Durante la siembra de Albeiro Camayo, vi en los rostros de muchas personas, dolor, tristeza e indignación, y en sus palabras de despedida percibí orgullo y fuerza. Esas personas fueron semillas que Albeiro Camayo sembró. Muchos evocaban momentos de lucha, de resistencia, de risas, de dolores, pero sobre todo de compromiso digno y de amor infinito por la madre tierra, compartidos junto a Albeiro. Los y las kiwe the’gnas lo sentían su líder, su orientador su motivador. No se puede ser indiferente ante el dolor de un pueblo, vi correr mucha lágrimas de luchadores milenarios, con el corazón roto sembrando el cuerpo de Albeiro, en las entrañas de la madre tierra, la que el indiscutiblemente amo y defendió hasta el último suspiro de su vida.

Vi a Albeiro muchas veces en los espacios comunitarios, siempre posicionado y rebelde, defendiendo lo colectivo. Pude entrevistarlo en mayo del 2021. Cuando la guardia conmemoró los 20 soles «años» en la Panamericana. Era un día soleado. Albeiro, estaba sentado al lado de la vía, alejado de la multitud, observando a los kiwe the’gnas que festejaban 20 soles en el camino de la resistencia. Me contó cómo y porqué había resurgido la guardia cívica, posicionada en el 2001 en el tierrero. Me dijo que los cuidadores del territorio vienen desde siempre.
Hablo con orgullo de como los y las jóvenes eran ahora quienes lideraban diversos procesos, entre ellos los espacios de los kiwe the’gnas. Resaltó y agradeció la fuerza y sabiduría de las mujeres kiwes, sonrió cuando mencionó que el proceso de kiwe the’gnas estaba más vivo que nunca con los kiwe Lucx. «Niños y niñas guardias». Lo sentí satisfecho de ver los frutos que había ayudado a sembrar y cosechar.

Hoy caminamos el territorio de las Delicias, en memoria de su legado, sintiendo el espíritu de Albeiro en cada paso, pero sobre todo entendiendo su dolor y su angustia, comprendiendo el afán de su lucha por liberar y proteger nuestra madre tierra. Las grandes extensiones de cultivos de coca, nos dio la respuesta; a Albeiro le dolía el desangre de uma.kiwe, no podía permitir que foráneos llegarán hasta su casa, el territorio a sembrar el egoísmo y la muerte, a contagiar de la enfermedad del dinero a comuneros y comuneras, amigos, vecinos y conocidos de siempre. No podía permitir que bajo el pretexto de suplir necesidades comuneros se convirtieran en peones de los narcos. Equivocado o no, el pensamiento y las acciones de Albeiro, se encaminaron a propósitos colectivos.
En medio de tanto dolor, de la desesperanza que embarga, se animan la vida, con las semillas que trascienden y se fortalecen. Cxha cxha kiwe the’gnas.
Por, Dora Muñoz Comunicadora indígenas del Norte del Cauca.
Consejo Regional Indígena del Cauca-CRIC







