“La grave situación de los pueblos indígenas no contó para la UE a la hora de rubricar el TLC con Colombia”

Bruselas, 17 de junio de 2011. Eurodiputados y Eurodiputadas de diversos partidos han enviado una carta a Catherine Ashton, Alta Representante de la Unión Europea para la Política Exterior y Política de Seguridad,  y Vicepresidenta de la Comisión Europea, en la que le manifiestan su profunda preocupación “ante la grave falta de cumplimiento al derecho de consulta previa para los pueblos indígenas de Guatemala y Colombia y los impactos que esto tiene en su supervivencia como pueblos protegidos bajo el derecho internacional”.  

  Según los 39 miembros del Parlamento Europeo, firmantes de la misiva [ver anexo], “[…] empresas transnacionales [… ] han iniciado sus operaciones en territorios de los pueblos indígenas, lo que ha resultado en situaciones graves de violaciones de derechos humanos que han sido denunciadas ante autoridades nacionales y en algunos casos al sistema interamericano. En algunos casos estas inversiones se benefician del marco de tratados de libre comercio, mecanismos de desarrollo limpio y financiamientos privados de procedencia europea”.

Oidhaco, conocedor de esta carta, no puede más que respaldar todas las preguntas dirigidas a la Comisaria Ashton. “En el caso particular de Colombia, esta carta nos parece muy pertinente y agradecemos a estos europarlamentarios su preocupación por el respeto a los derechos de los pueblos indígenas”, afirma Vincent Vallies, portavoz de la organización con sede en Bruselas. “Como los pueblos indígenas han reiterado una y otra vez, Colombia está violando el derecho a la consulta previa en proyectos de desarrollo, de infraestructura y de explotación de recursos naturales en los territorios indígenas, consulta exigida por la normativa colombiana e internacional, cuya violación se confirma por las últimas sentencias de la Corte Constitucional de ese país”.

“La ONIC (Organización Nacional Indígena de Colombia) ha advertido sobre el riesgo de  extinción de la mitad de los pueblos indígenas del país, y la Corte Constitucional ha alertado sobre la desaparición de al menos 35 pueblos indígenas, citando el impacto de proyectos de explotación de recursos naturales en sus territorios como uno de los mayores factores”, manifiesta Vallies.

Uno de estos pueblos en vía de extinción es el pueblo Embera Katío. “El dos de junio pasado, se han cumplido los 10 años del asesinato y desaparición del cuerpo de Kimy Pernía Domicó, líder indígena de ese pueblo que se opuso a la creación de una represa en el territorio de su comunidad, en la provincia de Córdoba al norte de Colombia. Aunque el jefe paramilitar Mancuso ha confesado que el ordenó la desaparición y posterior asesinato de Kimy Pernía, al día de hoy no se ha llevado a ningún responsable ante la justicia por este crimen ni por otros más de 20 asesinatos de indígenas de la misma comunidad que, como Kimy, se opusieron a este megaproyecto”.

Este caso es uno más de los centenares que han sucedido en Colombia en diversos territorios indígenas. Demuestra que la construcción de proyectos como el de esa represa conocida como central hidroeléctrica de Urrá, y su futura ampliación en Urrá II, pueden contribuir a la desaparición de una etnia física y culturalmente, al inundar sus territorios, acabar con la soberanía alimentaria de las comunidades, e impulsar posibles desplazamientos forzosos. Indemnizaciones y reparaciones de ningún modo podrán recuperar el daño causado. Una cultura extinguida y todo lo que la enriquece como sus lenguas, conocimientos y protección de la biodiversidad entre otras cosas, no se puede recuperar; es una pérdida irrecuperable para toda la humanidad.

También,  la CBC –Coordinación Belga por Colombia-, que agrupa a las organizaciones que desde Bélgica trabajan por los derechos humanos en Colombia, deja constancia que la grave situación de los pueblos indígenas no fue tomada en cuenta por la UE a la hora de rubricar el TLC. Su portavoz, Stéphane Compère, advierte: “Es inaceptable y por esto pedimos al Parlamento Europeo no ratificar el TLC tal como está concebido hoy”.  Además, pregunta a la UE ¿cómo garantiza que el TLC o las empresas europeas no contribuyan – directa o indirectamente – a ese proceso de extinción? Proceso que hoy  la UE podría ayudar a detener  con políticas de cooperación, de comercio y de Derechos Humanos coherentes con sus principios y acorde con los derechos de los pueblos.

La UE debe tener como primera prioridad el respeto a los Derechos Humanos, en este caso en particular, los derechos plasmados en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, declaración que fue apoyada por la Unión Europea durante su aprobación en la Asamblea General de la ONU en el año 2007. 

Oidhaco al igual que los eurodiputados firmantes de la carta dirigida a la Comisaria Ashton, le solicita que reciba a la delegación de los pueblos indígenas de Colombia que estarán en Bruselas entre el 20 y 24 de junio, para exponer en voz propia, la situación crítica de sus comunidades. También, con el fin de visibilizar su crítica situación, esta delegación presidirá conferencias acompañadas con documentales.

Oficina Internacional de Derechos Humanos Acciòn Colombia –OIDHACO-

¡Alto a la guerra por el control del narcotráfico, el fortalecimiento del estado reaccionario y la contrainsurgencia preventiva contra el pueblo!.

1. El narcotráfico lo crea el sistema capitalista-imperialista, no la gente.

En un sistema donde todo es mercancía, un pequeño grupo de grandes propietarios controlan lo que producen en común muchos millones de personas y la competencia entre esos grandes propietarios para sacar la máxima ganancia es lo que rige en el mundo, el narcotráfico es un gran negocio muy rentable. Por eso hay capos y cárteles, por eso los bancos y otros grandes capitalistas buscan los dólares de los narcos, para lavarlos y para invertirlos. Los Estados capitalistas e imperialistas fomentan y protegen el narcotráfico, porque contribuye a la rentabilidad y competitividad de su capital, así como para financiar guerras de contrainsurgencia con los “impuestos” que les cobran a los capos y para echar mano de los sicarios del narcotráfico para asesinar a gente que consideran un peligro o estorbo para el sistema.

2. El Estado mexicano no existe para proteger a la gente, sino para proteger de la gente a este sistema.

No se puede pactar con el gobierno ninguna salida de esta “guerra” ni ninguna “reconstitución de la sociedad” que sea buena para la gente, porque el gobierno, el ejército, la policía sirven para proteger este sistema y al pequeño puñado en la punta de la pirámide social frente a la gran mayoría de la gente que está excluida de los círculos de poder económico y político. No solo engañan, sino también intimidan, reprimen, desaparecen y asesinan a los dominados. Este Estado y la violencia que ejerce son completamente ilegítimos, y cobijarse bajo la “protección” de uno u otro cartel también significa la muerte y el terror contra la gente. No tenemos que escoger entre dos venenos, sino denunciar y combatir estas dos cabezas de una misma serpiente: el sistema capitalista-imperialista. Los partidos electorales también representan los intereses del sistema, buscan llevar agua a su molino y fortalecer el Estado reaccionario. Hay que oponerse a los intentos de subordinar el movimiento a los intereses de uno u otro partido electoral, a la vez que hay que dar la bienvenida a la participación de personas que participan en algún partido.

3. No es “una guerra contra el narcotráfico” sino una guerra por el control del narcotráfico, para amedrentar y reprimir al pueblo y sobre todo para fortalecer el Estado, que está en crisis.

Todos los niveles del gobierno están coludidos con el narcotráfico, comenzando con el gobierno federal que desde Fox sostiene una alianza con el cártel de “El Chapo” Guzmán. Existe una crisis del Estado, y la “guerra contra el narco” es parte del intento de superarla. El crecimiento del narcotráfico es tanto producto como causa de esta crisis. Las divisiones y fracturas en las estructuras del poder se entretejen con los enfrentamientos entre los cárteles con los que diferentes partes del gobierno están coludidos, socavando la capacidad del Estado de defender los intereses generales del sistema. La guerra reaccionaria del gobierno tiene el propósito de lograr mayor control del narcotráfico por parte del Estado en alianza con ciertos cárteles, fortalecer el Estado reaccionario debilitado y llevar a cabo una guerra de «contrainsurgencia preventiva» contra el pueblo (o sea, represión contra el pueblo para tratar de impedir que se levante cuando todavía no se ha levantado).

4. Hay que aprovechar la crisis del Estado para acelerar una revolución liberadora, en vez de tratar de componer un Estado y sistema obsoletos y opresivos.

Hay que aprovechar esta crisis para acelerar la lucha por deshacernos de este Estado y el sistema que protege, en vez de unir fuerzas con el gobierno para “componer” o “fortalecer” el Estado y sus instituciones represivas (PGR, Policía Federal, FFAA, CISEN). Toda esta podredumbre ya no tiene por qué existir. Para acabar con ella, hay que trabajar ahora para la Revolución, con la nueva concepción comunista que nos da un método y enfoque para entender y transformar el mundo y emancipar a toda la humanidad. Esta nueva revolución puede barrer con el capitalismo y el narcotráfico que engendra, puede crear una nueva sociedad y un nuevo Estado que sirvan al pueblo, y así poner fin a todos los crímenes que el actual Estado comete y no dejará de cometer hasta que sea eliminado. No es cierto que “no se puede hacer nada”. Se puede crear un nuevo mundo, y hay que comenzar ahora mismo.

5. El gobierno y ejército de Estados Unidos, sus espías y agentes aquí son parte del problema, no de la solución.

Nuestro enemigo no es la gente de abajo en EU que consume droga sino el Estado imperialista y los grandes capitalistas que son los más grandes opresores del pueblo en todo el mundo. Según los noticieros televisivos, hay por lo menos 500 agentes de EU activos en librar esta «guerra» en México ya; además se diseña en Washington la estrategia para esta “guerra”, con que buscan reforzar el Estado mexicano bajo el mando cada vez más directo de EU, meter en «orden» al narcotráfico y someter más eficazmente al pueblo. ¡Fuera EU ya!

6. Hace falta una nueva moral de preocuparse por la humanidad, en vez de la moral que inculca este sistema de solo buscar la ventaja propia, y que te valen los demás.

Los 40 mil muertos asesinados por el gobierno y los cárteles son todos víctimas de este sistema inhumano. Son horrendos crímenes en contra de la humanidad. Muchos, como los muertos de las fosas clandestinas de San Fernando, ni tenían que ver con ninguna banda. Es nuestra gente y tenemos que luchar porque se haga justicia. Frente a los intentos del Poder de dividirnos con amenazas de ‘cállate o te va a llevar la chingada’ o ‘si criticas al gobierno estás con el narco’, hace falta luchar por forjar una colectividad y una nueva sociedad guiada por la moral de cuidar y preocuparnos por todos, en vez de la moral degradante de este sistema de ‘me importo yo y me valen los demás’.

7. Resistir y luchar contra el sistema y su violencia reaccionaria; preparar el terreno para la Revolución.

Hay que denunciar las injusticias y crímenes, dar nombre y voz a las víctimas, proteger a los luchadores y periodistas amenazados y aprender de ellos, exigiendo que cesen toda esta brutalidad y terror contra el pueblo. La única salvación para el pueblo queda en su resistencia y lucha combativa e independiente. De lo contrario, el sistema nos amedrentará, nos engañará, nos degradará y nos embrutecerá cada vez más. Aprendamos del ejemplo heroico de los que han desafiado al Poder en los intereses de la gente, y conozcamos las preocupaciones y temores de los que todavía no actúan a fin de ayudar a todos los posibles a comprender la posibilidad y la necesidad de resistir y luchar. En medio de unir en la lucha a las fuerzas más amplias y diversas, hace falta forjar un movimiento revolucionario por la emancipación de la humanidad y preparar el terreno para la revolución, a fin de acabar con la raíz de tantos crímenes y horrores.

¡Alto a la militarización! ¡Fuera ejército de las calles y las comunidades!

¡Alto a la criminalización de la juventud y el juvenicidio!

¡Parar la guerra contra el pueblo!

¡Justicia para todas las víctimas de la violencia reaccionaria del ejército, la policía y los cárteles!

¡Impulsar la resistencia popular sirviendo a la revolución!

¡Por la emancipación de la humanidad de este sistema degradante!

Los puntos expresados aquí se explican y se documentan más a fondo en los siguientes artículos de Aurora Roja 15:

El Auge del Crimen Organizado y la Decadencia del Criminal Estado Mexicano, Frutos Gemelos de un Sistema Completamente Podrido

La Revolución y el Trabajo Revolucionario

Descargar: AR15_web.pdf