Amenaza de muerte contra cuatro coordinadores de Guardia Indígena

DENUNCIA PÚBLICA: AMENAZA DE MUERTE CONTRA CUATRO COORDINADORES DE GUARDIA INDÍGENA Y UN COMUNICADOR, GUARDIA Y EXAUTORIDAD CXAB WALA-VITONCO.

El Territorio Indígena Çxhab Wala Kiwe (Vitonco, Páez–Belalcázar) denuncia ante el país y la comunidad internacional una grave amenaza de muerte hecha por estructuras armadas autodenominadas “disidencias de las farc”, en la cual se señala y declara como objetivo militar a cuatro coordinadores de Guardia Indígena regional, a demás un comunicador, exautoridad indígena territorial y coordonador de guardia de Çxhab Wala legítimamente elegidos por las asambleas del Pueblo Nasa.

Durante el fin de semana, circuló un panfleto digital y material fotográfico en el que se exhiben los rostros y nombres de nuestros compañeros, acusándolos falsamente de ser colaboradores de grupos paramilitares y justificando posibles atentados en su contra.
Estas afirmaciones son absolutamente falsas, difamatorias y constituyen una amenaza directa a la vida, la integridad y la autonomía de nuestro gobierno propio.

CONTEXTO Y MOTIVACIÓN DE LAS AMENAZAS

Estas amenazas se producen tras el posicionamiento político de la Asamblea de Vitonco, que rechazó públicamente el asesinato de un Sabedor Ancestral y reafirmó el mandato histórico de defensa del territorio, la vida y la espiritualidad Nasa frente a cualquier actor armado.

El pueblo Nasa, desde tiempos coloniales, ha resistido la imposición violenta de ideologías externas religiosas, políticas o armadas, en este siglo XXI, seguimos enfrentando nuevas formas de colonización que pretenden someter la autonomía indígena y silenciar la voz colectiva.

Reafirmamos que la Guardia Indígena no porta armas ni se alinea con ningún grupo armado. Su misión es proteger la vida, el territorio, los comuneros y la armonía colectiva, bajo los principios de unidad, tierra, cultura y autonomía.

EXIGIMOS DE MANERA CONTUNDENTE:
1. A la Fiscalía General de la Nación y la Unidad Nacional de Protección (UNP): apertura inmediata de investigación penal, identificación de los responsables y activación urgente de medidas de protección individual y colectiva para los coordinadores amenazados.
2. A la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría General: presencia inmediata en el territorio y acompañamiento durante la Audiencia Pública convocada para el 5 de noviembre, donde se debatirán los hechos y se reafirmará el mandato comunitario.
3. Al Gobierno Nacional, al Ministerio del Interior y a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU): acciones concretas y verificables para garantizar la seguridad de los líderes, la Guardia Indígena y el derecho de las comunidades Nasa a ejercer gobierno propio sin interferencias armadas.
4. A la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH): acompañamiento urgente, seguimiento y activación de medidas cautelares ante el riesgo inminente de asesinato o desplazamiento forzado de autoridades indígenas.
5. A las organizaciones sociales, medios de comunicación y ciudadanía: rodear al territorio con solidaridad activa, visibilizar esta denuncia y exigir al Estado colombiano su responsabilidad constitucional de proteger la vida y la autonomía de los pueblos originarios.

MENSAJE A LOS ACTORES ARMADOS

El pueblo Nasa no se arrodilla ante el miedo ni ante las armas.
Nuestra fuerza proviene de la palabra, de la asamblea y del mandato ancestral.
Les recordamos que el territorio indígena no es campo de guerra.
Cualquier agresión contra nuestros guardias o comunicadores será considerada una ofensa directa a la dignidad del pueblo Nasa y a los principios del Derecho Internacional Humanitario.

DECLARACIÓN FINAL

Desde Vitonco, territorio de sabiduría y resistencia, exigimos respeto por la vida, la autonomía y la espiritualidad de nuestros pueblos.
No aceptaremos más asesinatos, más silencios ni más mentiras.
Reafirmamos la vida no es un privilegio, es un derecho.
La Guardia Indígena seguirá firme, con bastón de autoridad en la mano, cuidando lo que es de todos: la tierra, la comunidad y la palabra.

“No nos rendimos, porque defender la vida es defender el territorio.”

Autoridades Ancestrales y Asamblea Comunitaria — Territorio Çxhab Wala, Vitonco, Páez-Belalcázar.
Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) – Comunicación y Guardia Indígena.

¿Dia del periodista. ¿Celebrar qué?

Por costumbre hoy se conmemora el día del periodista colombiano en medio de difíciles condiciones sociales, económicas y laborales para quienes seleccionaron el mejor oficio del mundo.

Y de verdad que no son las mejores condiciones en las que se desenvuelve el comunicador teniendo en cuenta que no tiene el reconocimiento que se merece por su labor en la que arriesga su propia vida con el fin de preparar su nota periodística sea esta para radio, prensa, televisión o las redes sociales. No lo es para quienes no reciben una remuneración acorde con su trabajo y quienes logran percibir al menos un salario mínimo lo hacen a cambio de extensos horarios, cumpliendo favores políticos o económicos para quienes pautan en diferentes medios. A eso sumémosle que en muchas empresas periodísticas ya no se pagan salarios, sino que se ofrecen cupos publicitarios, pagos por nota publicada o hasta por la calidad del producto. anteriormente, en materia laboral la situación no es la mejor por cuanto en la mayoría de los casos no se tiene contratación laboral, no se cuenta con prestaciones sociales y la seguridad para este gremio sigue siendo un sueño.

¿Día del periodista cuándo las publicaciones obedecen al querer del empresario del medio de comunicación que pueden ser en materia económica o política ahora que las casas periodísticas se han convertido en el mecanismo para llegar a los cargos de elección popular? No hay nada que celebrar, los que celebran son quienes mueven los hilos de la información no quienes deben producirla.

Hasta ahora solo me había referido a quienes trabajan para empresas comerciales de información. Pero la situación para los comunicadores comunitarios la situación no es diferente. Es peor. A ellos solo los mueve la pasión por el oficio de informar y en consecuencia la mayoría, si no todos no cuentan con relación laboral alguna y solo tienen en algunos casos bonificaciones o viven de los pocos ingresos que tienen los medios en los que laboran. En ese caso es distinto porque estos periodistas son líderes comunitarios que asisten a la asamblea, la minga y en el caso de los indígenas participan en la guardia o como autoridades y son muchos los que han aportado la vida en su proceso informativo.

Y de este último grupo debo referirme a los indígenas que han ofrendado su vida en el ejercicio de su labor. Son ellos Rodolfo Maya Aricape comunicador de Radio Payumat de la Asociación de Cabildos Indígenas del norte del Cauca asesinado en López Adentro, municipio de Caloto, el 14 de octubre del 2010. El segundo hecho, ocurrió en el predio Agua tibia resguardo de Kokonuko, un 8 de octubre del 2017 cuando una bala disparada por un uniformado de la policía nacional truncó los sueños de la joven comunicadora de la emisora Renacer Kokonuko, María Efigenia Vásquez Astudillo. Cuando solo había transcurrido un poco más de un año el 5 de marzo del 2018 el comunicador Eider Arley Campo Hurtado, quien se desempeñaba como locutor de la emisora Pioyá Stereo, perdió la vida al recibir una ráfaga de fusil disparada por disidentes de las FARC.

Posteriormente en la vereda el Barranco del municipio de Corinto, Abelardo Liz, integrante de la emisora Nación Nasa, el 13 de agosto del 2020 cuando registraba un procedimiento de desalojo que adelantaba el Ejército Nacional en el proceso de “liberación de la madre tierra” recibió un disparo con arma de fuego que acabó con su vida y la de otro comunero que se encontraba en el lugar. El último hecho lamentable que recordamos con dolor, fue, el de la comunicadora Beatriz Elena Cano Uribe, quien murió luego de recibir varios disparos realizados desde una camioneta de alta gama el 4 de junio del 2021. En estos hechos, ocurridos en el marco del paro nacional, también murieron dos comuneros y dos patrulleros de la policía nacional.

A este relato se suman las continuas amenazas de muerte a comunicadores, atentados, ataques a emisoras comunitarias, daños en transmisores y en general un hostigamiento generalizado a la labor de informar por parte de grupos armados ilegales, integrantes de la fuerza pública, políticos y hasta autoridades, hechos que se mantienen en la impunidad porque ninguno de los estamentos encargados de la investigación le han prestado el interés requerido. De estos hechos mencionados solamente el caso del comunicador Eyder Campo Hurtado se encuentra esclarecido por cuanto la investigación la asumió el cabildo indígena de Pioyá, municipio de Caldono que dio captura a los responsables y en juicio comunitario les impuso la sanción de aislamiento en «patio prestado» entre 20 y 40 años que hoy cumplen en la Penitenciaría de máxima y mediana seguridad San Isidro en la ciudad de Popayán.

¿Así las cosas, que celebramos? Nada. Solamente es el momento para recordar a quienes ofrendaron su vida en cumplimiento de su labor y llamamos a la reflexión a quienes escogieron este oficio sobre el quehacer diario para que, pese a los embates de la violencia, caminemos siempre sobre el principio de la imparcialidad.

Por, Programa de Comunicaciones CRIC.