales a todos y cada uno de los congresistas electos por todos los movimientos alternativos para que sigan con este acto legislativo en pro de un buen vivir como individual, familiar, comunitario y colectivo ampliándose para los sectores campesinos, afros, raizales palanqueros y urbanos, como una estrategia de salvaguarda integral de los derechos de nuestra madre tierra blindados del despojo territorial por multinacionales y grupos al margen de la ley.

Somos constructores de paz
Cuenten con nosotros para la paz, nunca para la guerra
Guardia Indígena, resistencia milenaria
CRIC Nacional