Promoción Y Protección De Todos Los Derechos Humanos, Civiles, Políticos, Económicos, Sociales Y Culturales, Incluido El Derecho Al Desarrollo…

Informe del Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas, James Anaya*

NOTA PRELIMINAR SOBRE LA SITUACIÓN DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS EN COLOMBIA

 

1. El Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas, James Anaya, visitó Colombia entre el 22 y el 27 de julio de 2009 a fin de observar la situación de los pueblos indígenas en el país en el contexto del seguimiento a las recomendaciones del anterior Relator Especial, profesor Rodolfo Stavenhagen, hechas en su informe de 2004 (E/CN.4/2005/88/Add.2). La presente nota preliminar presenta las observaciones iniciales del Relator Especial. Un informe final, con conclusiones y recomendaciones, será presentado al Consejo de Derechos Humanos posteriormente.

2. Durante su visita, el profesor Anaya celebró reuniones con el Presidente de la República, Dr. Álvaro Uribe, ministros, magistrados de la Corte Constitucional y funcionarios de varios órganos del Estado colombiano. Asimismo, el Relator Especial celebró reuniones con representantes de pueblos y organizaciones indígenas y de la sociedad civil, así como del sistema de las Naciones Unidas y la comunidad internacional, en Bogotá y en los departamentos de Nariño y Cauca. El Relator Especial agradece la invitación del Gobierno de Colombia así como todas las facilidades que recibió de su parte para la realización de la visita; considera que ponen de manifiesto la buena voluntad y apertura de parte del Gobierno. Asimismo, expresa su agradecimiento a los pueblos indígenas por la importante información proporcionada y por su cooperación en la organización de partes importantes de la visita.

3. «La situación de los derechos humanos de los indígenas de Colombia es grave, crítica y profundamente preocupante». Tal fue la conclusión del anterior Relator Especial en su informe sobre Colombia del año 2004. El actual Relator Especial afirma que esa evaluación sigue siendo aplicable hoy, a pesar de algunas iniciativas importantes del Gobierno de Colombia durante los últimos años.

4. El Relator Especial toma nota de las significativas iniciativas de parte del Gobierno de Colombia, en particular en materia de salud y educación, para mejorar la situación de extrema vulnerabilidad que viven los pueblos indígenas del país. Sin embargo, el Relator Especial observa que las iniciativas del Gobierno de Colombia en materia de los derechos de los pueblos indígenas necesitan ser consolidadas y su efectiva implementación asegurada. Asimismo, el Relator Especial insta al Gobierno a tomar todas las medidas necesarias para que las iniciativas relacionadas con los pueblos indígenas sean efectivas, adecuadas y consultadas con los pueblos indígenas del país.

5. El Relator Especial observa que las autoridades judiciales y de control del Estado, en particular la Corte Constitucional, la Procuraduría General de la Nación y la Defensoría del Pueblo tienen competencias importantes para la protección de los pueblos indígenas del país. Toma nota de las sentencias de la Corte que han favorecido a los pueblos indígenas, lo que constituye una jurisprudencia ejemplar en el mundo. Asimismo, pone de manifiesto el papel fundamental que juega la Defensoría del Pueblo en el amparo y protección de los derechos de los pueblos indígenas; en particular, reconoce a su sistema de alertas tempranas (SAT) como un mecanismo importante de identificación y prevención de violencia contra los pueblos indígenas. El Relator Especial insta al Estado a asegurar todo el apoyo necesario para el funcionamiento efectivo de estas instituciones, incluidas la aplicación práctica y la financiación del SAT.

6. En su Auto Nº 004 de 2009, la Corte Constitucional afirma que los pueblos indígenas sufren «alarmantes patrones de desplazamiento forzado», homicidio, falta de alimentación y otros problemas graves a causa del conflicto armado en el país y distintos factores subyacentes, generando «situaciones de urgencia que no han recibido una respuesta estatal acorde a su gravedad». Como resultado, la Corte señala que numerosos pueblos indígenas a lo largo del país se encuentran amenazados «con el exterminio cultural o físico» y reclama una respuesta integral y efectiva del Estado a estos retos. Los testimonios escuchados por el Relator Especial de varios representantes indígenas y víctimas sobre los efectos del conflicto armado confirman la evaluación de la Corte. El Relator Especial toma nota de las iniciativas del Gobierno para implementar los planes de salvaguarda ordenados por la Corte Constitucional para remediar esta situación, y exhorta a que estos planes sean diseñados e implementados cabalmente según las directrices de la Corte.

7. Con relación al conflicto armado, el Relator Especial nota con extrema preocupación que los grupos armados ilegales, en especial las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), parecen desconocer por completo los estándares de derechos humanos y derecho internacional humanitario. Según la información recibida, estos grupos son los principales responsables de asesinatos de indígenas y otros graves crímenes, que afectan desproporcionadamente a los pueblos indígenas; en particular, llama a los grupos armados ilegales a suprimir la práctica del reclutamiento y la vinculación de niños y niñas indígenas, así como el uso de minas antipersonal. El Relator Especial toma nota con preocupación de la información recibida sobre el incremento dramático de estos crímenes contra los pueblos indígenas desde la visita del profesor Stavenhagen. El Relator Especial nota con suma preocupación la información recibida sobre el asesinato y otros crímenes cometidos en contra de individuos indígenas durante el curso de su visita al país.

8. Por otro lado, el Relator Especial nota que persisten alegaciones de violaciones de derechos humanos por miembros de la fuerza pública y que siguen sin ser resueltos varios casos con víctimas indígenas. El Relator Especial reconoce las iniciativas de la fuerza pública para promover el respeto de los derechos humanos en el desempeño de sus funciones e insta a fortalecer su aplicación práctica con la cooperación internacional, en particular de la Oficina de del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. También urge a la fuerza pública a respetar la autonomía de los pueblos indígenas y concertar con las autoridades indígenas las condiciones de cualquier presencia necesaria dentro de sus territorios.

9. El Relator Especial enfatiza la necesidad de fortalecer programas que implementen los derechos sociales y económicos de los pueblos indígenas, incluida la provisión de alimentos y servicios de salud, especialmente para aquellas comunidades desplazadas y afectadas por el conflicto armado. Es preocupante que en departamentos con altos porcentajes de población indígena, algunos indicadores, como la mortalidad materna e infantil, presenten índices mucho más altos que la media nacional. En particular, el Relator Especial expresa su preocupación por la situación de la niñez y las mujeres indígenas afectadas por el conflicto armado, y urge al Gobierno a fortalecer sus programas de servicios de atención para responder de manera efectiva a estas necesidades.

10. Una exigencia persistente de los pueblos indígenas en Colombia es el derecho a la tierra y al territorio. Durante las últimas décadas, Colombia ha avanzado en el reconocimiento de los derechos territoriales de los pueblos indígenas en el país. Sin embargo, aún quedan muchos reclamos territoriales indígenas por resolver y compromisos por el Estado que todavía no han sido cumplidos al respecto. Además, la existencia de intereses comerciales extensivos en los recursos naturales de los territorios de los pueblos indígenas amenaza en muchas ocasiones los derechos de los pueblos indígenas, tal como lo ha señalado la Corte Constitucional.

El Relator Especial enfatiza que el reconocimiento y protección de los derechos territoriales de los pueblos indígenas son necesarios para establecer condiciones sostenibles de paz y asegurar la supervivencia de los pueblos indígenas. Asimismo, el Relator Especial señala la necesidad de armonizar la política pública de desarrollo económico del país, en especial en lo que se refiere a los denominados «megaproyectos» relativos a la extracción de recursos o infraestructura, con los derechos humanos colectivos e individuales de los pueblos indígenas.

11. Tanto los pueblos indígenas como la Corte Constitucional han identificado la falta de consulta previa en decisiones que les afectan como un problema persistente. En este sentido, recuerda que la Corte ha declarado inconstitucionales decisiones administrativas y leyes, más recientemente la Ley general forestal y el Estatuto de desarrollo rural, por no haber sido consultadas adecuadamente con los pueblos indígenas. El Relator Especial toma nota de los esfuerzos del Gobierno en este sentido, incluida la preparación de una propuesta de ley que regule la consulta previa, y confía que el acompañamiento del sistema de las Naciones Unidas ayude en este respecto, especialmente la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Al respecto, el Relator Especial observa que es fundamental concertar con los pueblos indígenas el proyecto de ley sobre la consulta y asegurar que sea consistente con las normas internacionales aplicables y la jurisprudencia de la Corte Constitucional.

12. El Relator Especial urge a todas las partes interesadas a seguir fortaleciendo y hacer efectivos mecanismos de interlocución y concertación entre el Gobierno y los pueblos indígenas. En este sentido, el Relator Especial enfatiza la necesidad de crear mecanismos de confianza y garantías entre las partes.

13. Finalmente, el Relator Especial nota la importancia de que Colombia desarrolle e implemente legislación y políticas públicas que sean conformes a las normas aplicables internacionales sobre los derechos de los pueblos indígenas, incluidas aquellas derivadas del Convenio Nº 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes, de 1989, ratificado por Colombia, y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas.

ONU se pronuncia sobre investigación por la reciente masacre del Pueblo Awá…

La Oficina en Colombia del Alto Comisionado exhortó a mantener abiertas todas las hipótesis de investigación, sin prejuicios ni exclusiones a priori. Exige al gobierno colombiano proporcionar protección inmediata, efectiva y sostenible a las víctimas y testigos de la masacre, así como a los líderes del pueblo Awá.

Observaciones y recomendaciones

 

Iniciales sobre la masacre contra el pueblo Awá

Bogotá D.C., 10 de septiembre de 2009

La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos de conformidad con su mandato de observación ha prestado especial atención a la situación del pueblo Awá y en particular a la masacre de 12 personas cometida el 26 de agosto de 2009 en el resguardo Gran Rosario (Tumaco, Nariño).

El Representante de la Oficina, Christian Salazar, se trasladó inmediatamente a la zona y viajó al lugar de los hechos. Durante semana y media un equipo de la Oficina desarrolló tareas en la región y acompañó a las víctimas, al pueblo Awá y al equipo de investigación liderado por la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación e integrado por fiscales e investigadores del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) y la Dirección de Investigación Criminal (DIJIN) de la Policía Nacional. La actuación de los funcionarios oficiales se caracterizó por un genuino sentido de urgencia, demostrando interés, competencia y empatía con los familiares de las víctimas, los testigos y la comunidad.

Entre las 12 víctimas fatales de la masacre hay 2 niñas y 5 niños, entre ellos un bebé de 8 meses; también tres personas resultaron heridas, una de ellas menor de edad. Las informaciones recogidas indican que las personas fueron asesinadas una a una, con disparos a corta distancia, y sin ninguna consideración hacia las mujeres y los niños. El crimen es especialmente grave por el alto número de niños asesinados, y la sevicia demostrada evidencia una nueva dimensión de la violencia ejercida contra el pueblo Awá.

Una de las mujeres asesinadas en la masacre era testigo directo de la presunta ejecución extrajudicial de su esposo Gonzalo Rodríguez que habría sido cometida por efectivos del Ejército, el pasado 23 de mayo de 2009, cerca del lugar de la masacre. La investigación de estos hechos fue asumida por la Justicia Penal Militar.

Frente a este contexto, la Oficina se permite formular las siguientes recomendaciones:

· Proporcionar protección inmediata, efectiva y sostenible a las víctimas y testigos de la masacre, así como a los líderes del pueblo Awá. Es importante que las medidas de protección a tomar sean concertadas con las autoridades indígenas.

· Además de la necesaria protección de víctimas y testigos, es fundamental que el Gobierno acelere y fortalezca la protección del pueblo Awá en su conjunto. Para este fin, independientemente de otras medidas que se puedan estudiar y acordar, es primordial la inmediata implementación, de manera concertada, del Plan de Salvaguardia Étnica del pueblo Awá conforme a lo estipulado por la Corte Constitucional en su auto 004.

· Brindar a los sobrevivientes y a los familiares de las víctimas el necesario apoyo y atención psicosocial para superar el trauma de los hechos, en coordinación con las autoridades indígenas locales.

· Los cuestionamientos existentes a la versión oficial del Ejército sobre las circunstancias en las que se produjo la muerte de Gonzalo Rodríguez hacen urgente, de acuerdo con las directivas relevantes emitidas por el Presidente de la República y el Ministerio de Defensa, que el caso sea transferido inmediatamente a la justicia ordinaria.

· La Oficina exhorta a mantener abiertas todas las hipótesis de investigación, sin prejuicios ni exclusiones a priori.

En atención a la petición que realizó el Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, para que la Oficina acompañe la investigación de la masacre, el día de ayer el Representante de la Oficina, Christian Salazar, compartió con el Presidente y con el Ministro de Interior y de Justicia sus principales conclusiones y recomendaciones en presencia de los líderes del pueblo Awá. Durante esta reunión el Presidente de la República reiteró la fuerte voluntad del Estado colombiano para esclarecer el crimen, estuvo de acuerdo con las recomendaciones y respaldó su implementación.

“Ante la gravedad de los hechos confío en que la Fiscalía logrará un rápido esclarecimiento de este crimen y que la justicia colombiana juzgará y sancionará a los responsables de esta brutal masacre. Saludamos los compromisos asumidos por el Gobierno de Colombia con el pueblo Awá y su apoyo a las investigaciones”, declaró Christian Salazar Volkmann, Representante en Colombia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

En el marco de su mandato, la Oficina continuará acompañando las investigaciones de la Fiscalía y facilitará el espacio de diálogo y concertación que las autoridades y las organizaciones indígenas Awá acordaron el día de ayer.

Para mayor información y/o entrevistas puede llamar 310 270 94 65