EPS enriquecidas con el sufrimiento y la muerte de colombianos están ética, moral y jurídicamente impedidas para administrar recursos de la salud y prestar este servicio.

Los dolosos hechos protagonizados por algunas EPS contra la salud de los colombianos, durante años, visibilizados en los escalofriantes escándalos de los últimos días, son suficientes para que el gobierno, los organismos de control y de protección de los derechos humanos, oficiosamente, tomen las medidas precautelativas necesarias para blindar los recursos de la salud y no dejarlos expósitos frente aquellos que se han asociado para defraudarlos.

¿DELITO DE LESA HUMANIDAD?

 

Los hallazgos, producto de las investigaciones de los organismos judiciales y de control, de la Universidad Nacional, de la Superintendencia de Industria y Comercio y los encontrados por los medios de comunicación, así como las sanciones impuestas a regañadientes por la SUPERSALUD a varias EPS, las denuncias hechas por usuarios, organizaciones gremiales y sindicales, las capturas proferidas contra algunos de los responsables que ya manifestaron su deseo de colaborar con la justicia y la aceptación del Presidente de la República sobre “desfalco superior a los cuatro billones de pesos”, terminaron por develar el más grande y billonario acto de corrupción de que se tenga noticia en la historia del país, cometido a través de repugnantes hechos delictivos de algunas EPS, a quienes Ejecutivo y Legislativo entregaron la administración de los recursos de la salud y gran parte de la prestación de estos servicios, en detrimento de la red pública hospitalaria y de los ciudadanos, para ello utilizaron el cabildeo hasta eliminar a los reguladores de precios, como lo eran las Cajas de Previsión Social y el Instituto de Seguros Sociales.

Según las investigaciones y las capturas, los repudiables actos contra los recursos de la salud fueron ejecutados en connivencia con funcionarios públicos que no resistieron los embates de la corrupción. El carácter colectivo de los derechos humanos afectados, el presunto concierto para delinquir, podría catalogarse como delito de lesa humanidad.

LOS HALLAZGOS:

Lo encontrado por los investigadores y publicitado en todos los medios de comunicaciones se pueden resumir así: “Sobrecostos de medicamentos hasta de un 400% por encima del valor real y recobros por fármacos y procedimientos que por estar en el POS ya se habían pagado a algunas EPS; negación de servicios a través de múltiples subterfugios; cobros y recobros utilizando falsas tutelas; negación de pago a prestadores; glosas exageradas e inexistentes a la red hospitalaria; declaración de insolvencia para no pagar; manipulación de las bases de datos; utilización de los recursos de la salud en asuntos ajenos a su destino: equipos de fútbol, canchas de golf, hoteles, inversiones en el extranjero, entrega de la infraestructura pública para explotación privada, intermediación onerosa de los servicios y de las relaciones laborales.” A medida que aparecen los escándalos se agiganta la indignación ciudadana en todos los rincones del país y comienzan a aparecer responsables, así lo demuestran la apertura de investigación preliminar contra los 34 gerentes de las EPS por su responsabilidad en el billonario desfalco, la intervención a Salucoop, las 15 órdenes de captura y los cinco capturados, faltan los peces gordos y que se establezca la responsabilidad política y patrimonial del Ejecutivo y el Legislativo en la quiebra de la salud.

POR UN NUEVO SISTEMA DE SALUD

No hay duda, el sistema impuesto por la Ley 100 de 1993; los daños causados en sus 17 años de existencia dejan un panorama dantesco: Hospitales cerrados, muerte del Instituto del Seguro Social y la Caja Nacional de Previsión Social, agonía de la salud, pauperización del trabajo, deshumanización, la salud como comercio, corrupción sin límites, violación de los derechos humanos, miles de muertos. Situación que no podemos seguir soportando. Necesitamos un nuevo sistema de salud sin ningún tipo de intermediación en su administración, cuya estructura se construya para garantizar con total equidad el derecho fundamental a la salud, con participación y control social, en donde la salud no sea una mercancía.

Estamos de acuerdo con que los responsables paguen con cárcel, pero si se mantiene el sistema actual de aseguramiento que ya fracasó, llegarán otros con otros métodos de corrupción, y la gente

Seguirá muriéndose en las puertas de los hospitales, por consiguiente EL MODELO DEBE CAMBIARSE, EN TODA SU CONCEPCIÓN, DISEÑO Y ESTRUCTURA… ES EL MOMENTO.

PETICIÓN PÚBLICA DE MEDIDAS CAUTELARES

Los dolientes de la salud, las víctimas de la Ley 100/93, los estamentos básicos de la salud, extra e

intrahospitalarios: gerentes, trabajadores de la salud, pacientes y distintas organizaciones (gremiales, sindicales, científicas, académicas), haciendo causa común, como mecanismo de protección del derecho individual y colectivo fundamental de la salud y la seguridad social de los colombianos, exigimos públicamente al Gobierno y a los organismos de control, que para mantener los recursos y la prestación de los servicios de salud alejados de quienes los han defraudado, tomar las medidas cautelares necesarias y pertinentes, entre ellas, las siguientes:

– Eliminación de todas las formas de intermediación.

– Obligar a las EPS involucradas a devolver los recursos pagados por el FOSYGA a ellas por medicamentos

y procedimientos POS y los recobros fraudulentos.

– Eliminación de giros directos a las EPS. En su lugar, girar directamente a las secretarías de salud

Departamentales y distritales para que estas operen directamente el régimen subsidiado y la atención Primaria, quienes deben contratar directamente con la red pública.

– Eliminar el principio de la sostenibilidad como condición de existencia de los hospitales públicos

y prestación de servicios a la comunidad

– Embargar a las EPS involucradas en el escándalo sus bienes, por suma igual al desfalco y los

daños causados.

– Pago inmediato de las deudas que las EPS tienen con la red pública hospitalaria. Además, pedimos que se declare el ESTADO DE COSA INCONSTITUCIONAL a todo el Sistema de Salud, porque con su aplicación se “vulneran masivamente varios derechos constitucionales derivados de la negación al servicio de salud”; la acción de tutela para garantizar el derecho conculcado es prueba de ello; la no expedición de medidas legislativas, administrativas o presupuestales necesarias para evitar la vulneración de los derechos es otra prueba.

MOVILIZACIÓN NACIONAL

CONVOCAMOS AL PUEBLO COLOMBIANO A LA MÁS GRANDE MOVILIZACIÓN NACIONAL

EN TODAS LAS CAPITALES DE DEPARTAMENTOS EL PRÓXIMO 24 DE MAYO:

¡POR LA DEFENSA DE LA SALUD COMO DERECHO FUNDAMENTAL!

¡POR LA DEROGACIÓN DE LA LEY 100/93, 1122/07 Y 1438/011!

¡POR EL FORTALECIMIENTO DE LA RED PÚBLICA HOSPITALARIA!

¡CONTRA LA CORRUPCIÓN DE LAS EPS Y LA PRIVATIZACIÓN DE LA SALUD!

¡CONTRA LOS FONDOS PRIVADOS DE PENSIONES!

¡POR LA DEFENSA Y FORTALECIMIENTO DEL SEGURO SOCIAL!

Invitamos a todos los gerentes de las Empresas Sociales del Estado y hospitales públicos del país,

a los trabajadores de la salud (sin excepción), a las organizaciones gremiales, a los usuarios, estudiantes y a todos los dolientes de la salud, a quienes les han negado servicios, a los que hacen interminables colas para nunca ser atendidos, a quienes perdieron a sus seres queridos por causa de este sistema de salud, a las víctimas del sistema de salud, a las organizaciones sindicales, a la academia, a los alcaldes, a los gobernadores, a las acciones comunales, ediles, concejales, diputados, parlamentarios honestos, a todas las fuerzas vivas y al pueblo en general a vincularse activamente a ésta y a las próximas jornadas en defensa de la salud pública, ¡los dolientes somos mayoría!

NECESITAMOS UN SISTEMA DE SALUD QUE CAMBIE:

NEGOCIO / POR/ SALUD COMO DERECHO FUNDAMENTAL

CURACIÓN /POR/ PROMOCIÓN Y PREVENCIÓN

PASEO DE LA MUERTE / POR/ ATENCIÓN OPORTUNA Y SIN BARRERAS

CLÍNICAS DE GARAJE /POR/ HOSPITALES FUERTES Y ATENCIÓN DE CALIDAD.

Firmado por: Sindicato Nacional de la Salud y Seguridad Social, SINDESS; Asociación Colombiana

de Empresas Sociales del Estado y hospitales públicos de Colombia, ACESI; Federación Médica Colombiana; SINDISTRITALES; Asociación Sindical Médica Colombiana, ASMEDAS; Líderes Sector Salud Valle del Cauca; ASMEDAS, Cundinamarca; Grupo Guillermo Fergusson; Asociación de Pacientes de Alto Costo; Movimiento Nacional por la Salud; Copacos; Asociación de Usuarios de los hospitales de Bogotá (Asoaranda, asouhtunal, Bosa II Nivel, Rafael Uribe, Centro Oriente, La Victoria, San Critóbal, Usme, Tunjuelito, Pablo VI Bosa, Meissen); Colegio Colombiano de Médicos Generales; CUT BOGOTÁ; Confederación de Trabajadores de Colombia, CTC; Confederación General de Trabajadores, CGT; Central Unitaria de Trabajadores, CUT; SintraISS – Sindicato de Empresa; Colombianos inconformes.

EN BOGOTÁ LA MARCHA COMENZARÁ A LAS 9 A.M.

DESDE EL PARQUE NACIONAL A LA PLAZA BOLÍVAR.

A 30 días del paro nacional: ¡Nosotros vinimos a pelear por nuestros derechos!

¡Adelante compañeros, dispuestos a resistir! Es la voz alegre de Luz Marina, que complementa su pequeño hijo Quintín cuando marchan juntos por las principales calles de Popayán en una de tantas actividades programadas por el paro nacional. Cogida de una esquina del símbolo del Consejo Regional Indígena del Cauca no descansa de agitarlo y contestar a todo pulmón las consignas del paro, mientras Quintín, ataviado con la simbología de la Guardia Indígena, camina al frente con una sonrisa en su rostro que se ilumina cada vez que escucha el himno que entona con mucho sentimiento.

Hoy cumplen 30 días de permanecer en la capital caucana acompañando el paro, luego de que su comunidad en asamblea general determinara la participación activa en la que Luz Marina se inscribió animada por sus hijos, que la invitaron a viajar a la capital del departamento para defender sus derechos. Pero eso de salir corriendo a un paro es una decisión que se debe consultar también con la familia y con los espíritus mayores. Por ello, lo primero fue participar en el ritual de armonización en busca del apoyo de la madre naturaleza para esta nueva jornada. “Es que mi papá fue un luchador por la tierra desde hace muchos años. Mi abuelo también me enseñó esa lucha. Por eso hoy no solo vine con mi hijo sino también con mi esposo”, dice con la cara llena de lágrimas cuando recuerda a quienes hoy la acompañan desde el mas allá.

También es necesario alistar el kit minguero con el camping, cobijas, ropa, botas pantaneras, plásticos, plato y cuchara. Así lo prepara cada uno de los integrantes de esta familia, mientras quienes se quedan les acomodan papas, ullucos, cebolla, coles, bastante maíz, fríjoles y todo lo que produce la huerta. “No se puede saber cuanta ropa echar en la maleta, ni la cantidad de comida en las estopas, porque cuando uno sale a un paro sabe la fecha y la hora de salida, pero no la del regreso. Puede volver uno vivo o puede volver muerto”, afirma doña Luz para dimensionar el grado de compromiso que tienen los participantes en una jornada de protesta en defensa de sus territorios.

Después de preparar el equipaje es necesario una nueva reunión familiar para recomendar los hijos que se quedan porque deben asistir a las clases. El cuidado del niño y la niña estará a cargo de los abuelos por el tiempo que sea necesario, porque consideran que la lucha emprendida es mas que justa y que el sacrificio lo deben hacer tanto los que participan activamente en el paro como los que se quedan atendiendo la retaguardia acompañando desde la humildad de su parcela.

Los que se quedan en el resguardo deben estar enviando continuamente el revuelto para la alimentación de quienes se encuentran en el paro, y estar preparados para hacer el relevo o aumentar el personal si las cosas se ponen muy duras. Ese es el acuerdo al que se llegó en la asamblea cuando se decidió participar en el paro. “Acá la vida es muy diferente a la que tenemos en casa, porque tenemos que estar pendientes que no nos vaya a ocurrir nada en las movilizaciones, que no nos ataquen en los sitios de concentración y que todos nos cuidemos entre nosotros”. Y claro que es distinta, porque deben levantarse a las dos de la mañana para prender el fuego y preparar la comida cuando les corresponde el turno de la cocina, alistar los elementos propios para salir a la marcha, caminar por más de medio día por vías pavimentadas que son mas difíciles que los caminos de herradura a los que están acostumbrados. “Cuando volvemos de las marchas estamos muy cansados. Pero después de un rato estamos listos de nuevo para seguir en la lucha”, dice Luz Marina mientras observa a su hijo y al esposo que la acompañan en este conversatorio.

La lucha por la tierra, la educación, la salud, por no tener que pagar más impuestos, por un futuro llevadero para la familia y, especialmente, para demostrar que es una lucha de todos cuyo objetivo es construir un mejor país, hace que esta familia se mantenga en resistencia. “Nosotros vinimos a pelear y para eso venimos preparados por la defensa de todos”, puntualiza doña Luz Marina, que no pierde de vista a los comuneros de su región, hoy concentrados en las instalaciones de la universidad indígena ubicada al norte de la ciudad.

Dice que siempre se mantiene animada y muy alegre al participar en las protestas, cuando sale a las marchas, cuando madruga en la cocina, cuando hace sol y también cuando llueve, porque esa es la vida de la comunidad. “Solo me pongo triste cuando escucho que los compañeros en otras partes han muerto o cuando se sabe que los desaparecidos bajan por el río”, afirma con tristeza convertida en rabia, segura de que todos esos crímenes quedarán impunes.

Cuando ya se iba completando el mes de permanecer fuera de casa, sin los ruidos del campo, sin el cantar de los pájaros, el caraqueo de las gallinas y el cantar matutino del gallo, las fuerzas se van agotando y para esta familia no hay relevo. Ya me quería volver para la casa a ver a mis hijos, pero esta mañana me llamaron y me contaron que por ahora no tendrán clases y que entonces se vienen para el paro. Así que ahora ya no me vuelvo porque mañana estará toda mi familia, estaremos todos unidos acompañando el paro.

Por: Programa de Comunicación CRIC. Antonio Palechor. Comunicador Yanakona.