Homenaje al Minguero Mayor Edwin Legarda…

Mactuko nam misac, tontona cha purrer muy cualin nave karuvic, victor Manuel Urrutia, Gobernador.

Territorio ancestral del Pueblo Totoróes, 16 de diciembre de 2009.

Compañeros y compañeras, reciban un saludo de resistencia y pervivencia.

Nuestros ancestros, nuestra madre tierra, hoy recordamos que hace un año fue asesinado nuestro querido compañero y amigo Edwin Legarda. Esposo de la compañera AÍDA QUILQUE.

Lloramos no sólo por la ausencia de esa luz que irradiaba Edwin. Lloramos porque esa ausencia no tiene justificación alguna, no tiene ninguna explicación, salvo su compromiso y lealtad con la inmemorial lucha por la defensa de nuestros derechos, de nuestros territorios, de nuestra cultura, de nuestro ser. Pero que el gobierno acalla para acabar nuestro proceso.

Esta lucha no ha cesado ni cesará. Siempre estamos y estaremos en resistencia resignados a defender y alcanzar nuestros pupositos como derechos. El 16 de diciembre hace un año nuestro proceso reivindicativo se vio teñido con sangre y llanto, ante el absurdo asesinato de uno de nuestros líderes caminante de la palabra en el marco de la minga social y comunitaria que busca la reivindicación de nuestros derechos.

 

Las fuerzas del Estado que argumentando seguridad democrática y soberanía acallan las voces que no repiten las mismas palabras, los mismos gruñidos de un régimen autoritario y dictatorial que ciegamente obedece órdenes de un sistema imperialista.

Compañeros y compañeras. Hace un año precisamente en este sitio cortaron sin contemplaciones una vida valiosa para nuestros pueblos, digo cortaron como cuando se corta el trigo: se corta la planta, pero ésta no muere, se transforma en alimento que da vida. Asimismo el espíritu de Edwin sigue viviendo en cada uno de los que se alimentaron de ese pan, en cada uno de los que los transformaron y que transformó.

Hoy conmemoramos un año de su sensible partida, pero ha sido un año en el que su vida ofrendada a nuestra causa, a nuestro movimiento, a nuestra organización, ha nutrido de energía nuestras fuerzas a través de su ejemplo y recuerdo para no decaer en el camino emprendido.

Nuestra minga, nuestro caminar la palabra, no es de ahora ni cesa mañana. Tampoco se detiene ante las afrentas de diferentes actores que tratan de frenar nuestro impulso, ya sea a través del aniquilamiento físico o del desconocimiento cultural.

Querida Aída y familia, queridos amigos y amigas, no es una fecha para celebrar; claro, nos duele la partida de Edwin. Pero sí es una fecha para conmemorar el ejemplo de tantos y tantas líderes indígenas que han dado su vida por nuestra vida. Siéntanse orgullosos, sintamos orgullosos, porque nuestra madre tierra y nuestros ancestros sentirán la alegría de haber parido personas que fortalecen nuestro proceso y que nos acompañan en nuestro caminar del hoy, del mañana y siempre.

la liberación de la madre tierra continua nuestra lucha por la vida, la dignidad y la pervivencia, continuaran fortaleciéndose por encima de las políticas del gobierno que arremete en contra de nuestros intereses.

A ti, Edwin, descansa con la seguridad que tu vida no pasó desapercibida. Y que ese camino de prevalencía que nos distes nos servirá de ejemplo a quienes somos indígenas y que tu de esto aprendiste y lo pusiste en practica.

Cabildo indigena de totoró 16 de diciembre de 2009.

Paro nacional: en la vía exigiendo los derechos

La Carretera Panamericana es una vía fantasma. En forma esporádica transita uno que otro vehículo pese a la apertura de un corredor humanitario. Algunas motocicletas pasan a toda velocidad, mientras que otras personas optaron por ir a pie, caminando hasta tres horas para llegar hasta sus hogares, como en los viejos tiempos.

Inicio el recorrido en Popayán y enciendo las luces para garantizar el desplazamiento. A lo lejos se observan pequeñas columnas de humo de las llantas quemadas durante el día. Algunos campesinos e indígenas se mantienen en los alrededores, mientras que otros retornan a sus cambuches para pasar la noche y no correr riesgos innecesarios. Es preciso aguzar la mirada, porque aún quedan ramas y piedras de la jornada de protesta que seguramente hoy serán colocadas nuevamente porque el mensaje ha sido claro: el paro solo se levanta cuando el Gobierno nacional atienda las peticiones presentadas hace 29 días.

Hay que seguir viajando despacio y con las luces altas que indican que allí adelante hay un grupo grande de personas sobre la calzada. Nuevamente hay que disminuir la velocidad para establecer si son caminantes o si se trata de un nuevo bloqueo. No hay bloqueo, se trata de campesinos que disfrutan de la brisa de la noche que apenas comienza luego de una calurosa jornada y se juntan para trazar las tareas de la nueva convocatoria.

Poco a poco voy llegando a la vecina población de Timbío, distante 12 kilómetros de la capital caucana, y puedo establecer que fue mucha la gente que le tocó cubrir este trayecto a pie porque no hay servicio público de pasajeros; así lo estableció la única empresa existente en ese municipio y también porque en la noche los particulares evitan salir por temor a que sus vehículos resulten afectados. Mientras tanto, a la derecha hay una larga fila de vehículos a la espera de conseguir aunque sea un galón de gasolina en la estación de servicio con el cual poder garantizar el transporte de los próximos días. Otros lo hacen en motocicleta y unos más optimistas llegan con diferentes recipientes en busca del combustible, pese a que hay un anuncio oficial que indica que solo se suministra en los automotores.

La historia se repite todos los días, solo que ahora se extreman las medidas ante los anuncios del gobierno de emplear la fuerza que sea necesaria para lograr el desbloqueo de las carreteras y acabar con el paro nacional. Ahora de regreso hay que presentar el carnet de trabajo, un permiso especial o la documentación que acredite que el desplazamiento a Popayán se hace por atención médica o trámite bancario.

Hay que esperar que se verifique la información, conocer qué sucede en los otros puntos de resistencia para evitar accidentes cuando se concede el paso, pero sobre todo para garantizar que no le ocurra nada a los manifestantes. Finalmente, un campesino regio, de mirar profundo y piel curtida por el tiempo autoriza el paso a cientos de motocicletas que esperaban hace horas por la orden.

Rugen los motores y en el mismo orden de llegada van esquivando los grandes eucaliptos utilizados para el bloqueo. Miro por el retrovisor y noto que al lado de la principal carretera del país hay muchos conductores a la espera que termine la jornada de protesta iniciadas el pasado 28 de abril. Allá, tras los cercos de alambre de púas son miles las personas que están listas a aportar todo su esfuerzo cuando sea necesario para apoyar a la Guardia Indígena.  Ese es el espíritu que un mes después sigue impulsando el paro nacional.

Por: Programa de Comunicación CRIC. Antonio Palechor. Comunicador Yanakona