Las Comunidades Campesinas, Indígenas y Afrocolombianas También Somos Colombia

La Consejería Mayor del CRIC comparte su tristeza con víctimas, mujeres, jóvenes de la ciudad y el campo, artistas, intelectuales, deportistas, trabajadores y desempleados, los cuales nos hemos expresado creativamente por el fin del conflicto armado en nuestro país y que, sin embargo, no podemos decir, hoy, que hayamos dado ese paso definitivo.

No pudo avanzarse hacia el cierre definitivo del conflicto armado con las FARC con este plebiscito al cual se convocó al pueblo colombiano: han podido más la desinformación, la mentira y el miedo infundado, que la emergencia y efervescencia de esta nueva Colombia. Pero el proceso ha sido echado a andar y no se detendrá hasta que las armas no sean más las que determinan nuestro destino, señalando nuestra ruina; de nosotros depende su duración y resultados.

El Acuerdo está firmado pero el resultado del plebiscito no permite su implementación adecuada. Saludamos las posiciones tanto del gobierno nacional, de mantener el cese al fuego bilateral y definitivo, y de las FARC, de no regresar a la guerra. Uno de los sectores voceros del NO ha llamado a un gran acuerdo nacional y el gobierno colombiano ha hecho pronunciamientos en el mismo sentido; esperamos que ello no sea para desmontar todo lo avanzado sino para concretar el fin del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera.

El SI al plebiscito ganó en las regiones del país más azotadas por el conflicto armado durante décadas de acciones guerrilleras, paramilitares y fuerza pública. Las otras regiones, que no han sufrido el dolor, la muerte, la ignominia y la victimización con la misma intensidad, han inclinado la balanza nacional, con escasa diferencia de votos, hacia un NO apoyo político al acuerdo firmado en Cartagena por las partes. Tal vez hoy celebran los que interpretan ello como una victoria, en tanto nosotros, indígenas, afrocolombianos y campesinos de esta olvidada Colombia, recordamos y lloramos a nuestros muertos, colectivos victimizados y a nuestra territorialidad perdida o amenazada, a la vez que nos aferramos a esa relativa tranquilidad que nos han dado estos últimos años de tregua unilateral y, ahora, bilateral y definitiva.

Las comunidades indígenas y étnicas logramos, venciendo grandes obstáculos y oposiciones, que nuestros derechos fueran reconocidos en la Asamblea Nacional Constituyente de 1.991 pero, en adelante, a cada momento debemos recordar al país la existencia de los mismos y luchar palmo a palmo para su implementación. No fueron una excepción las dificultades presentadas para lograr que estos derechos se tuvieran en cuenta en las negociaciones de la Habana, pero hay que reconocer que ello al fin se hizo posible con un capitulo étnico que forma parte del acuerdo. Igualmente en las negociaciones de la Mesa de la Habana lograron ser escuchadas las mujeres y las víctimas, así como organizaciones de derechos humanos. No concebimos ningún diálogo o pacto nacional sin la participación de quienes hemos logrado ese reconocimiento.

El capítulo étnico y el compromiso con el apoyo al cierre del conflicto fue ratificado por el CRIC y la comisión étnica de paz en la sesión con delegados de la Mesa de la Habana, en la María Piendamó, el 7 de septiembre del presente año. Igualmente, Gobierno nacional y FARC se comprometieron a su cumplimiento.

Planteamos que los diálogos y pactos que se hagan en el país deben contemplar de manera prioritaria a los sectores étnicos y sociales, con carácter diferencial y de género y con prioridad en las regiones de la Colombia azotada por la guerra. No aceptamos que el pacto nacional o cualquier salida a la crisis originada por la no aprobación del plebiscito sea resultado de acuerdos entre elites económicas y políticas; la democracia debe primar y no los conciliábulos. Como comunidades indígenas y afrocolombianas contamos desde ya con la comisión étnica de paz y/o la instancia especial de que trata el capítulo étnico del acuerdo final, así como con nuestras autoridades propias y organizaciones, en este caso como Consejo Regional Indígena del Cauca.

Nos preocupa que en tanto se da salida a la crisis no empiecen a funcionar mecanismos como la Comisión de Implementación Seguimiento y Verificación del Acuerdo Final de Paz y de Resolución de Diferencias (CSVR), ya que es una instancia clave, con componente internacional, para garantizar que aquello que se vaya pactando no contradiga el acuerdo y que no pueda considerarse como incumplimiento de una de las partes.

Igualmente nos preocupa que no empiece a funcionar desde ya la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad, la cual hace parte del acuerdo de “Garantías de seguridad y lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores y defensoras de derechos humanos, movimientos sociales o movimientos políticos, incluyendo las organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz”. Las organizaciones sociales y en particular las comunidades indígenas y afrocolombianas, no podemos esperar a la solución de la crisis para que el gobierno colombiano adecue su institucionalidad de tal manera que dicha clase de organizaciones criminales, ubicadas regularmente en zonas de minería ilegal y legal y/o narcotráfico, no ocupen los territorios en que se haya movido las FARC e implementen acciones violatorias de la vida y los DDHH, como ya se ha visto en los últimos meses en el Cauca y Nariño, sin que, en la mayoría de los casos, precarios instrumentos existentes como la mesa de garantías, la fiscalía, los entes protectores y defensores de derechos humanos y la rama judicial muestren resultados o avancen positivamente.

En el mismo sentido reclamamos que empiece a funcionar el mecanismo de monitoreo y verificación MM&V y su componente internacional (CI-MM&V) de manera que se vigile directamente en el terreno para que, no obstante las dificultades para la implementación del acuerdo, las partes cumplan con el cese al fuego, bilateral y definitivo, como lo han expresado públicamente, y para que los sectores interesados en la continuidad de la guerra no generen o promuevan acciones que puedan ser interpretadas como violación del mismo.

Como Consejo Regional Indígena del Cauca participaremos en el IX Congreso de nuestra organización nacional ONIC, a celebrarse entre el 8 y 14 de octubre próximo en Bogotá.

Allí junto con demás autoridades y comunidades indígenas del país diseñaremos estrategias que aúnen voluntades para lograr un avance cierto hacia la paz con inclusión, justicia social y reconocimiento de la diversidad.

A los sectores sociales y regiones olvidadas y victimizadas de Colombia los llamamos a un gran diálogo entre iguales para que logremos constituirnos en actores decisorios en esta oportunidad histórica de poder terminar con este ciclo de violencia, la cual hoy se encuentra amenazada. Desde el Cauca, departamento con amplia movilización social ya hemos empezado a realizar esta tarea a la cual no podemos ser inferiores, por el bien de nuestras nuevas generaciones presentes y futuras, a las cuales no les podemos heredar un país que no les permita un buen vivir.

Al pueblo colombiano del SI o el NO, al de la abstención, al Gobierno colombiano, a las FARC, al ELN, a la comunidad internacional, les decimos nuevamente: Cuenten con nosotros para la paz, nunca para la guerra.

CONSEJO REGIONAL INDÍGENA DEL CAUCA-CRIC

Popayán, 4 de octubre de 2016

 

La educación propia, un camino de la lucha y resistencia

Primera minga  regional, nacional e internacional, retos y desafío para la educación propia, hacía los 50 años del Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC.

Con un ritual sagrado en agradecimiento a la madre tierra, se dio inicio a la primera minga de educación propia en la ciudad de Popayán, en la  Universidad  Autónoma Indígena Intercultural UAIIN, sede principal la Aldea, los días 18, 19 y 20 de noviembre.

El camino de la palara empezo preguntándonos ¿cuáles son los retos y desafío para la educación propia? la respuesta fue sencilla; nuestra educación está basada  la unidad, tierra, cultura, autonomía y resistencia posesionado desde el mismo momento en que nació el consejo regional indígena del Cauca CRIC en el año 1971, fue aquí donde surgió la idea de crear nuestra propia forma de educación basada en la  plataforma de lucha que  planteó la formación de orientadores bilingüe y fortalecer el cabildos.

Según  Nies Oliverio Ramos, exconsejero del CRIC, menciona que la educación propia nos debe llevar a defender el terrario la cultura y el gobierno propio para seguir perviviendo como pueblos indígenas del Cauca, tenido en cuenta que la educación convencional  sigue siendo parte de la conquista, que nos mal para que poca apoco nos olvidemos de los uso y costumbre como pueblos.

La educación desde el camino de la lucha y resistencia se ha venido transformándose a nuestro favor desde que nación el Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC, después de que mucha gente fuera mal educados por los sacerdotes y monjas quienes castigaron y humillaron a nuestros abuelos y abuelas por hablar la lengua propia, idioma que era prohibido por la iglesia católica.

Es por eso que desde el 1971 la primera lucha educativa fue fortalecer las leguas propias de los nueve pueblos indígenas del Cauca, para seguir fortaleciendo nuestras propias maneras de pensar y actuar dentro de nuestro territorio, vitalizando los uso y costumbre que han resistido desde la colonización.

En la actualidad, la educación propia  debe encaminar a fortalecer los procesos sociales y comunitarios para la autonomía educativa, donde se pueda formar desde las prácticas de vida, desde la montaña, desde nuestra costumbre y sabidurías ancestrales  como lo hicieron nuestros mayores y mayoras  a través de la tulpa.

Para continuar el camino de la palabra, la compañera, Rootsina Xavante  del pueblo Xabante , Mato Grosso  de Brasil, plantea la siguiente pregunta ¿proyecto político pedagógico para quién? En este sentido mencionó que cada pueblo debe hacer su propio proyecto pedagógico, desde y para las comunidades que llevan a fortalecer la cultura de cada pueblo y sus propias costumbre, sabidurías para no seguir dependiendo de la educación que colonizan a nuestros pueblos.

La educación tradicional en la comunidad Xabante, Mato Grosso de Brasil ha hecho que las comunidades indígenas del Brasil dejen sus sabidurías y opten por un conocimiento capitalista como estrategia para que las comunidades gradualmente abandonen el territorio. Enfatizó que dentro del territorio también han sido influenciados por la religión católica donde a las niñas les enseñan trabajo de confección para que elaboren su propio vestido,  porque que la iglesia considera que vivir desnudo un pecado.

La educación propia en los pueblos indígena debe llevarnos a romper lo perjuicio y complejos que nos ha creado la educación ajena y dominante quienes no permiten que seamos nosotros mimos, que nos desarraiguemos del territorio y de nuestra cultura.

Nuestra propias forma de formación debe llevarnos al buen vivir de todos los pueblos del Cauca y otros pueblos de nuestra casa grande del Abya Yala.

Por: Comunicaciones CRIC y Estudiantes UAIIN